Siria como escenario de una pugna geopolítica aún por resolver

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Por: Gerard Fuentes Garay

Las intervenciones militares en Siria hechas tanto por los ejércitos ruso y estadounidense contra el Estado Islámico, presuponen que el conflicto interno sirio lejos de tener una pronta resolución va a continuar estando muy latente. Esta coalición de dos potencias con ideas políticas y militares divergentes por excelencia, ha logrado que el país se encuentre en un escenario del tipo somalí, basado en una atomización del territorio y una multiplicación del número de actores armados. Como consecuencia de un conflicto que se alarga ya más de cinco años, millones de sirios se han visto obligados a abandonar su país y buscar refugio en distintos países de la Unión Europea, la cual mira hacia otro lado.

Esta balcanización es parece ser la finalidad de una guerra civil que está lejos de ser un enfrentamiento entre dos bandos definidos, más bien es una guerra multifacética en la que intervienen el régimen sirio y diversas milicias y fracciones que no solo combaten al ejército regular de Assad, sino que también se enfrentan entre sí y cuentan con el patrocinio de potencias regionales- Turquía, Arabia Saudita, Qatar, Irán- que las usan para dirimir sus rivalidades y posicionar sus intereses. A esto se suma, que desde hace poco más de un año el gobierno de Estados Unidos dio luz verde a su intervención militar directa en el conflicto para combatir al Estado Islámico; Rusia por su parte, lo viene haciendo desde hace 9 meses, dando un salto en su involucramiento militar a favor del régimen de Assad.

Pero ¿Qué se están jugando precisamente ambas potencias en dicha intervención armada?

En el caso ruso, la intervención armada empezó el 30 de septiembre de 2015, actuando desde aquel momento de forma directa en la Guerra Civil Siria. Dicha intervención respondía a solicitudes por parte del presidente sirio Bashar Al Asad  para socorrer el esfuerzo bélico de su gobierno en el conflicto.

Al intervenir militarmente en Siria, Rusia ha vuelto a los escenarios geoestratégicos de la Unión Soviética. Su objetivo clave es recuperar su papel de potencia global y restablecer una relación de igualdad con EE UU como protagonistas de una arquitectura de seguridad que quiere romper con el modelo acuñado tras la desaparición de la URSS hace un cuarto de siglo. Entonces, los rusos se juegan tanto el protagonismo en Oriente Medio como su retorno a hiperpotencia mundial, tratando de demostrar que en esa zona no se puede llegar a tener una solución sin contar con ellos.

En segundo lugar, es dar al traste con los planes de esa guerra que conviene tanto a Estados Unidos, Israel y Arabia Saudita. Es por ello los bombardeos en noviembre pasado a esos oleoductos que estaba utilizando el Estado Islámico para obtener fondos.

En tercer lugar está la amenaza de la catástrofe, las cuales son expansivas por definición. En ese sentido el fenómeno del Daesh amenaza más a Rusia que a Estados Unidos, porque lo tiene más cerca (Cáucaso).

Y como último punto el geopolítico. Rusia se juega muchísimo en esta esfera ya que Siria no es solo el régimen de Al Asad, sino que pertenece a un puntal geopolítico que va ahora mismo desde Irán hacia el Mediterráneo (Irán, Irak, Siria y Líbano); es decir, es la salida directa del 40 % de los hidrocarburos del mundo, que caso contrario si se quisiera sacar se tendría que bordear la zona por una serie de estrechos, alguno de ellos en guerra como Yemen. Entonces esta zona tiene un valor estratégico fundamental para Rusia, como una forma de pararle los pies a esa política generalizada de Estados Unidos de irla rodeando y bloqueando.

Estas Unidos por su parte; pone en juego su estrategia y su influencia en la región al igual que muchos de sus aliados como Arabia Saudita, Emiratos Árabes; y sobre todo Francia e Inglaterra, que han estado con el pie metido desde el principio, armando a determinados grupos ya desde finales de 2011. Todo ello ha puesto en jaque su estrategia y la de las potencias occidentales para lidiar con el conflicto y hallar una solución.

En resumidas cuentas; estas múltiples intervenciones en un solo escenario han traído como consecuencia una reconfiguración de Oriente Medio, que poco a poco lo ha ido encaminando hacia una balcanización; y para hacerlo, lo ideal es enfrentar las diversas facciones entre ellas mismas, para que terminen siendo más pequeñas, más controlables y más débiles. Esa balcanización que pasó en Libia, se planteó en Irak en tres zonas, que se ha planteado en Siria en tres zonas también; y se planteó en Egipto, pero gracias a su mayor tradición, el golpe militar de Abdul Fatal Al Sisi lo detuvo en su momento.

Los devengos; Israel obtiene ganancias en seguridad al quitarse grandes enemigos de encima y por otro lado, de alguna forma Estados Unidos asumiría el control a través de dos potencias regionales. Pero todo esto se ha venido abajo con la intervención rusa.

No quiero excluir también un punto a considerar: La Guerra del desgaste. Hasta un determinado momento en Siria ha existido una guerra del desgaste que ha interesado tanto a actores regionales e internacionales; y es precisamente esto lo que a Estados Unidos no lo venía mal. Táctica similar a la empleada en los ochenta con la guerra de Irak e Irán: Estoy armando a Sadam, pero por la sombra y por lo bajo también armo a los iraníes y así no existe un gran ganador; y con esa gran venta de armas a Irán financio la contra en Nicaragua. Táctica perfecta y nuevamente empleada en Siria.

Por otro lado tenemos que tener en cuenta de que nada se puede explicar en Oriente Medio sin dejar de tener en cuenta a Israel, esta desestabilización le viene muy bien ya que desea tener a sus vecinos muy debilitados. Pero también les viene muy bien a todas aquellas potencias regionales e internacionales que quieren sacar tajada de la situación geoestratégica de la zona. Por tanto, lo que vemos es una degeneración paulatina de la zona de Oriente Medio, que está cada vez más troceadita. Y esto, al igual que Irak que de facto está troceado ya, al igual que Libia, veremos lamentablemente – ojala me equivoque – a Siria partida de facto tarde o temprano.

Nos olvidamos muchas veces de la prioridad fundamental – que va mas allá de los intereses geoestratégicos – que es la paz para Siria. La mea culpa que deben entonar los responsables de este conflicto es que la paz tiene que ser siempre el objetivo; y si esto exige negociar con quien se tenga que negociar entonces hay que hacerlo sin titubeos. Y para llevar a cabo esta posibilidad la actuación de Rusia favorece y mucho.

Ya que desde el inicio de la participación rusa en el conflicto sirio, la situación ha cambiado mucho. De alguna manera se aisló a los terroristas como el Estado Islámico y Frente Al Nusra, con lo cual el juego de Occidente – que consistía en mezclar en la misma bolsa a los opositores y los terroristas y así manipular – quedó desarmado gracias a la diplomacia rusa y a la participación de sus Fuerzas Armadas. ¡Chapó! por ellos.

Gerard Fuetes Garay, finalizando el Grado en Relaciones Internacionales en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, es un gran interesado a todo lo concerniente al mundo empresarial y político. Aficionado al fútbol, el coleccionismo, la lectura, los idiomas, los viajes, al aprendizaje de cosas nuevas; pero sobre todo, a compartir sus ideas, y plasmarlo en el papel es una de las mejores formas que conoce. “Porque a él le gusta oír cuentos, pero más le gusta deshacerlos”.

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