Juego de Tronos versión Siria

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Por: Henar Hernández Álvarez

 

El pasado viernes 29 de julio, el Frente Al-Nusra anunció su desligamiento de forma oficial del grupo terrorista Al-Qaeda, al que había permanecido unido desde su nacimiento en 2012. Pero, ¿cuáles han sido las causas de esta ruptura, por qué en estos momentos y cuáles serán las consecuencias?

El Frente Al-Nusra, conocido también como Jabhat al-Nusra – en español “Frente de la Victoria para el Pueblo de Gran Siria”- nació en enero de 2012 en el marco contextual de la Guerra Civil Siria que había comenzado el año anterior. Esta organización terrorista fue introducida el 15 de mayo de 2014 en el Boreau of Counterterrorism, informe anual liderado por el Secretario de Estado de los Estados Unidos que recoge todas las Organizaciones Terroristas Extranjeras – FTOs – a su territorio. Liderada por Abú Mohamad al Golani, responde a una ideología fundamentalista islámica suní, su objetivo reside en instaurar un Califato en el territorio sirio bajo la Sharia y actualmente combate al DAESH y al régimen sirio de Bashar al-Asad.

Desde su creación, Al-Qaeda siempre le ha reconocido como su brazo revolucionario en Siria, hasta que el aumento del éxito de sus operaciones forzó a la organización fundada por Osama bin Laden a limitar sus actividades al territorio iraquí, dejando total libertad al Frente para que actuase en Siria. Cabe recalcar en este punto que los primeros milicianos del Frente habían sido civiles sirios que habían luchado en Irak contra la ocupación estadounidense y que actualmente la mayoría de sus miembros son de nacionalidad siria, como su líder, lo que refuerza su papel en el grave conflicto que azota a este país y ha provocado tensiones con Al-Qaeda.

Volviendo al anuncio oficial de la ruptura entre las dos organizaciones, debemos resaltar que ha sido una separación consentida por ambas partes: por un lado, en el vídeo donde se realiza el anuncio, Golani también agradece al líder de Al-Qaeda Al Zawahiri que haya sabido velar por los intereses del pueblo sirio antes que por los de su propia organización. Por otro lado, el número dos de Al-Qaeda ha manifestado en un mensaje de audio que los lazos que unían a los dos grupos eran meramente organizativos y que ambos comparten el mismo objetivo.

En cuanto a las causas de esta ruptura, vislumbramos algunas referidas a la búsqueda de un mayor apoyo extranjero para su causa, las intromisiones de Al-Qaeda en Siria invadiendo “competencias” del Frente o la necesidad de emprender un camino en solitario con el fin de alzarse con el poder en el país sirio.

La primera de ellas ha sido desmentida en el propio comunicado oficial del Frente: “no tendrá ninguna afiliación con ninguna entidad exterior”, afirmaba Golani. Sin embargo, sus lazos con Arabia Saudí o Qatar han salido a la luz en reiteradas ocasiones, tal y como expone el experto en seguridad Nizar Abdelkader en una entrevista para Elconfidencial.com: “Yo los he visto en la zona repartiendo dinero, y de hecho muchas ‘katibas’ [batallones]como Al Faruq se descompusieron porque los saudíes dejaron de sostenerlos económicamente para darle el dinero a Al Nusra”. Arabia Saudí, aliada de los países occidentales y enemistada históricamente con Siria y concretamente en la actualidad desde que Bashar al-Asad subió al poder, está apoyando y subvencionando económica y militarmente a los rebeldes sirios que se oponen al régimen, rebeldes que a su vez cuentan con el apoyo del Frente Al-Nusra. De hecho, el país saudí ha amenazado con intervenir con fuerzas sobre el terreno en Siria de la mano de Turquía si Al-Asad no se aparta a un lado.

La segunda causa con la que diversas fuentes justifican la separación entre ambas organizaciones alude a la falta de respeto que ha tenido Al-Qaeda por la soberanía del Frente sobre el territorio sirio. Desde que comenzase la guerra civil, hoy en día categorizada como la mayor crisis humanitaria que ha padecido el mundo después de la Segunda Guerra Mundial, Al-Qaeda y el autodenominado Estado Islámico – de aquí en adelante DAESH – se han enfrentado por el poder y por configurar un Estado panislámico dominado por el fundamentalismo yihadista y por la aplicación extremista de la Sharia. En esta “competición” por dominar Oriente Próximo, al Frente Al-Nusra se le ha relegado a un papel secundario, subestimando su capacidad de actuación y sus apoyos entre el pueblo sirio. La realidad, no obstante, parece que está cambiando: con la separación de los dos grupos, entran en juego principalmente 3 actores que luchan contra el ejército sirio: el propio Frente, DAESH y Al-Qaeda, si bien esta última ha manifestado su apoyo a la causa del Frente, aunque se han levantado numerosas voces críticas que afirman que no se conformará con actuar en Irak, sino que reclamará su sitio en Siria.

Nos encontramos, por tanto, ante una especie de “Juego de tronos” por el reino de Siria, donde su actual líder parece bastante receloso de dejar el “trono de hierro”. Un apunte, DAESH y el Frente no se llevan nada bien: en este de mes de julio, se han registrado varios enfrentamientos donde la primera de ellas se ha hecho con el control de varios puestos de control fronterizos del Frente en el Líbano. Además, en junio del año pasado, milicianos del DAESH decapitaron al líder del Frente Abde al-Bara al-Iraqui, imágenes que fueron difundidas por el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos.

La tercera y última causa de la separación consensuada radica en la necesidad que atesora el Frente de emprender un camino en solitario que le lleve hacia el gobierno de Siria, defendiendo durante el recorrido exclusivamente a sus compatriotas sirios para mejorar su situación en detrimento de desarrollar una acción terrorista hacia el exterior y, concretamente, hacia Occidente, a quien consideran el enemigo que deben destruir. Su prioridad es encumbrarse como dueño y señor de Siria, anteponiendo dicho interés a cometer actos terroristas en el extranjero como sí han realizado DAESH o Al-Qaeda. Esta estrategia diferenciada puede permitirle al Frente obtener una posición ventajosa respecto a las otras dos partes beligerantes, ya que destina el máximo de sus recursos y de su capacidad a asegurar el éxito en Siria, apartando otras aspiraciones que suponen un derroche considerable de capital económico, militar y humano.

Tras haber analizado las causas, demos paso a las consecuencias de esta ruptura. En primer lugar, ha supuesto la completa renovación del Frente: de ahora en adelante pasará a llamarse “Jabhat Fatá al Sham”, que en español significa “Frente para la conquista de Levante”, donde Levante se refiere al territorio sirio. En suma, en el vídeo que se emitió el viernes y que fue retransmitido por la televisión Al-Jazeera, Golani mostraba su rostro por primera vez.

En segundo lugar y, como ya hemos mencionado anteriormente, puede suponer una escalada de terror en el que tres poderosos grupos terroristas, que cuentan con el apoyo, encubierto y no explícito, de otros países árabes con animadversión al régimen de al-Asad, se enfrenten por la instauración de un Califato islámico suní y salafista – que vuelva a la tradición medieval del islam – que a priori puede parecer el mismo objetivo – pero que en el contexto actual no se contempla la unión de los tres grupos y, por lo tanto, cada uno reivindica su lugar.

En tercer lugar, la separación del Frente de Al-Qaeda podría ser tomada como precedente para las otras filiales del grupo de Al Zawahiri, tal y como lo son Al-Qaeda en la Península Arábiga o Al-Qaeda en el Magreb Islámico, las cuales podrían ver una oportunidad de desligarse de la matriz para defender intereses que dejan de responder ante una organización central para ser locales y exclusivos.

El reto al que se enfrenta Occidente, que de momento no ha padecido el terror del ya denominado Jabhat Fatá al Sham, se está convirtiendo en una escalada de tensión el mundo árabe, en el que Siria juega el papel principal y numerosos candidatos se disputan su trono. Al Asad, apoyado especialmente por Rusia, dificulta las relaciones entre los países del primer mundo que han sufrido ataques terroristas por estos grupos fundamentalistas islámicos y crea obstáculos para que, desde la UE, los Estados Unidos y Rusia se llegue a una solución conjunta y pacífica, en la teoría, puesto que en la práctica los bombardeos sobre Siria, indirectamente, están masacrando a su población civil y contribuyendo a propagar la crisis de refugiados. Ha llegado el momento de que Occidente asuma que el reto al que tiene que vencer pueda evolucionar hacia dos destinos distintos y que la ruptura del Frente con Al-Qaeda haya introducido una pieza más al tablero de juego – y no se sabe si podrá llegar a convertirse en el punto de inflexión del conflicto sirio.

El primer destino posible es que la situación actual se mantenga igual: que los tres grupos terroristas se sigan disputando un mismo territorio, que lleve a una escalada de terror y violencia, puesto que son los métodos que utilizan para conseguir el control y el poder, y que pueda aumentar de manera desproporcionada el caos no sólo en Oriente Próximo sino también en el mundo occidental. Los países de la UE, Estados Unidos y Rusia deberán combatir a tres grupos terroristas diferenciados, que se inmiscuyen entre la población civil siria, la gran víctima de este conflicto. Además, el Frente, en una segunda fase de desarrollo tras asegurar el éxito en Siria, podría proyectar su acción hacia el exterior encaminada a destruir Occidente, pasando a ser este el campo de batalla de los grupos terroristas islámicos. No parece muy acogedor.

El segundo destino posible y, por tanto, igual de incierto que el anterior, podría llevar a la unificación en un futuro de las tres organizaciones terroristas, lo que conllevaría el aumento y la suma de sus recursos, capital y medios a los que Occidente no sabría cómo responder – no ha sabido hacerlo con los tres por separado-. Aunque hoy en día parece bastante improbable, no debemos olvidar que comparten una raíz ideológica – sunismo, salafismo, fundamentalismo islámico y yihadismo – que ha demostrado ser una combinación aterradora y potencialmente muy destructiva.

Henar Hernández Álvarez es estudiante del doble grado de Relaciones Internacionales y Periodismo. 

Imagen tomada de www.elconfidencial.com

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