Edificios que apenas consumen energía

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Por: Carmen Mayo Gómez

Se asocia el progreso en el sector energético con el crecimiento económico. El problema surge cuando este desarrollo energético condiciona el buen estado del medio ambiente. A partir del informe Brundtland de 1987, surgió la idea del desarrollo sostenible, el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades. El compromiso global contra el cambio climático culmina en 2005 con el protocolo de Kyoto.  También se llegó a buen puerto en la COP 21 de París, con el objetivo de que la temperatura en 2100 no aumente más de 2 grados centígrados.  Sin embargo, el problema de asociar el bienestar individual y el progreso tecnológico con el mantenimiento del medio ambiente sigue presente.

Las soluciones propuestas a nivel mundial con respecto a este asunto se centran en materia de optimización de los procesos de transformación y transporte de la energía, una mejor regulación y edificios más eficientes energéticamente. El asunto de la edificación preocupa especialmente ya que el 40 % de la energía consumida en la Unión Europea corresponde a los edificios. La disminución de esta cifra constituye una prioridad en el objetivo de reducir la dependencia energética.

Dinamarca es el primer miembro de la Unión Europea que ha investigado el asunto de los edificios de consumo de energía casi nulo, también conocidos por ZNEB, debido a sus siglas en inglés. Según la Directiva Europea 2010/31/UE son edificios con una demanda de energía casi nula o muy baja, cubierta por energía que proceda de fuentes renovables, in situ o en el entorno.

El arquitecto Ignacio Medina, máster de arquitectura sostenible, está trabajando en los edificios de energía . Estos edificios no son pasivos, sino que son capaces de adaptarse al contexto en el que se encuentran y unificar las diferentes temperaturas para crear una misma banda de confort. Medina defiende que cada persona tiene una temperatura de diferente ya que no todos entramos en calor al mismo tiempo: “hay que dejar al usuario que encuentre su propia temperatura de confort, no que le digan que es, por ejemplo, de 22 grados centígrados.”

Para cumplir su objetivo Ignacio Medina analizó durante el verano los edificios próximos a la carretera de la M30 de Madrid, y sacó la conclusión de que la temperatura de los edificios orientados hacia el sur estaban fuera de los niveles de confort (33 grados centígrados) y los que se encontraban orientados hacia el norte sí que respetaban los niveles de confort (25 grados).

El fundador de Climate Strategy, Peter Sweatman, opina que es más fácil construir un nuevo edificio de consumo de energía cas nulo dada su ubicación y orientación, el empleo de materiales nuevos y tecnologías integradas en el diseño que rehabilitar un edificio antiguo para llevar este concepto.

María del Rosario Heras Celemín es investigadora del CIEMAT, Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas, y responsable de la Unidad de Eficiencia Energética en la Edificación (UiE3). Esta experta en física aplicada se especializó en energía solar y su campo de investigación es el modo en que la energía solar puede contribuir a edificios más eficientes energéticamente.

Según esta investigadora, en España aprovechamos muy poco la energía solar que tenemos disponible. Su objetivo es la construcción de ciudades y edificios bioclimáticos, que tienen en cuenta el territorio, el clima y el uso de materiales autóctonos, de manera que con un consumo nulo o mínimo de energía convencional y utilizando energías renovables, mantengan constantemente las condiciones requeridas de confort térmico, retomando los sistemas y técnicas tradicionales de la Arquitectura Popular, adaptadas a la manera actual de construir y utilizando nuevas tecnologías, de aprovechamiento de la energía solar como captadores solares para calentar el agua corriente, maquinas de absorción que bajen la temperatura o paneles fotovoltaicos para generar electricidad.

Para calcular la eficiencia energética de un edificio, que será lo que determinará si entra dentro de la clasificación de edificio de consumo de energía casi nulo, se deberá tener en cuenta el consumo energético a lo largo de todo un año, teniendo en cuenta las diferencias estacionales, asociado a las necesidades térmicas de la edificación. Además, en España se propone contar con otro indicador complementarios que es el límite de consumo de energía primario.

Se prevé que en 2020 todos los edificios nuevos serán de consumo de energía casi nulo, así poco a poco todas las ciudades se convertirán en smart cities. El edificio de consumo casi nulo no es una posibilidad, sino una imposición por parte de la Comisión Europea. La construcción de estos edificios será exigible si es técnica y económicamente posible su edificación. A partir de 2020 todos los edificios de nueva planta deberán ser de consumo energético casi nulo, y el 2018 deberán serlo los edificios públicos.

Esta nueva norma de la UE no ha sido acogida por el gobierno español, ya que desde la administración se ha trabajado más bien poco para llegar a dichos estándares. Por ejemplo, aún no se ha definido en España que es un “Edificio de Consumo Energético Casi Nulo”.[10]

A pesar de ello, en Madrid se ha aprobado una directiva para que los edificios de titularidad municipal que se construyan en el futuro tengan un consumo energético cero e incluso un balance positivo de energía consumida. El Ayuntamiento está trabajando para implantar energías renovables en los edificios municipales de nueva planta y en las rehabilitaciones integrales de los inmuebles existentes, siguiendo los pasos de Francia, Holanda, Dinamarca o Alemania. También se estudia la posibilidad, desde el Grupo de Trabajo de Eficiencia Energética, de implantar sistemas para reducir el consumo de agua e introducir una mayor presencia de elementos naturales, como plantas o árboles, en los inmuebles municipales.

Se debe tener muy presente la construcción de este tipo de edificios ya que son vitales para cumplir el objetivo propuesto en la COP 21 de París de que la temperatura global no llegue 2 grados centígrados y que las emisiones de gases de efecto invernadero se puedan reducir entre un 20% y un 30% respecto a las actuales.boulding

Proyecto de edificio bioclimático en Almería.

 

Imagen tomada de blog.comproyrento.com

 

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