El Método KiVa Contra el Bullying

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Por: Maria Ramis

Los centros educativos deberían de ser un lugar donde los niños se sintieran a gusto y seguros, donde cualquier problema fuera mínimo y fácilmente resoluble; sin embargo, todo esto dista mucho de la realidad, ya que son muchos los alumnos que temen el momento en el que hay que ir al colegio por miedo a que sus compañeros les insulten y les peguen. El acoso escolar, también conocido como ‘bullying’, es algo que sufren miles de niños a diario. Agresiones no solo físicas sino también psicológicas que tienen consecuencias terribles para los que las reciben. Además, éstas no suelen ser puntuales sino que se prolongan en el tiempo haciendo que se convierta en rutina para los agresores. Hechos que, en muchas ocasiones, dejan huellas de por vida en aquellas personas que los sufren.

Las formas de llevarlo a cabo son muy diversas: desde las amenazas, insultos, pasando por  el acoso físico, las exclusiones, el ‘bullying emocional’, hasta el conocido como ‘bullying sexual’ y el ‘ciberbullying’; entre muchos otros. En este último se incluyen diversos tipos de agresiones, una de las más conocidas es el ‘sexting’ que hace referencia a la difusión de imágenes o videos de elevado contenido sexual sin el consentimiento, por supuesto, del protagonista y queriendo generar burla y humillación. Por otro lado, además del miedo a acudir a la escuela, entre las principales y graves consecuencias encontramos trastornos de personalidad, depresiones, ansiedad, baja autoestima, etc. Y este tipo de violencia no solo afecta al bienestar físico y psicológico sino que también conlleva desastrosos resultados académicos en los jóvenes. Con todo ello, tanto la OMS como la ONU muestran cifras preocupantes de ‘bullying’ y aseguran que existe relación directa entre el acoso y el suicido juvenil. Afirman que cada año se suicidan más de 300.000 adolescentes por culpa del ‘bullying’, de los cuales, un tercio, son pertenecientes a países europeos.

Son miles las iniciativas que se han llevado y se siguen llevando a cabo para combatir estas agresiones que no solo siguen latentes en  la sociedad sino que son cada vez más y más graves. De hecho son más del 40% de los estudiantes de Bulgaria, Estonia y Lituania (llegando a superar el 50% en este último país) los que han sufrido acoso. También en Italia, Grecia y Letonia las cifras son alarmantes. Pero, sin duda, como solución es destacable el método KiVa, acrónimo de Kiusaamista Vastaan (que significa ‘contra el acoso escolar’) desarrollado en la Universidad de Turku y que se empezó a aplicar, en el año 2006 en Finlandia, para prevenir y combatir el acoso escolar. Un método que se aplica en el 90% de las escuelas de este país y que se está llevando a cabo también en otros 14 países como Holanda, Reino Unido, Francia, Estados Unidos y España; y está siendo valorada su aplicación en muchos otros.

Los alumnos asisten a diversas clases de aprendizaje a los 7, 10 y 13 años. En ellas no solo se muestran los distintos tipos de acoso sino que se enseña a intentar evitar estos comportamientos para mejorar la convivencia. Se llevan a cabo discusiones sobre estos acosos y el respeto a los demás. Se enseña a como trabajar en grupo y lo importante y satisfactorio que puede llegar a ser. Además, los alumnos cuentan con un videojuego a través del cual pueden practicar en el entorno virtual todo lo aprendido sobre el acoso escolar.

El método KiVa pretende, en conclusión, ofrecer información sobre el acoso y promover las formas de abordarlo de manera efectiva. Enseñar a los alumnos su papel a la hora de frenar este tipo de situaciones. Además, introduce a los profesores y padres de los alumnos en él y permite así que sean conscientes de lo que sucede en el entorno escolar y de la manera de evitarlo para mejorar el bienestar general del alumnado. Se ha conseguido con ello que el resto de compañeros apoye al alumno victimizado y no al acosador y que, consecuentemente, este último, deje de actuar en la mayoría de casos.

Y sobre el citado anteriormente fracaso escolar, hay que comentar que Finlandia, gracias a medidas como ésta, ha alcanzado los primeros puestos del informe PISA en cuanto a nivel educativo. El estudio realizado con la aplicación del método KiVa asegura que se ha llegado a reducir en un 79% el ‘bullying’ en este país. El éxito de este programa es que no solo se centra en la víctima y el acosador sino que intenta cambiar las normas que rigen el grupo. Ya que lo necesario no es solo cambiar la actitud de la víctima sino también la de los testigos, aquellos compañeros que se ríen y burlan del acoso y que incitan más al acosador. Lo ideal es que estos acaben apoyando y defendiendo al acosado y comunicando lo sucedido.

Lo que diferencia a este método educativo de muchos otros presentes, es que KiVa está científicamente testado y sus resultados lo muestran. En el año 2009 consiguió el European Crime Prevention Award y en 2012, un ensayo de KiVa, ganó el Social Policity Award al mejor artículo. Además, este método destaca en un aspecto muy importante: el eliminar el secretismo en los acosos. Son muchos los niños que no avisan a sus padres y profesores de que están siendo acosados en el colegio. E incluso muchos los que les piden a sus compañeros y amigos que no comenten nada. Sin embargo, estos comportamientos se deben conocer para ser combatidos. De hecho, asegura Save the Children “Si algún compañero te hace daño, no guardes el secreto. Hablarlo no es chivarse. Es exigir el respeto que todos merecemos”. A la vez que recuerda y aconseja la posibilidad de acudir a la policía para solicitar información o denunciar.

Por tanto, KiVa ha demostrado su eficacia  como método contra el acoso escolar ya que no solo ha permitido reducir el número de agresiones en los centros en los que se ha aplicado, sino que también ha conseguido establecer un mejorado entorno escolar y favorecer así una progresión académica. Pero teniendo en cuenta la magnitud de estas acciones y las consecuencias tan graves que se pueden producir, son necesarias, por tanto, acciones coordinadas de las instituciones de los diferentes países para luchar contra este tipo de acoso. Porque es cierto que métodos como KiVa ayudan a combatir estas actuaciones y a cambiar el punto de vista y la manera de actuar tanto de los niños acosadores como de los acosados y de los testigos. Pero para que se lleven a cabo estos programas y, como consecuencia, se reduzcan los niveles de acoso, es necesaria y muy importante la previa concienciación y movilización social.

 

Imagen tomada de www.dartington.org.uk

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