Descubriendo el TTIP

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Por: Ana Belem Perales

Uno de los temas más candentes en la actualidad europea es el tratado de libre comercio que se está negociando entre la UE y EEUU. El Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión (conocido con el acrónimo TTIP, sus siglas en inglés) desde el comienzo de las negociaciones ha sido objeto de apoyos y críticas muy diversas debido a la opacidad que existía en torno a la información que se estaba debatiendo incluso para las propios parlamentarios europeos, además, ha surgido el debate tras la filtración de documentos secretos por la organización Greenpeace Holanda en la que se incluye la mitad de borrador del texto de la ronda 13 de negociaciones entre Europa y EEUU con fecha de abril de 2016 comprendido por 248 páginas.

Las autoridades europeas insisten en las mejoras que produciría este tratado para los países de la UE ya que se generarían nuevas oportunidades económicas y de empleo mediante una mayor compatibilidad legislativa y reglamentaria entre ambos bloques comerciales y se generarían nuevas formas de reaccionar frente a las nuevas economías emergentes fuera de Europa y seguir ampliando el área de influencia europea.

Acudiendo a fuentes oficiales, en este caso a la web de la Comisión Europea, se pueden encontrar nuevos textos de negociación de la UE en el TTIP, ampliando información tras la demanda por parte de los ciudadanos y las filtraciones. Está previsto que el acuerdo definitivo se agrupe en tres grandes bloques: el acceso al mercado, la reglamentación y las normas, donde tenemos acceso a las propuestas realizadas por la propia UE. Mediante este acuerdo se quiere conseguir que las empresas europeas encuentran más facilidad para invertir en EEUU a través de, por ejemplo, la reducción de ciertos trámites burocráticos que obstaculizan a las empresas a la hora de exportar, y además conseguir nuevas normas para facilitar estos procesos de exportación, importación e inversión en Estados Unidos de una manera más factible. Añadido a esto, y según un estudio independiente publicado por la propia Comisión Europea, este acuerdo generaría empleo y crecimiento y provocaría deflación.

Pese a esto, no todo son críticas positivas hacia este acuerdo. Desde Greenpeace, y tras la filtración de documentos donde se muestran alguna de las posturas norteamericanas, se alerta sobre ciertas materias. En primer lugar, la protección ambiental y del clima se ven influenciadas ya que no se hace ninguna omisión hacia estas materias en las negociaciones y la organización habla específicamente del respeto a una regla que encontramos en el acuerdo sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) que permite a los estados regular sus propias reglas de comercio “para proteger a los seres humanos, la vida animal y vegetal o la salud” o para “la conservación de los recursos naturales no renovables”. Además, también llaman la atención sobre el poder creciente de las distintas corporaciones y empresas multinacionales y su influencia en la toma de decisiones.  Para informar a la ciudadanía, se han llegado a instalar “salas de lectura” para la gente, como es el caso de la capital de España donde, con la ayuda de la campaña No al TTIP, se pueden consultar los papeles en español que han sido filtrados de las negociaciones entre EEUU y Europa.

Existen otros puntos polémicos del tratado que desde distintos sectores se han criticado como es el caso del movimiento Stop TTIP. Uno de ellos es el referido a la resolución de conflictos jurídicos dados entre empresas y estados mediante un tribunal de arbitraje de carácter privado y no mediante la justicia pública. Esta cláusula que se incluye en la mayoría de tratados comerciales persigue el fin de proporcionar mayor seguridad jurídica a las empresas que quieren invertir pero, si se introduce en el TTIP, supondría que los inversores extranjeros, en este caso estadounidenses y canadienses, tengan derecho a demandar a los distintos estados miembros de la UE si consideran que algunas leyes perjudican sus inversiones.

Otros puntos polémicos de la negociación se encuentran en la calidad alimentaria y la protección del consumidor debido a que los estándares estadounidenses son más bajos además de permitir ciertas prácticas como el uso de la irradiación para conservar alimentos, la utilización de numerosos pesticidas y la producción de ganado hormonado, técnicas mucho más reguladas y restringidas en Europa; pese a las negociaciones, la Comisión Europea insiste en que no rebajarán la normativa actual en estas materias. Del mismo modo ocurre con los derechos de los trabajadores, ya que EEUU solamente ha suscrito dos de los ocho convenios fundamentales que establece la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Por último, los críticos también alertan de los cambios en el sector energético mediante la aplicación, muy extendida en EEUU, del fracking, un método polémico de extracción de combustibles fósiles.

Por último, un aspecto a destacar es la opacidad de las negociaciones y la falta de información que se reclama desde varios sectores, incluidos los propios diputados del Parlamento Europeo. Según datos del Observatorio Corporate Europe, las negociaciones que se han mantenido con la Comisión Europea han sido en un 92% de los casos reuniones con grandes lobbies empresariales privados, y solo un 4% de las reuniones son las que se han mantenido con representantes de los intereses públicos, queriendo destacar con esto la importancia que están teniendo las grandes empresas en las negociaciones e incluso denuncian la presión que están ejerciendo principalmente el sector farmacéutico y sanitario.

Por último, cabe destacar que las autoridades europeas insisten en la necesidad de cerrar este acuerdo para finales de año si se llegan a acuerdos equilibrados para ambas partes e insisten en la necesidad de este para el avance de Europa en materia comercial y financiera ya que EEUU también está negociando acuerdos con diferentes socios asiáticos debido a que el nuevo centro de la economía mundial lo podemos encontrar hoy en día en el Pacífico, con China como principal actor. Pese a esto, Europa mantiene sus propias líneas rojas con el objetivo de no salir perjudicado de este acuerdo más aún cuando aumentan las voces en contra de este TTIP.

Ana Belén Perales. Estudiante de segundo curso de la Universidad Rey Juan Carlos del doble grado en Periodismo y Ciencia Política y Gestión Pública. Interesada en la política y lo que pasa alrededor del mundo para intentar mejorFuente fotografía The Economy Journal.

Extraído el 24/5/16 de http://www.theeconomyjournal.com/es/notices/2015/06/-que-es-el-ttip-67532.php

 

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