Un Mecanismo de Subordinación Femenina

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Por: Teresa Lucía Cerro

La mutilación genital femenina (MGF), según la Organización Mundial de la Salud, comprende todos los procedimientos que, de forma intencional y por motivos no médicos, alteran o lesionan los órganos genitales femeninos. Actualmente más de 125 mujeres y niñas sufren esta práctica al llegar a la pubertad en las regiones occidental, oriental y nororiental de África, en algunos países de Asia y del Oriente Medio y entre migrantes de esas áreas.

La MGF es reconocida internacionalmente como una violación de los derechos humanos de las mujeres y niñas. Refleja una desigualdad entre el hombre y la mujer, y constituye una forma extrema de discriminación del género femenino. Como es practicada casi siempre en menores, constituye una violación de los derechos del niño. Según el artículo 15 (4) de la Constitución del país africano, ‘’La mutilación de las niñas es una práctica tradicional cruel y degradante, y equivale a la tortura. Está prohibida’’. Pero tristemente, a día de hoy se sigue practicando y no ha sido posible acabar con esta tradición.

Según algunos estudiosos, la mutilación genital femenina tiene su origen en el Antiguo Egipto. Un papiro griego del año 163 antes de Cristo menciona la operación que se les efectuaba a las niñas en Memphis, Egipto. Los egipcios consideraban adecuado extirpar el clítoris antes de que creciera más, ya que el roce continuo del clítoris con las ropas producía irritación y era considerado como un motivo de vergüenza e imperfección para la mujer. Por ello, los egipcios extirpaban el clítoris ‘’antes de que las niñas fueran a contraer matrimonio’’, escribió el físico griego Aetios en su obra Ginecología y Obstetricia en el siglo VI después de Cristo.

Esta tradición se practica con más frecuencia en los países africanos y tiene tanto peso que la mujer a la que no se le ha practicado esta técnica es incluso despreciada y considerada ‘’insalubre’, pues se piensa que la mutilación genital femenina ayuda a optimizar la higiene de las mujeres. Además, la ablación genital femenina también se practica por razones sexuales, para controlar la sexualidad femenina, por motivos sociológicos, por salud, ya que se considera que aumenta la fertilidad, y por motivos religiosos.

Fátima Djarra Sani, guineana víctima de la mutilación genital femenina, lucha desde 2008 en Médicos del Mundo Navarra para acabar con esta práctica en su país y entre la comunidad africana de España. ‘’Todas las mujeres de mi familia, mis abuelas, mis tías, mi madrastra, mis hermanas, todas están mutiladas. Incluso una de mis tías era mutiladora. Esa es la educación que nos dieron, pues nos hicieron creer que la ablación era buena y que hacía que la mujeres mutilada estuviera más limpia y más pura’’ afirma Fátima.

La mutilación genital femenina se ha convertido en un problema presente en la agenda internacional debido a que en ocasiones, cuando familias de zonas donde la ablación se practica emigran a Europa, esta costumbre sigue presente. La fundación Wassu-UAB calcula que más de 57000 mujeres mutiladas viven en España, y alrededor de 17000 niñas en territorio español están en riesgo de sufrir ablación. Afortunadamente, la ablación, a partir de la cirugía, permite reconstruir el clítoris, pero desgraciadamente, en ocasiones las familias que emigran no están dispuestas a que sus hijas dejen de lado esta tradición. ‘’Las familias que llegan a España presionan a las chicas para que sigan fieles a sus tradiciones. Pero ellas quieren cambiar esta tradición, y lo lograrán’’, afirma Waris Dirie, fundadora de la organización Desert Flower que se dedica desde 2002 a la lucha contra la ablación.

Aunque la respuesta internacional para erradicar la mutilación genital femenina comenzó con grandes esfuerzos en 1997, parece que no ha sido suficiente. En 2010 la OMS publicó junto con otros organismos de las Naciones Unidas y organizaciones internacionales una estrategia mundial para acabar con esta práctica. Esta estrategia se denominó Global strategy to stop health care providers from performing female genital mutilation. Del mismo modo, en 2012, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución para poner fin a la mutilación genital femenina.

Pero a pesar de las normas impuestas, es imposible acabar con esta ancestral tradición. Por ello, es necesario concienciar tanto a jóvenes como a adultos, ya que las consecuencias que conlleva la práctica de esta técnica son muy peligrosas para todas las mujeres que la sufren. Un ejemplo de esta concienciación, y gran modelo para muchas jóvenes y mujeres, es la doctora Olayinka Aina- Koso Thomas, ginecóloga nigeriana. Esta doctora fundó el Grupo para la Abolición de Mutilaciones Sexuales. A partir de este grupo, la doctora tiene la oportunidad de estar más cerca de las jóvenes para poder concienciarlas de la necesidad de acabar con la ablación femenina. Además, Koso Thomas incide en la importancia de ejercer presión a los gobiernos nacionales para poner fin a la práctica allí donde se ejerce, y erradicar este mecanismo cruel de ‘’carácter tradicional, no religioso’’, tal y como lo define.

Otro gran ejemplo de lucha contra esta práctica se encuentra en una escuela del norte de Kenia. En este colegio, en 2013, Amref Health Africa comenzó una campaña para exterminar la mutilación genital femenina. Allí se ha creado un club de chicos y chicas que se oponen a esta práctica. Pero en un continente donde 91,5 millones de mujeres han sufrido la ablación, negarse no es fácil. Con el cartel ‘’esta es una zona de libre mutilación genital femenina’’ se conciencia a los alumnos de los peligros que conlleva la circuncisión genital femenina. De este modo, Amref trabaja con los más jóvenes y trata de mostrar otros ritos que no incluyan la ablación para celebrar el paso de la infancia a la madurez. Incluso los ancianos allí presente aprenden los peligros que antes no conocían sobre esta práctica: ‘’yo antes realizaba esta práctica a muchas chicas porque era nuestra tradición, pero ahora que conozco los problemas no lo hago más, y trato de convencer al resto para que también dejen de hacerlo’’, confirma Anna Lbalanga, anciana que durante mucho tiempo fue la encargada de realizar esta práctica a las jóvenes.

‘’Esta es una zona de libre mutilación genital femenina’’ cartel de la escuela al norte de Kenia / EL PAÍS

‘’Esta es una zona de libre mutilación genital femenina’’ cartel de la escuela al norte de Kenia / EL PAÍS

Afortunadamente, a día de hoy las mujeres y todas las organizaciones internacionales dedicadas a la lucha contra la mutilación genital femenina están poco a poco logrando poner fin a esta práctica. Algunos datos esperanzadores muestran que Egipto ha prohibido esta práctica tras la muerte de una joven, y tanto en Uganda, como en Gambia, y en otros países de África, se están imponiendo medidas para acabar con la ablación. Aunque aún quede un largo camino por recorrer, las mujeres están logrando lo que tanto merecen y desean: acabar con este mecanismo que no es más que una técnica de subordinación femenina en contra de todos los derechos de la mujer.

Teresa Lucía Cerro Fernández, estudiante de Relaciones Internacionales y Periodismo en la URJC. Interesada en la actualidad internacional y el mundo que nos rodea y amante del ballet.

Imagen obtenida de www.mbctimes.com

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