Esclavitud infantil: un problema presente

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Por: María Ramis

El 16 de abril, se celebra el Día Mundial contra la Esclavitud Infantil. Y es que, dos siglos después de la llamada ‘abolición de la esclavitud’ en Europa, esta actividad sigue presente incluso en menores. Cerca de 250 millones de niños en el mundo, es decir 1 de cada 6, llevan a cabo trabajos forzosos. Además, hay que tener en cuenta que más de la mitad de estos niños trabajadores, lo hacen en condiciones peligrosas, según informa Unicef.

Niños obligados a largas jornadas de intenso trabajo, con remuneración mínima o inexistente. Trabajos que son comunes sobre todo en las fábricas, minería, agricultura, fabricación de ladrillos o de fuegos artificiales, molinos de arroz, tejido de alfombras, etc. Actividades que no solo les perjudican física y mentalmente sino que les privan de su infancia. Estas situaciones son más propensas a desarrollarse en países pobres y en menores pertenecientes a familias sin recursos y de entornos rurales. Algunos de los niños se dedican a ello ‘voluntariamente’ como forma desesperada de subsistencia. De hecho, son muchos los casos de padres que deciden vender a sus hijos creyéndoles un futuro mejor sin saber exactamente lo que les depara.

Hay que destacar, por ello, el elevado aumento a lo largo de los años de la trata infantil. Una cifra que según informa Save the Children ronda los 1,2 millones de niños anuales y que continúa creciendo. Esto es debido, especialmente, a la gran demanda de obra y a las mayores facilidades actuales en cuanto a movimientos geográficos. En la India, unos 15 millones de niños están trabajando para pagar una deuda de otra persona, hechos que suceden en todo el mundo pero cuyos casos son elevados en Nepal, India, Pakistán y Bangla Desh. Y 450.000 menores del mundo, la mayoría niñas, trabajan en campos de algodón para pagar deudas de familiares.

La esclavitud infantil está presente en todo el mundo y de diversas formas. Sin embargo, de acuerdo a las diferentes culturas y tradiciones, los trabajos forzosos más relevantes, difieren según países. Mientras en África los niños son explotados en minas o convertidos en trabajadores domésticos; en América la mayoría de los casos son de prostitución de menores. En Asia y el Pacífico (donde el 19% de los menores trabajan) las niñas son vendidas para llevar a cabo trabajos domésticos y los niños vendidos a empresas textiles. Y en Europa, son notables los secuestros de niños para ser explotados como mano de obra barata o en el negocio de la prostitución. De hecho, asegura Unicef que cerca de 5 millones de menores de economías desarrolladas están sometidos a este tipo de trabajos.

La explotación sexual en menores se lleva a cabo gracias a la demanda de estos en el  turismo sexual o la industria pornográfica. De hecho, en Sudáfrica destaca el elevado número de menores afectados por esta actividad; en Ciudad del Cabo, el 25% de los trabajadores de la industria sexual son niños. Pero esta cifra, en la India, se eleva al 30%. Y en Brasil hay medio millón de niños explotados sexualmente. Actualmente son 1,8 millones los niños en el mundo que están siendo víctimas de explotación sexual.

El sector minero es uno de los más peligrosos. Un millón de niños en el mundo trabaja actualmente en él. En la República Democrática del Congo son alrededor de 40.000 los menores explotados en minas. Destacan también en Guinea, Sierra Leona, Liberia y otros países asiáticos y sudamericanos. Y mientras que en África Occidental más de un tercio de la mano de obra en minas y canteras de oro son niños; en Tanzania esta cifra alcanza el 70%.

132 millones de niños en el mundo están sometidos a trabajos forzosos en el sector agrícola (granjas, plantaciones…). En temporadas de cosecha, en países como Kazajistán, son explotados durante más de 12 horas diarias los siete días de la semana. Y más sorprendente es el caso de Uzbekistán, Turkmenistán y Tayikistán, donde cierran los colegios al llegar la temporada de algodón ya que los niños se dedican a recogerlo por menos de un dólar diario. Estos niños no solo son obligados a abandonar la escuela sino que se ven sometidos a sustancias tóxicas a diario.

También son impactantes los casos de ‘niños soldado’ en países como Angola, Afganistán y Sri Lanka, donde son utilizados para combatir en sus guerras. Son alrededor de 300.000 niños, hoy en día, los reclutados para luchar por su gran velocidad de aprendizaje, la mayor facilidad en labores de espionaje y por ser fáciles de controlar y manipular. Un ejemplo de ello es Sudán donde no existe educación y donde la única alternativa para los menores es la guerra.

En cuanto a los trabajos domésticos forzosos, llevados a cabo muchas veces para pagar ciertas deudas, son las niñas las que más lo sufren. En Marruecos son alrededor de 70.000 las esclavas domésticas menores. Pero en países como Sri Lanka (100.000 niños), Kenia (200.000), Pakistán (264.000) y Brasil (550.000) las cifras de menores trabajadores domésticos son alarmantes.

Pero el sufrimiento de estos niños no se acaba con las 14 horas a las que son obligados a realizar actividades domésticas, o a la exposición a sustancias químicas en las actividades agrícolas, o las situaciones peligrosas de los ‘niños soldado’. Sino que, además, en numerosas ocasiones tienen que soportar no solo insultos sino también agresiones físicas y psicológicas. La esclavitud infantil no solo debe ser prohibida en todos los países sino que debe estar excesivamente controlada; es necesario poner en práctica esa legislación. Para ello, tanto el aumento de fondos para su abolición, como de campañas de información y educación son imprescindibles en nuestra sociedad.

Imagen obtenida de personasyfamiliaunivia.wordpress.com

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