Refugiados en busca de un lugar digno

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Por: Ana Belén Perales

“En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país. Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas”. Artículo 14 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

El pasado viernes 18 de marzo fue aprobado el acuerdo entre la Unión Europea y Turquía sobre la crisis de los refugiados, así, a partir de ese mismo domingo todos los migrantes, refugiados o no, que lleguen a las costas griegas serán llevados a Turquía. Con este acuerdo, se busca, en teoría, acabar con el modelo de las mafias y que el país turco frene las salidas de su territorio, además de no haber sabido gestionar de manera eficaz los flujos de personas entre los 28 estados miembros. Así pues, debemos mostrar cuál será la situación de las personas refugiadas a partir de este acuerdo y si se respetan sus derechos, ya que este acuerdo ha recibido numerosas críticas debido al tratamiento de personas como si fueran una mercancía y teniendo poco en cuenta su situación actual. De este modo, y debido a la imposibilidad de Europa de resolver la crisis migratoria, se ha externalizado el problema intentando buscar la solución fuera de la Comunidad Europea.

Uno de los grandes problemas que azotan a Europa es la mafia de tráfico de refugiados que captan a sus víctimas en las estaciones y ofrecen servicios de transporte a 1.000 euros por persona transportándolos en un camión, se trata de redes criminales que se aprovechan de la situación de desesperación de estas personas. Además, algunos de ellos mueren como es el caso de un camión frigorífico abandonado encontrado en Austria, en una ciudad fronteriza con Hungría, donde al menos 50 personas murieron por asfixia. Estas mafias operan, principalmente, en la zona de los Balcanes, en Austria y Hungría. También se han dado varios casos de mafias turcas en Izmir, desde donde salen miles de refugiados hacia Grecia que son engañados y amenazados.

Volviendo al acuerdo que nos ocupa, podemos destacar algunos de los principales elementos del mismo. Como ya hemos nombrado anteriormente, todos los migrantes irregulares, entre los que se incluyen los refugiados de guerra que han llegado a Grecia desde ese pasado domingo, serán expulsados a Turquía. Por cada persona que sea retornada a ese país, otra debe de ser reubicada legalmente en la UE, hasta un total de 72.000 retornos a los que se compromete la Unión en un principio, una cifra escasa si tenemos en cuenta que en lo que va de año han llegado a la coste griega más de 140.000 personas. Además, el país turco ha conseguido que la UE deje viajar por su territorio a los turcos sin exigirles los visados y también ha obtenido la inclusión de un compromiso de un nuevo proceso de adhesión a la UE antes del 1 de julio. En cuanto a las cuestiones presupuestarias,Turquía recibirá 3.000 millones ahora y otros 3.000 millones antes de 2018.

En este trato se encuentran varias lagunas y problemas según informan varios colectivos. En primer lugar, las dificultades para tramitar todas las solicitudes de asilo, ya que Atenas no tiene personal para respetar todas las cláusulas legales de acuerdo con lo que exige el derecho internacional y Europa se muestra incapaz de reubicar a todos los refugiados. De este modo, según el cálculo de la Comisión Europea, Grecia necesita unos 4.000 expertos (jueces, policías, intérpretes…) para garantizar las expulsiones a Turquía y de este personal requerido unas 505 personas provendrán de la Administración griega, también países como Alemania y Francia se han comprometido a suministrar más de 600. Esto se debe a los procedimientos acelerados que se tienen que llevar a cabo para la solicitud de asilo. Estas solicitudes se tramitarán individualmente, aunque solo unas pocas personas tendrán la opción de permanecer en Europa.

Esto es así debido a la prohibición de las expulsiones colectivas, aquellas en las que no se individualicen las características de cada persona, ni su situación particular explicitado en el artículo 4 del protocolo 4 al Convenio Europeo de los Derechos Humanos. Así, podemos destacar las declaraciones llevadas a cabo por Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea el 9 de septiembre de 2015: “Las cifras de refugiados, que han llegado a Europa durante este año, son impresionantes. A algunos les aterra. Pero este no es el momento de asustarse, sino de tomar medidas. Antes de cualquier consideración, lo más importante debería ser la dignidad humana”.

Pese a esto, la situación en la que se encuentran la mayoría de los refugiados no es la deseada. Según informan varios voluntarios de distintas asociaciones que han surgido para ayudar a los refugiados, el centro de registro de Moria (Lesbos) se está vaciando para poder alojar a los inmigrantes tras el acuerdo, así, según informó la Comisión Europea, los migrantes irregulares que lleguen a Lesbos tendrán que ser alojados provisionalmente en campos de acogida cerrados hasta su expulsión a Turquía y los solicitantes de asilo, por el contrario, en centros abiertos. Además, Laura Lanuza, perteneciente a la ONG Proactiva Open Arms, afirma el estado de incertidumbre que viven las numerosas familias que están allí ya que no saben bien qué va a pasar con ellos ni hacia dónde les llevan. Esta portavoz de la ONG describe la pésima situación en la que las personas son transportadas en ferrys ya que viajan hacinados y son tratados como mercancías.

Los primeros días tras la aprobación del acuerdo han sido improvisados y sobre todo caóticos debido a la inmediatez del mismo. Siguen llegando nuevos refugiados y se siguen sucediendo muertes, esta vez dos hombres y dos niñas fallecieron, los primeros murieron de un ataque al corazón de camino a la isla de Lesbos y las niñas ahogadas en el mar. Otras dudas surgen por la diferenciación entre “migrante irregular” y los refugiados sirios, así como de los que se considera los “migrantes económicos”. La Guardia Costera turca también tuvo que intervenir y rescatar a 126 refugiados en el mar Egeo intentando llegar a Grecia.

En conclusión, el nuevo pacto llevado a cabo por la UE y Turquía ha causado revuelo entre muchas asociaciones, ONG’s o incluso partidos políticos debido al tratamiento de las personas como si fuera cualquier otro tipo de bien y buscando ayuda en un país que todavía crea dudas a la mayoría de los miembros de la Unión Europea y que, gracias a este acuerdo, se supone que se considera un país seguro para los refugiados de guerra, aunque Bruselas reconoce que Turquía debe respetar una serie de normas y, sobre todo, los derechos humanos. Además, comprobaremos si la UE conseguirá, con esta medida, solucionar la crisis y buscar una alternativa a todas estas personas que huyen del horror y la guerra, o si supondrá un parche más de esta crisis.

Ana Belén Perales. Estudiante de segundo curso de la Universidad Rey Juan Carlos del doble grado en Periodismo y Ciencia Política y Gestión Pública. Interesada en la política y lo que pasa alrededor del mundo para intentar mejorarlo.

Imagen obtenida de anchaesmicasa.files.wordpress.com

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