Luces de Bohemia Fundidas: Cómo la Literatura se apagó

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Por: Asunción Mateos Gámez

Alberti, Bécquer, Baroja, Buero Vallejo, Calderón de la Barca, Cela, Delibes, García Lorca, Góngora, Hernández, Jiménez, Lope de Vega, Machado, Pérez Galdós, Quevedo, Tirso de Molina, Valle-Inclán…

Diecisiete escritores de los que todos hemos oído hablar, de los que al menos una obra sabríamos nombrar, y de los que si somos amantes de la literatura es imprescindible haber leído.

Seis ganadores del premio Nobel de Literatura, posicionando a España como el sexto país más galardonado en dicha categoría. Su objeto es enaltecer la trayectoria y la contribución a nivel global del autor.

En 1904 fue entregado a José Echegaray en reconocimiento a sus brillantes composiciones individuales que revivieron las tradiciones del drama español.

Dieciocho años más tarde, en 1922, el galardón fue otorgado al también dramaturgo Jacinto Benavente por su purificación de las ilustres tradiciones del drama español.

España tendría que esperar hasta pasada la Segunda Guerra Mundial y la apertura del régimen franquista para volver a ser premiada, en este caso en 1956 el exiliado poeta Juan Ramón Jiménez fue el distinguido a causa de una poesía lírica que elevaba el espíritu y la pureza artística.

No habría que esperar mucho hasta volver a ser condecorados, en 1977 la Generación del 27 se vio homenajeada en la persona de Vicente Aleixandre representando la renovación de las tradiciones en el periodo de Entreguerras.

Pasada poco más de una década el escrito José Camilo Cela fue premiado en 1989 por su prosa rica e intensa, retadora de la vulnerabilidad del hombre.

Por último, en 2010 Mario Vargas Llosa autor de doble nacionalidad: peruana-española recibió el galardón por sus imágenes mordaces acerca de la rebelión y la derrota.

Dramaturgos, poetas, empíricos o soñadores, todos estos autores se caracterizan por compartir una característica en común y es que, a pesar de que cada uno poseía su propia historia, su propio mecanismo para plasmar una realidad o unos ideales, todos sobrevivieron a arduas represiones, recesiones… a la pobreza y a la miseria, a la soledad y al desengaño… Todos se vieron envueltos en el abismo cíclico de la vida.

Cabe preguntarse cómo es posible que en la actualidad-entiéndase desde la década de 1990 hasta hoy en día- la literatura hispánica, tanto la latinoamericana como la española han ido desapareciendo del panorama internacional hasta convertirse en meros vestigios autóctonos.

Cómo es posible que la segunda lengua materna a nivel global, que es a su vez el idioma oficial de un total de 21 países del mundo y de numerosas organizaciones internacionales como puedan ser las Naciones Unidas, la Interpol, la Unión Africana, la Unión Europea o la Organización de los Estados Americanos, y cuya expansión durante los últimos años se ha visto incrementada de manera exponencial- en Estados Unidos son un total de 7.820.000 los estudiantes del español según el Instituto Cervantes- sea denostada en el ámbito internacional en lo referente al ámbito cultural-artístico.

Partimos de la base de que la literatura junto con la cinematografía ha sido el arte más explotado y comercializado desde los inicios del milenio. Ya no se escribe con el afán de plasmar sentimientos ni sensaciones, ni de mostrar la realidad desde un nuevo ángulo que paralice al lector, sino que se trata de alcanzar el mayor número de ediciones, de multiplicar los beneficios en cada tirada y de adoctrinar a la máxima cantidad de personas a través de un contenido carente de valor, ascético y humillante para cualquier mente lectora. Consecuencia de ello es la escisión de los géneros literarios e incluso, su abulia.

El género épico ha sido fagocitado por la narrativa, un género que a día de hoy está conformado exclusivamente por dos tópicos: romances edulcorados con espacios históricos, exóticos o actuales, y, crímenes oscurantistas carentes de simbolismos con personajes mundanos.

La lírica se ha transformado en un estándar más a tratar en los planes de docencia de la asignatura de Lengua Castellana y Literatura durante la Educación Secundaria, se ha convertido en esa clase de libro que solamente hojeamos – que no leemos- cuando nos obligan.

En lo referente al género dramático bien es cierto que hoy en día siguen realizándose actos teatrales de todo tipo: comedias, dramas, musicales, tragicomedias… más si desde nuestra butaca analizamos la pieza teatral que estamos contemplando enseguida percibiremos que las grandes obras maestras se han difuminado detrás del telón. Ya no hay Mihura que nos haga malabares con sus Tres Sombreros de Copa ni Vallejo que nos haga mirar por El Tragaluz y, mucho menos un Nieva que nos transporte en una Carroza de Plomo Candente.

No con ello hay que presuponer que la literatura hispánica carezca hoy en día de buenos escritores como Josefina Aldecoa, Lucía Etxebarria, Almudena Grandes y Juan Marsé en lo referente a la narrativa; o de soñadores poetas tales como José Julio Cabanillas o Juan Mollá.

Empero como consecuencia del ordenamiento internacional existe una supeditación cultural en lo que se refiere a los países latinoamericanos hacia la gran potencia norteamericana y un sometimiento de la mayor parte de la Península Ibérica en torno a los mandatos europeos.

Nuestra cultura no ha perdido riqueza, ni mucho menos valor. La vertiginosidad de nuestras estructuras sintácticas y la sinfonía de nuestros versos continúan maravillando a aquellos que la contemplan. Desafortunadamente la mayor parte de los países de habla hispana han carecido del desarrollo económico o de la estabilidad política necesaria para ser escuchados en el marco internacional. El hecho de que continuadamente carezcamos de la fuerza para alzar nuestras voces más allá de nuestras fronteras nos ha arrebatado el sentimiento de orgullo, nos ha privado de nuestras experiencias más íntimas y nos ha desposeído de la libertad para construir una literatura que una lo que la razón jamás unió.

“La literatura, al contrario que la muerte, vive en la intemperie, en la desprotección, lejos de los gobiernos y de las leyes, salvo la ley de la literatura que sólo los mejores entre los mejores son capaces de romper”. Roberto Bolaño.

Asunción Mateos Gámez, de origen alcarreño. Estudiante de Economía y Relaciones Internacionales en la URJC. Escritora a tiempo parcial y amante de las lenguas modernas. Sapere Aude.

Imagen: El gran Masturbador. Salvador Dalí 1929.

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