Los referéndum fallidos de la Unión Europea

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Por: Gerard Fuentes

El día elegido es el jueves 23 de junio de 2016. La permanencia del Reino Unido en la UE tendrá lugar aquella fecha; la consulta será una de las decisiones más importantes de los british. Por un lado, está la prosperidad y seguridad que le daría el “Si” al Reino Unido al seguir perteneciendo a la UE; y por otro, el “No” indicaría la salida del Reino Unido de la UE y la correspondiente amenaza a la seguridad económica y nacional de Gran Bretaña.

Lo que es preocupante y que esta fuera del plano político y económico, es que un “No” como resultado a la permanencia dentro de la Unión, significaría un replantear en las formas de convencer a la ciudadanía de que el proyecto funciona mas allá de las estadísticas, los datos y los grandes principios.

Y es precisamente que una supuesta victoria del “No”, nos trae a colación que la historia del proyecto europeo ha estado salpicado de cadáveres de los referéndum que amenazaron con interponerse en su camino.

A continuación algunas ocasiones en que los europeos dieron la “respuesta equivocada” cuando fueron a las urnas:

Dinamarca 1992

En 1992, el Tratado de Maastricht creó la UE y la moneda única europea, algo que requería la ratificación de todos los estados miembros. El proceso fue congelado en Dinamarca.

La lucha para salvar el proyecto resultó en el Acuerdo de Edimburgo, que ofreció a Copenhague cuatro excepciones, incluida la posibilidad de quedar fuera de la moneda única.

En 1993, una nueva votación consiguió la aprobación y se volvió a poner en marcha.

En 2000, el gobierno impulsó un referéndum para adoptar el euro, pero lo perdió y el país sigue fuera de la moneda única.

Irlanda 2001

A los opositores al Tratado de Niza en Irlanda la alegría le duró un año.

El Tratado de Niza, de 1999, fue una enmienda al de Maastricht que buscaba preparar el diseño institucional de la Unión para la ampliación hacia el este.

Irlanda fue el único de los 15 miembros obligado por ley a someterlo a referéndum. Tras una campaña de bajo perfil, el resultado sorprendió con un “No”.

Sólo participó el 35% del electorado, lo que llevó a destacados líderes políticos irlandeses a pedir que se pusiera fin a la práctica de someter cada uno de los tratados a una consulta popular.

En su momento pareció un serio golpe al proyecto europeo. Sobre todo porque los ministros de Relaciones Exteriores del bloque, se negaron a negociar el contenido del texto para adaptarlo a la voluntad de los irlandeses.

Pero alrededor de un año más tarde, se celebró otra votación, en esa ocasión con una fuerte campaña a favor de la aprobación, el tratado fue aprobado.

Holanda y Francia 2005

En 2005, la Unión Europea lanzó una mastodóntica consulta para ratificar la nueva “Constitución”, un tratado con el cual se pretendía consolidar en un solo cuerpo legislativo todos los tratados europeos.

Otra vez, se requería la aprobación de los entonces 25 miembros; pero en Francia y Holanda de las urnas resultó un “No”, lo que supuso una herida de muerte para un proyecto constitucional en el que llevaban tres años trabajando.

Irlanda 2008

La constitución pudo haber sufrido un golpe fatal, pero no lo suficientemente duro como para terminar con la voluntad de racionalizar los cuerpos legales europeos. Así fue que en 2007 se redactó el Tratado de Lisboa.

El documento, tan pesado como la Constitución, preservaba la esencia de su espíritu, pese a que sus autores aseguraron que era diferente en algunos elementos clave.

El último borrador fue pactado en octubre de 2007. La mayoría de los países dijeron entonces que los referendos eran innecesarios, en tanto que era una enmienda y no un sustituto de tratados previos.

Pero Irlanda estaba obligada por ley. En junio de 2008, los votantes volvieron a dar la espalda a los arquitectos de Europa y rechazaron el Tratado de Lisboa por casi siete puntos porcentuales.

De inmediato, los cancilleres de la UE votaron a favor de mantener vivo el proyecto lisboeta. Tras incluir lo que los líderes irlandeses describieron como importantes salvaguardas, el texto volvió a ser sometido a votación. En esa ocasión pasó sin problemas.

Islandia 2010 – 2011

Islandia puede estar en la periferia de Europa y fuera de la UE, pero el dramático derrumbe de su sistema bancario en 2008 supuso un golpe en el corazón del continente.

Los islandeses han sido llamados a referéndum en dos ocasiones, en 2010 y 2011, y en ambas rechazaron los acuerdos con bancos británicos y holandeses para reembolsarles los US$5.800 millones que perdieron por el colapso del Landsbanki islandés.

Aunque la historia del proyecto europeo ha estado en momentos de desazón por sus propios integrantes; es probable que el Reino Unido vote de forma favorable a permanecer en la UE el próximo 23 de Junio. Pero los partidarios del proyecto europeo no deberían vivirlo como un éxito a celebrar.

Existe un clivaje que está dividiendo Europa de una forma cada vez más evidente. La extrema-derecha euroescéptica (y en menor medida la extrema-izquierda) están consiguiendo movilizar a sectores cada vez más grandes del electorado en muchos países. Y como hice mención párrafos arriba, si la UE no se empieza a tomar en serio el conflicto y a pensar en formas de convencer a sus ciudadanos de que el proyecto funciona mas allá de variables al margen de la política y lo económico, el debate difícilmente va a desaparecer.

La mejor forma de evitar estos tristes sucesos sería que el bloque demostrase su relevancia y efectividad, mostrando a sus ciudadanos que la acción colectiva y la cooperación, son las únicas formas de intentar que los asuntos que ponen en jaque el avance constante del proyecto europeo, no tomen cada vez mas envergadura. Solo de esta manera podrá conseguirse que este proyecto no se venga a pique.

Gerard Fuentes Garay; finalizando el Grado en Relaciones Internacionales en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, es un gran interesado a todo lo concerniente a este ámbito. Descubrió en el camino, que en realidad, gran parte de su entusiasmo es también todo lo que guarda relación con los negocios, y que ejercerlo a pequeña escala era una buena manera de comenzar. Aficionado al futbol, el coleccionismo, la lectura, los idiomas, los viajes, al aprendizaje de cosas nuevas; pero sobre todo, a compartir sus ideas, y plasmarlo en el papel es una de las mejores formas que conoce. “Porque a él le gusta oír cuentos, pero más le gusta deshacerlos”.

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