El movimiento LGBT y la permanente lucha hacia la igualdad

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Por: Ana Belén Perales

El movimiento LGBT surge por la necesidad de equiparar los derechos de las lesbianas, gais, bisexuales y transexuales a los de cualquier otra persona heterosexual. La lucha de este colectivo por sus derechos se fue desarrollando durante los siglos XIX y XX mediante la creación de distintos movimientos, aunque, existe todavía esa lucha hacia la igualdad de todas las personas independientemente de su condición sexual.

En el siglo XIX empiezan a surgir distintas organizaciones defensoras de los derechos de los gais buscando que se le reconozco socialmente. Aun así, en muchos países occidentales y europeos la sodomía, lo que se entiende como la práctica del coito anal, era considerada como un delito. En la segunda mitad del siglo XIX, Francia elimina de su código penal este delito siempre y cuando no afecten a un tercero gracias al desarrollo de la Revolución Francia, y a este se unen otros países europeos como España, Bélgica o Portugal, mientras en el resto de los países las penas para las personas homosexuales podían alcanzar desde los 5 a 10 de cárcel hasta la cadena perpetua.

De este modo, empiezan a surgir por toda Europa iniciativas que buscan despenalizar la homosexualidad donde destacan algunos activistas individuales, como fueron Heinrich Hössli, un escritor suizo considerado el primer militante del movimiento de liberación homosexual y Károly Kertbeny, un escritor y poeta húngaro pionero del movimiento homosexual. Así, en países como Alemania el movimiento de reivindicación de los derechos de los homosexuales, que se manifestó en la creación en 1897 del Comité científico humanitario, se convirtió en la primera organización defensora de los derechos gais en todo el mundo. En 1929 consiguieron llevar al Reichstag la despenalización y obtuvieron el apoyo de la mayoría de los diputados, pero todos los avances conseguidos se disuadieron debido al auge del nazismo.

Los avances en los derechos de las personas de este colectivo siempre se han visto amenazas por el avance de partidos de ultra-derecha o movimientos extremistas. Destaca aquí el sufrimiento que todavía tienen que parecer las personas homosexuales, bisexuales y transexuales en países amenazados por el terrorismo islámico. Así, la Confederación Española LGBT (colegas) animaba a conformar un frente común europeo para hacer frente al Estado Islámico ya que argumentaban que “El Estado Islámico era el mayor perpetrador de crímenes contra la Humanidad en la actualidad y el enemigo público número uno de las personas LGBT y de otras minorías”, ya que las principales víctimas de este grupo terrorista son homosexuales y transexuales.

Otro problema al que se enfrenta el colectivo LGBT es la oposición de ciertos sectores de la Iglesia católica a que se apruebe el matrimonio civil entre personas del mismo sexo. El último caso es el de Italia puesto que el colectivo católico se movilizo contra el matrimonio homosexual. Italia era el único país de Europa Occidental que hasta 2016 no había dado derechos a las parejas del mismo sexo, pero los activistas a favor del matrimonio igualitario consiguieron contar con el apoyo por parte del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Finalmente el Senado italiano aprobó el 26 de febrero de 2016 la unión civil entre personas del mismo sexo con 173 votos a favor y 71 en contra, pese a esto, esta reforma excluye la adopción de uno de los miembros de la pareja de los hijos naturales de su cónyuge, un derecho que si poseen las parejas heterosexuales.

De este modo, podemos señalar que existen países que todavía se muestran reacios a aceptar el matrimonio igualitario en sus respectivas naciones, o que lo aprobaron recientemente. El matrimonio homosexual se permite en la mayoría de los países europeos pero algunos países occidentes como es el caso de Italia, nombrado anteriormente, Alemania o Grecia, hasta hace relativamente poco tiempo no eran aceptados. De hecho, hace tres años en el país griego no estaba permitido ni el matrimonio ni la unión civil, además de vetar el servicio militar a los homosexuales e incluso encontrarse esta condición sexual como agravante ante un delito en el código penal. A finales de 2015, Grecia legalizo las uniones gais pese a contar con la disconformidad de la Iglesia, pero esta ley no permite a las parejas homosexuales adoptar niños ni custodiar los niños de sus parejas. Por otro lado, en Eslovenia se rechazó mediante referéndum el matrimonio homosexual.

Un gran avance que hizo que se empezará a debatir la cuestión en países en los que todavía no estaba permitido el matrimonio igualitario fue la aprobación por parte de Irlanda mediante un referéndum, ya que se convirtió en el primer país del mundo en aprobar el matrimonio homosexual con una consulta. Así, podemos decir que hoy en día en casi todos los países europeos está aceptado el matrimonio o algún tipo de unión con derechos similares, aunque esto no significa que las personas homosexuales no sufran todo tipo de agresiones y sean víctimas de lo que se conoce como “LGBTfobia”.

Cabe destacar la implicación de la Unión Europea con la publicación de una Resolución del Parlamento, del 28 de septiembre de 2011, sobre derechos humanos, orientación sexual e identidad de género de las Naciones Unidas en la que reitera su preocupación por las violaciones de los derechos humanos y la discriminación que sufren estos colectivos.

Pese a esto, en la actualidad cada vez aumentan más las agresiones que sufre el colectivo LGBT. Por ejemplo, en España, el sindicato UGT Madrid denuncia el incremento de “delitos de odio” contra este colectivo y algunas organizaciones como Arcópoli denuncia que en la Comunidad de Madrid los delitos por homofobia, bifobia y transfobia se duplicaron en 2014. Además, según lamarea.com, una de cada cuatro personas LGBT en Europa han sufrido agresiones en un año, así también, de los participantes en la última encuesta de la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (FRA), un 66% de los encuestados afirmaba que evitaba darse la mano en público con su pareja del mismo sexo para poder evitar cualquier tipo de agresiones.

Por último, es necesario hacer una referencia a las personas transexuales. Un estudio de EuroXpress muestra que seis de cada diez transexuales europeos han sufrido acoso. Pese a vivir en un continente desarrollado, las personas transexuales se enfrentan a lo largo de su vida a acoso, discriminación, amenazas y violencia física o sexual, lo que también supone una discriminación en el empleo, la educación y la salud. Según el informe “Ser transexual en la Unión Europea. Un análisis de la encuesta europea LGBT”, uno de cada tres encuestados evita expresar su tendencia sexual y la mitad no frecuenta lugares públicos.

Añadido a esto, queremos mencionar también al colectivo intersexual, según la RAE la intersexualidad consiste en la cualidad por la que el individuo muestra, en grados variables, caracteres sexuales de ambos sexos. Destaca el avance también en los derechos de las personas intersexuales, antes olvidados y marginados, por ejemplo en países como Alemania en el cual se ha incluido, desde noviembre de 2013, la categoría del sexo indeterminado, así pues, los progenitores de aquellos recién nacidos que tengan ambigüedad genital podrán inscribir a sus hijos en el registro civil también en la categoría de género indeterminado.

En conclusión, los derechos de las personas LGBTI no solo se consiguen aceptando el matrimonio igualitario, sino que se deben llevar a cabo medidas reales que ayuden a eliminar la LGBTIfobia e inculcar valores de educación y respeto entre todas las personas. Una lucha que comenzó en el siglo XIX y que todavía en el siglo XXI sigue vigente para conseguir la igualdad.

Ana Belén Perales. Estudiante de segundo curso de la Universidad Rey Juan Carlos del doble grado en Periodismo y Ciencia Política y Gestión Pública. Interesada en la política y lo que pasa alrededor del mundo para intentar mejorarlo.

Imagen obtenida de www.elmundo.es

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