Ante el Desafío de un Proyecto Educativo Común Europeo

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Por: Ana Belén Perales

Desde la creación de la UE, tras la firma de los Tratados de Roma, se ha debatido entre los países que conforman la Unión Europea sobre la creación de un sistema educativo común en todo el continente, cuáles serían sus límites y aspectos a tratar. Esto produciría un acercamiento entre los distintos sistemas educativos de las naciones pero presenta alguna dificultad como es la intromisión en las soberanías de los países, así pues, para conseguir este sistema se debe realizar mediante el consenso y el diálogo entre los países interesados debido a las diferencias que conforman cada uno de ellos.

Pese a esto, existen una serie de características que son comunes a los sistemas educativos de los distintos países que conforman la UE. En primer lugar, la tendencia a conseguir que la educación llegue cada vez a tramos de edad más amplios. Esto ha supuesto avanzar en lo que se denomina “educación básica obligatoria” incluso se han llegado a admitir la existencia de derechos educativos, dentro de los cuales también se incluye la educación pre-escolar y la educación adulta. Una vez ampliada la educación a toda la población, la mayoría de los países hacen esfuerzos por mejorar la calidad y la competitividad.

Por otro lado, encontramos otras similitudes como es el caso del aumento de estudiantes en la educación superior lo que conlleva una mayor “masificación” de estudiantes universitarios, así, provoca, en algunos casos, un desequilibrio entre los estudios profesionales y universitarios. Además, en los países europeos existe una preocupación por la relación entre educación y empleo debido al aumento considerable del paro y también una cohabitación de la enseñanza pública y privada dejando así libertad a las familias para elegir dónde se quiere ser educado.

Debido a todo esto, y sabiendo las limitaciones que puede tener un sistema educativo común y básico, los esfuerzos se han orientado hacia la creación de un reconocimiento profesional de títulos y certificados entre los distintos países de la UE.

Este reconocimiento profesional se ha llevado a cabo gracias a la implantación del proceso de Bolonia que se desarrolló para conseguir una educación más compatible y coherente en todo el territorio europeo y en la educación superior. El objetivo principal de este proceso es, según la legislación europea, “crear un sistema de títulos académicos que puedan reconocerse y compararse fácilmente, fomentar la movilidad de estudiantes, profesores e investigadores, y garantizar un aprendizaje y una enseñanza de alta calidad”. Además, se pretende conseguir progresar en cuanto al aprendizaje, la empleabilidad, la financiación y la apertura internacional, en concreto, entre los distintos países que forman parte del proceso, así como una mayor facilitación de la libre circulación de personas entre las distintas naciones que componen la Unión Europea.

Existen además otras medidas y prácticas que se han llevado a cabo por la Unión Europea para conseguir equiparar en mayor medida las oportunidades de los jóvenes de toda Europa. Así, con el objetivo de fomentar la igualdad de oportunidades entre los jóvenes y mejorar sus posibilidades de encontrar trabajo, se llevó a cabo el programa Erasmus, que cuenta con un presupuesto de 14.700 millones de euros, y en él cooperan 125.000 organizaciones que trabajan con sus homólogas en los distintos países para modernizar la educación y las prácticas entre los jóvenes.

Añadido a esto, también ha tenido lugar la creación del Europass, lo que se conoce como un currículum vitae estándar para todos los países de Europa para facilitar las oportunidades de encontrar trabajo y favorecer la movilidad. Otro hecho a destacar es la cooperación en el Sistema Europeo de Créditos, que fue resultado del Proceso de Copenhague, por el que se quería beneficiar a los jóvenes ayudándoles a trabajar o estudiar en el extranjero. Además, existen ciertas instituciones que intervienen en la innovación y el emprendimiento como es el caso del Instituto Europeo de Innovación y Tecnología que se encarga de colaborar con distintas universidades, centros de investigación y empresas para trabajar en la mejora de la tecnología.

Por otro lado, una de las principales preocupaciones de los países de la Unión son los resultados escolares así como las necesidades de cualificación de la población adulta para conseguir acabar con el desempleo y lograr un sistema educativo de mejor calidad. Para avanzar en ello, la Comisión Europea ha acuñado el término de “triángulos de conocimiento”, formado por la innovación, la investigación y la educación, esenciales para conseguir mejoras.

Otras medidas que ha llevado a cabo la Unión Europea hasta ahora en la creación de una política educativa común y básica destaca, en primer lugar, la aplicación del Método Abierto de Coordinación, basado en una comparación de las prácticas idóneas en cada país y controles y evaluaciones entre los distintos países mediante indicadores de referencia para saber qué se hace de forma óptima, qué no y cómo mejorar. Por otro lado, se ha llevado a cabo el seguimiento de la Estrategia de Lisboa, que consiste en el respeto a la vinculación que presenta cada sistema educativo con la identidad nacional del país y su soberanía en cuanto a las competencias educativas. Pese a esto, existe una cierta colaboración en materia educativa entre los países miembros de la Unión y los Estados, así se establece en el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (artículo 165.1) que expresa lo siguiente: “La Unión contribuirá al desarrollo de una educación de calidad fomentando la cooperación entre los Estados miembros y, si fuere necesario, apoyando y completando la acción de estos en el pleno respeto de sus responsabilidades en cuanto a los contenidos de la enseñanza y a la organización del sistema educativo, así como de su diversidad cultural y lingüística”.

Como conclusión, es notoria la complejidad que supone hacer un sistema educativo común y básico debido a la tradición que existe en cuanto a la vinculación de la educación a cada identidad nacional y a la negación por parte de la mayoría a dar competencias a una entidad supranacional, como es la UE, por lo que debería hacerse de forma gradual. Pese a esto, se realizan esfuerzos constantemente para intentar unificar en algunos aspectos la educación en los distintos países de la Unión Europea, respetando sus propias costumbres y valores con el objetivo de facilitar la situación de los jóvenes.

 Ana Belén Perales. Estudiante de segundo curso de la Universidad Rey Juan Carlos del doble grado en Periodismo y Ciencia Política y Gestión Pública. Interesada en la política y lo que pasa alrededor del mundo para intentar mejorarlo.

Imagen obtenida de www.elpais.com

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