El caso “Alí Fayad y los cinco secuestrados”

0

Por: Andrea Mochnáč Tejera

Corría la primavera de 2014 cuando fueron capturados en Praga (República Checa) el libanés Alí Fayad, y los costamarfileños Faouzi Jaber y Khaled Marabí, acusados de colaboración con grupos terroristas. Agentes estadounidenses de la DEA (Administración de Cumplimiento de Leyes sobre las Drogas) habían estado reuniéndose con ellos, haciéndose pasar por miembros del grupo guerrillero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y los tres hombres iban a proporcionarles cocaína y armamento para un supuesto ataque a unidades estadounidenses en Colombia. Cayeron en la trampa y fueron detenidos y encarcelados en la capital checa. Las autoridades de los Estados Unidos pedían su extraditación, para poder juzgarlos en su territorio, donde el castigo por apoyo al terrorismo es la cadena perpetua.

Poco más de un año después, en Julio de 2015, fueron hallados por las Fuerzas de Seguridad libanesas cinco pasaportes checos, dinero en efectivo y otros objetos de valor en un coche abandonado en el Valle de la Beká, a 30 kilómetros de Beirut, en el Líbano. Los dueños de estos habían desaparecido. Se trataba del abogado de Alí Fayad, uno de los detenidos en Chequia, acompañado de un intérprete, un soldado, “encargado de la seguridad del viaje” (posteriormente se ha descubierto que es miembro del servicio de inteligencia militar) y dos reporteros. Nadie sabe exactamente con qué pretexto viajaron a Beirut. Oficialmente, el representante legal de Fayad iba a recopilar pruebas para la defensa de este, y los reporteros estaban trabajando en un documental –sobre qué o para quién no se conoce exactamente–. El conductor del vehículo era el hermano de Fayad, de quien tampoco se tenían noticias.

Las sospechas de relación entre la detención de Fayad y la desaparición de los cinco checos fueron inmediatas. En los medios de comunicación se propagó la creencia general de que se había tratado de un secuestro, cuyo fin habría sido el de hacer un intercambio entre los cinco checos y Alí Fayad o evitar que este fuese enviado a Estados Unidos. Con la colaboración del ejército libanés, los servicios secretos checos se encargaron de investigar el caso. Concluyeron que era poco probable que estos hubiesen sido secuestrados, pues nadie había intentado contactar con las autoridades locales o checas para pedir el rescate. Además, los objetos encontrados en el interior del coche eran fáciles de ocultar y, sin embargo, los habían dejado a la vista, como a propósito. El silencio y la falta de información eran desesperantes, no había ni rastro de los desaparecidos y a diario aparecían en prensa y televisión nuevas versiones de lo ocurrido.

Tras meses de incertidumbre, en Octubre del año pasado llegaron noticias esperanzadoras: los cinco hombres seguían vivos, aunque cautivos y en paradero desconocido. Posteriormente se hizo público otro acontecimiento de gran relevancia: el presidente de la República Checa, Miloš Zeman, había recibido una carta de los secuestradores en la que se solicitaba el canje de los cinco checos por Fayad o, al menos, evitar que este fuese enviado a América. Entre tanto, el Juzgado Superior de Praga había aprobado dos veces la extraditación de los tres colegas encarcelados a Estados Unidos, aunque la última decisión estaba en manos del ministro de Justicia del país. Al recibir semejante información, este expuso, sin más declaraciones, que Fayad no sería extraditado.

Tras un periodo de negociaciones, se decidió que Fayad sería enviado al Líbano, pero no a los secuestradores, sino a las autoridades locales. A cambio, los cinco hombres serían liberados. Así lo desveló tras una reunión confidencial el ministro de Defensa de la República Checa, Martin Stropnický, duramente criticado posteriormente por ello. Si los Estados Unidos de América quieren juzgarlo, tendrán que ponerse en contacto con el Líbano, dejando ya a la República Checa al margen de la situación. Su compañero Marabí también ha sido puesto en libertad. Sobre qué ocurrirá con el tercer hombre aún no se ha decidido. Este mes de Febrero han llegado los cinco rehenes checos de vuelta a su país, sanos y salvos. Tal y como han expresado en varias entrevistas, siguen sin saber en manos de quién han estado estos meses.

A pesar de que –finalmente– parezca que ha llegado la calma después de la tempestad, las incógnitas que faltan por resolver aún no son pocas. ¿Por qué viajaron los checos al Líbano? ¿En manos de quién han estado estos casi siete meses? ¿Quién es realmente Alí Fayad? Datos revelados recientemente afirman que se trata de un representante comercial de Ukrspecexport, firma estatal ucraniana dedicada al comercio de armas. Desde el Líbano se mantiene, por otra parte, que desde 2001 lleva trabajando como informador secreto para los Servicios de Inteligencia locales. Según Estados Unidos, firmemente contrarios a la decisión tomada por las autoridades checas, este hombre es un revendedor de armas que, además, tiene vínculos con la organización terrorista Hezbollah.

Llegado el caso a su fin (¿o no?), quedan por solucionar todos los percances que este ha ocasionado dentro del panorama político de la propia República Checa. La oposición tacha el modo de actuar que se ha llevado a cabo de inapropiado y arriesgado. También se ha estado dudando si despedir al ministro de defensa por filtrar información secreta, aunque finalmente se haya decidido que este permanecerá en su cargo. En definitiva, Fayad no ha dejado nada inalterado ni a nadie indiferente. ¿Qué será de él de ahora en adelante? Solo el tiempo, las autoridades libanesas y, probablemente, los Estados Unidos, decidirán.

Andrea Mochnáč Tejera (1997) cursa primero de Relaciones Internacionales en la Universidad Rey Juan Carlos. Aficionada al periodismo y amante de las letras, ha sido premio nacional 2015 del concurso Juvenes Translatores, organizado por la Comisión Europea, donde tradujo del checo al español.

Imagen obtenida de www.respekt.cz

Leave A Reply