Hacer de Tripas Corazón: Turismo en Medio Oriente

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Por: Marcos Bartolomé

Con motivo de la 36º edición de FITUR, los ministros de turismo en los países del Magreb y Oriente Medio se dan cita para analizar las perspectivas del sector

Los pasillos del nuevo centro comercial beirutí Aïshti By The Sea amanecen vacíos día sí día también. Esta cadena de lujo libanesa aspiraba a fundir en un mismo edificio el lujo con una ambiciosa agenda artística. Parecía el lugar idóneo, pues Beirut es un polo cultural, además de una de las ciudades de costumbres más relajadas de la región. Sin embargo, muchos establecimientos han tenido que echar el cierre. La causa es que ya no se escucha el taconeo de las ricas turistas del Golfo. Tienen miedo de viajar a Líbano, enfermo contagiado de la guerra que arrecia en Siria.

Esta escena, repetida en muchas plazas turísticas del MENA (Oriente Medio y África del Norte por sus siglas en inglés), no cuenta sin embargo la misma historia que las estadísticas. Taleb Rifai, Secretario General de la Organización Mundial del Turismo con sede en Madrid, resumía los datos en unas jornadas sobre Oriente Medio, organizadas en FITUR junto a la Casa Árabe. Este sector representa el 10% del PIB mundial, y es un maná para una región rica patrimonio natural y cultural pero inestable en su ADN.

Petra

Los turistas hoy no son muy numerosos en Petra, la antigua capital del reino nabateo / Fuente: www.quieropuroviajar.com

Con el barril de Brent en torno a unos irrisorios 30$, el turismo crece en todo el mundo a caballo del consecuente abaratamiento de los precios de las aerolíneas. Las llegadas de turistas internacionales a Oriente Medio aumentaron en 2015 hasta los 54 millones, un 3% que se encadena al 4% del año anterior. La situación es algo menos halagüeña en el norte de África, donde el crecimiento fue de un 1%. El pronóstico para 2016 es un crecimiento entre el 2 y el 5%. Estas cifras deben, no obstante, ser tomadas con cautela por la volatilidad de la situación, así como la dificultad para la recogida de datos en la región.

EL MAGREB, EN STAND BY

Uno de los artífices de este crecimiento es Marruecos, entre las 30 primeras potencias en este ámbito. “el turismo es todo lo contrario a las fuerzas oscurantistas” concluía su ministro de Turismo preguntado por el panorama geopolítico en la región, “no solo es un sector económico, es el sector del futuro que apoya la alegría”.

El escueto aumento de visitantes en el Magreb, a pesar del declive egipcio y tunecino tiene también que ver con el caso argelino. La antigua colonia francesa empieza a perfilarse como Estado receptor, tras la reconducción a su territorio de gran parte del flujo hacia Túnez, a consecuencia del mediático ataque al Museo del Bardo sufrido en 2015.

La situación en Libia apenas merece comentario. Al igual que Siria y Yemen está sumida en un conflicto intestino. En Egipto, tampoco el cielo aparece sin nubes. Si bien la llegada de visitantes no ha cesado completamente, atraviesa un momento muy bajo. Solo gracias al savoir-faire, fruto de una dilatada tradición hostelera, ha podido el país del Nilo minimizar el impacto de tamaña crisis.

EL RETO DE LA PERCEPCIÓN

Los titulares de las carteras de Turismo de la región coincidían en el análisis de los problemas. La crisis económica que se ceba con algunos de sus mercados habituales como Rusia es una de ellas. La dificultad de penetración en los mercados era lo que preocupaba al responsable sudanés. Hace falta dinero y soft power para atraer la atención hacia el país.

Pero el mayor de los desafíos, más allá de una situación geopolítica que no está en manos de los profesionales del sector, es la percepción que tienen los turistas potenciales. “La percepción de la realidad se ha convertido en la realidad. Y si en Oriente Medio somos 22 países que son percibidos como uno solo, el mensaje a nuestros mercados tiene que ser enviado también de modo conjunto”. Así afrontaba la situación el lúcido ministro jordano en un más que correcto inglés. Sabe de lo que habla, pues su país –encajonado entre la inestable Siria, Palestina o el Sinaí egipcio– registró un número de visitas mínimo a atracciones turísticas como la célebre Petra durante el primer semestre de 2015. Esta bajada no fue causada por la inseguridad en el país, sino por la manera indiferenciada con la que el turista Occidental fija su retina en Oriente Medio. Jordania, como Marruecos o los Estados del Golfo, recibe una reputación inmerecida, y vive dependiendo del desarrollo de los acontecimientos en su vecindad.

Los medios pueden generar una realidad paralela. En la foto, imagen de la campaña presidencial de Donald Trump. / Fuente: www.mynewsla.com

Los medios pueden generar una realidad paralela. En la foto, imagen de la campaña presidencial de Donald Trump. / Fuente: www.mynewsla.com

La solución, en sus palabras, no pasa por la realización de costosas campañas para convencer al público de que Jordania es segura”. “El turista deberá experimentarlo, porque no lo creerá con sus oídos, sino con sus ojos”. Atajar las crisis es crucial para no perder una confianza duramente ganada en cuestión de horas. Tras un acto violento cometido en El Cairo los medios asumieron que el Estado Islámico estaba detrás. Entonces, el ministerio movilizó todos sus recursos para poder desmentirlo cuanto antes y emitir un comunicado. Adicionalmente se tradujo del árabe al inglés y al francés porque, tal y como dijo, “cada segundo cuenta”. Esta clase de gestiones redundan en el beneficio de la imagen de toda la región, algo por lo que recibió el agradecimiento de otros ministros.

Si no se consigue que las cifras mejoren puede recurrirse al mercado intrarregional. Aunque con menor capacidad adquisitiva, tiene la ventaja de una mayor fidelidad, pues es capaz de percibir el nivel de seguridad del destino con mayor acierto. El fortalecimiento del mercado regional es una estrategia muy recomendable, pues además de aumentar la resiliencia ante imprevistos, disminuye la estacionalidad.

Quizás una buena gestión de crisis, y la cooperación entre los países logre volver a poner al Magreb y Oriente Medio en el mapa de los viajeros. Sería una fuente de ingresos clave para encauzar la región hacia la estabilidad y mayores cotas de bienestar social. Pero para que esto ocurra, en los países que se envían los turistas deberemos recordar aquello de abrirse al otro. Como decía el famoso viajero marroquí Ibn Battuta, “viajar te deja sin palabras, y después te convierte en un narrador de historias”.

Marcos Bartolomé es estudiante de tercer año de Periodismo y Relaciones Internacionales en la Universidad Juan Carlos.

Imagen obtenida de www.turismoenfotos.com

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