Petropolítica: La vuelta de Irán al mercado del petróleo ahonda la crisis global de producción

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Por: Juan Rivera Crespo

La vuelta de Irán al mercado de hidrocarburos resquebraja el suelo de 30$ al que parecían estabilizarse los barriles de petróleo, y sacude los mercados financieros. Desde 2012 cuando su programa nuclear le valió sanciones por parte de EE.UU y la UE el antiguo reino persa ha intentado volver al mercado del petróleo. Al momento de producirse las sanciones, los iraníes vieron reducida su cuota de mercado en un millón de barriles diarios (mbd) de manera instantánea, lo que provocó la subida de Arabia Saudí como principal exportador. El fuerte clima de tensión entre ambos ahora amenaza con convertirse en un pulso dentro de la petropolítica global.

La Agencia Internacional de la Energía Atómica ha confirmado el abandono del programa nuclear iraní para usos militares lo que esfuma el régimen de sanciones a Teherán. Ahora, una vez se retiren, Irán tiene como objetivo el trono exportador saudita, mientras parece ignorar deliberadamente la gran crisis del mercado de hidrocarburos. En estos momentos, mientras los trámites burocráticos se van superando lentamente, Irán mantiene en sus puertos un respetable número de superpetroleros cargados y listos para zarpar.

Este regreso altera de manera directa a la petropolítica de los países musulmanes. Sobre todo si, como parece, Arabia Saudí mantiene su estrategia habitual de no bajar nunca su producción en mdb para proteger su posición dominante. Además, no es solo todo el petróleo que a Irán no se le ha permitido exportar durante estos cuatro años, también es el aumento de producción que el Banco Mundial cifra en un instantáneo 0,5 mbd.

Los mercados no se encuentran en posición de aceptar esta sobreoferta que se cifra en la actualidad en 1mbd, sin contar el regreso iraní. Además Teherán se enfrenta a forzar demasiado la máquina. Los cuatro años de fuertes sanciones no solo afectaron a su capacidad de exportación si no a las inversiones privadas que se producían en su país. Los pozos iraníes se encuentran en un estado seguro pero lejos de ser capaces de mantener un elevado ritmo de producción. Si las pretensiones de Irán son firmes necesitarán una fuerte financiación que es imposible que venga del retorno de beneficios por la venta de petróleo.

De no explorarse nuevas vías de inversión la OPEP alerta de un más que probable colapso iraní, aunque el hecho de estar bajo el control fáctico de Arabia Saudí vuelve exageradas sus afirmaciones. Aunque es cierto que existe un clima de intranquilidad a lo que cuatro años de falta de inversión han podido hacer a la salud de los pozos iraníes.

La situación internacional tampoco favorece un escenario global sobre cargado de petróleo. La recesión rusa, la desaceleración China y los fuertes intentos estadounidenses de explorar vías para generar su propio petróleo van cada vez reduciendo más el número de compradores.

China se plantea por primera vez volver al carbón, EEUU se refugia en el fracking y Rusia intenta desntensar las relaciones petrolíferas con la UE

Aunque de momento solo es una posibilidad el gigante asiático ya ha puesto encima de la mesa el volver a usar sus recursos carboníferos para satisfacer las necesidades de sus empresas nacionales. La solución no es perfecta, el carbón chino es barato y fácil de extraer, pero de mala calidad y muy contaminante. Además existen dudas reales sobre la capacidad de responder a esta crisis por parte del gobierno chino, cuyas regulaciones fruto de su fuerte estatismo combinadas con su libre mercado parecen ahondar más que aligerar el volumen de los problemas.

El país es clave dentro del puzzle petropolítico, sus industrias literalmente devoraban los excesos de oferta de años anteriores y alimentaban un fuerte crecimiento. Aunque la sombra de la recesión está bastante lejos, el hecho de que este año vayan a crecer solo un 6% ya ha hecho sonar las alarmas, ya que la economía china sólo es capaz de generar empleo cuando crece por encima del 5%. Sin crecimiento industrial chino o con uno muy débil no se adivina un repunte de la demanda.

En el otro extremo del planeta la situación no es diferente. La administración Obama después de esquivar a la opinión pública americana con el fracking se dispone ahora a sufragar parte de su propia demanda. El proceso de fracking o fracturación hidráulica extrae el llamado tight oil del subsuelo que no es comparable al petróleo convencional, pero es válido para el proceso industrial.

De la misma forma que con el carbón chino los estadounidenses pueden esquivar la bala momentáneamente, sobre todo en un escenario electoral donde las oscilaciones económicas son un tema muy sensible. Además, el gobierno estadounidense todavía no ha implementado completamente su agenda para el fracking por miedo a que sus esfuerzos por controlar a la opinión pública se echen por tierra, pero una vez se superen las elecciones y con una posible Hillary en la Casa Blanca la agenda podría reactivarse.

Por su parte Rusia se ha dado cuenta que las sanciones europeas al conflicto ucraniano han tenido consecuencias más duras de las previstas. Es una suma de muchos factores, pero los países europeos dependen de los mercados de hidrocarburos rusos para sobrevivir, sobre todo los del este. Lo que antes era una baza a favor de los rusos ahora en un contexto de bajos precios permite a los europeos elegir entre muchas opciones sin miedo a las presiones del Kremlin.

La situación rusa es delicada, ya que por un lado reciben presiones tanto internas como externas a seguir presentes en el conflicto ucraniano (y sirio) pero a la vez su recesión económica se debe en gran medida a la negativa de los europeos a seguirles comprando petróleo y gas a los mismos niveles de antes, precisamente por su presencia en esos conflictos.

El problema se circunscribe de momento al ámbito ruso-europeo, basado fundamentalmente en la capacidad de aguante de Rusia a mercados bajistas y al portazo europeo. Por ahora apenas ha llamado la atención de nadie fuera de esas fronteras. Aunque de prolongarse en el tiempo podía entrar con fuerza en la agenda internacional del resto de potencias.

El terrorismo podría afectar a los flujos de petróleo

Tampoco hay que menospreciar la actuación de los terroristas en este asunto. Oriente Medio dispone del 47,7% de cuota en el mercado de exportaciones, muy por encima del siguiente bloque exportador, Sur y Centroamérica, con un 19,4%. Las recientes actividades terroristas les han permitido controlar los pozos sirios y, aunque testimonial de momento, los grupos terroristas e insurgentes no tienen reparos en casi regalar el petróleo que producen a cambio de beneficios rápidos y fáciles con los que financiarse.

No solo eso, entorno a los llamados chokepoints, puntos calientes de las grandes rutas petrolíferas, se ha ido acumulando una fuerte presencia terrorista. Es por ejemplo el caso del estrecho de Ormuz, que en sus países aledaños (Irán, Omán y Emiratos Arabes Unidos) registran ya más de tres mil ataques terroristas. Lo mismo sucede con el paso de Bab el Mandeb (Somalia, Yibuti, Eitrea y Yemen) y la inestabilidad producida por los recientes movimientos que enfrentaron a chiíes y suníes de nuevo con ataques terroristas de ambos bandos.

La situación es complicada dado que las rutas son inamovibles, nadie se plantea si quiera abrir una nueva, por los costes y porque, tras décadas de inversiones, son las rutas mejor supervisadas, rápidas y rentables del mundo. Por eso, el simple hecho de que los ataques terroristas estén trazando una espiral que parece irse cerrando sobre estos puntos estratégicos debería preocupar, y preocupa, a los grandes implicados.

El pulso entre Irán y Arabia Saudí que ahora está a punto de realizarse también en el plano de la petropolítica se ha abierto en el peor momento. Con una Arabia Saudí empeñada en mantener la ventaja obtenida de las sanciones, una Irán dispuesta a forzar al máximo unos pozos que esas mismas sanciones han dejado bastante más llenos que los saudíes (a medio y largo plazo) y el resto de potencias más centradas en sus propios problemas nacionales el conflicto puede, y seguramente podrá, estallarle en la cara a los futuros representantes internacionales de manera inesperada.

Juan Rivera es estudiante de periodismo de 15 a 19AM. Periodista digital, de datos, de internacional, locutor de radio, orador, debatiente de competición, representante estudiantil y amateur de la programación el resto del tiempo #URJC.

Imagen obtenida de katehon.com

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