La Esclavitud Del Siglo XXI: El Coltán

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Por: Ana Ruiz

Si echamos la vista atrás vemos que en los últimos años ha habido un incremento de las nuevas tecnologías que supone un hecho muy relevante en el siglo en el que nos encontramos. Esta expansión esta sujeta a la extracción de un mineral que no solo conlleva un problema por la dificultad que encontramos a la hora de acceder a él sino también por todas las consecuencias que supone tanto a nivel medioambiental como a nivel político.

Solo basta con mirar a tu alrededor para darte cuenta de la gran importancia que tiene el coltán. Este es el resultado de la unión de dos minerales, columbita y tantalita; de ahí su nombre. Del coltán se extrae el tantalio que es lo que lo hace más llamativo para las grandes empresas. El coltán se ha vuelto fundamental para los aparatos de última tecnología como móviles, smathpones y portátiles; debido a sus propiedades: superconductividad, carácter ultrarefractario, ser un capacitor de resistencia a la corrosión y a la alteración en general.

Este mineral tan valioso no podemos encontrarlo en abundancia en cualquier parte, solo siete países en el mundo cuentan con reservas de coltán, entre ellos y no con más del 20% de las reservas mundiales, tenemos a Venezuela, Brasil, Tailandia y Australia. El país que cuenta con el 80% de estas reservas y por tanto, en el que se centran la mayor parte de las empresas proveedoras de coltán es la República Democrática del Congo. Debido a este mineral y a su gran demanda, existe en el Congo una guerra desde 1998 por el control del coltán, que ha sido la causante del mayor numero de muertes que hemos percibido después de la Segunda Guerra Mundial. Además, solo el 1% de las reservas con las que cuenta el Congo se venden legalmente en el mercado a otras empresas, mientras que el otro porcentaje restante lo venden las mafias y otras compañías ilegales.

La ONG South Africa Resource Watch publicó un informe en el que acusaba a 22 empresas (fundamentalmente estadounidenses, alemanas, belgas, británicas y chinas, pero también ugandesas o ruandesas) de vender ilegalmente, beneficiándose de la ausencia del Estado para explotar el suelo y obtener así más ganancias.

La extracción y comercio de este mineral ha causado una evidente violación de los derechos humanos como el de la no esclavitud o el tener una vida sana y asegurar el bienestar de todos los individuos, a estos se les suma los graves problemas medioambientales que ha traído consigo la explotación masiva de este mineral. En el Congo, se ha perdido parte del número de gorilas autóctonos que estaban protegidos debido a la deforestación tanto legal como ilegal que se da para hallar más yacimientos de los que poder explotar este mineral.

Niños extrayendo Coltán / www.donbosco.es

Niños extrayendo Coltán / www.donbosco.es

Los recolectores de coltán no solo son adultos en condiciones pésimas sino que en estos yacimientos podríamos ver habitualmente a niños. Las escuelas de los alrededores se encuentran vacías debido a que estos niños, de incluso siete años, se adentran en los túneles por una cantidad miserable y ridícula de dinero al día. Las jornadas en las que trabajan superan excesivamente las horas de una jornada laboral normal para nosotros. Estas personas, al prestarse a hacer estos trabajos en estas situaciones y condiciones dejan ver la situación y la pobreza en la que está sumergida el país.

La capacidad para adentrarse por los túneles más fácilmente es lo que hace que se utilicen a niños tan pequeños para este trabajo difícil y peligroso, por supuesto nada apto para niños y ni siquiera para adultos con los medios de los que disponen. Más de 3 millones de personas, entre ellas niños, han muerto en estos túneles congoleños sepultadas por derrumbamientos que podemos encontrar a diario.

Empresas multinacionales de todo el mundo como Apple, Microsoft, Samsung, Sony, etc. necesitan de este mineral para poder avanzar en tecnología y es la gran demanda la que hace que se recurra a métodos peligrosos y rápidos de obtención del coltán sin tener en cuenta las condiciones en las que se trabaja y con las que estas personas tienen que enfrentarse diariamente, exponiéndolas a una situación que puede incluso costarles la vida.

La ONU realiza desde hace tiempo llamamientos a las empresas para que se aseguren de que el tantalio que necesitan y utilizan no provenga de métodos inseguros de recogida o en los que se han empleado a niños, y asegurando que los métodos utilizados han sido legales. Esto puede llegar a resulta difícil para tipos de empresas como las mencionadas anteriormente, al ser empresas que facturan tanto dinero y de unas grandes dimensiones. Aún así, algunas empresas como puede ser el caso de Apple publica en uno de sus apartados llamados Responsabilidad de los proveedores que “Hacemos todo lo posible para erradicar la contratación no ética y limitar los horarios laborales abusivos de los trabajadores que fabrican nuestros productos. Además fomentamos el abastecimiento responsable de estaño, tantalio, wolframio y oro para mejorar las condiciones laborales en todos los niveles de nuestra cadena de suministro”.

Actualmente el futuro tiene la vista puesta en una alternativa al coltán, llamada polímero de aluminio, más costosa y difícil de obtener pero a su vez más fiable. Esta opción que podría acabar con la burbuja del coltán conlleva un problema, el hecho de que el polímero de aluminio requiere de financiación. Sin embargo y por mucho que nos pese, mientras haya coltán fácil y barato de conseguir, seguirá siendo clave en el mercado de la tecnología para avanzar.

Imagen obtenida de www.libertaddigital.com

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