Educación en Europa del Sur: Progreso o Inmovilismo

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Por: Ana Belén Perales

Ante la actual iniciativa de la creación de un sistema educativo común en Europa, nos planteamos que similitudes y diferencias podemos encontrar entre los países, e incluso porqué se realiza de una manera distinta en los países del sur, norte y centro del continente. En este caso, el enfoque será hacia la zona meridional y central del continente, en concreto nos centraremos en los sistemas educativos de España, Portugal, Italia, Francia y Grecia, aun cuando podemos encontrar problemáticas comunes en todo el territorio europeo. Además, comprenderemos qué les diferencia tanto de algunos países de Europa del norte.

En el continente europeo encontramos problemas que son comunes a los diferentes países, como es el caso de los bajos resultados en la educación secundaria obligatoria, el fracaso escolar, la incorporación de las nuevas tecnologías, la adaptación de la población inmigrante al sistema educativo… entre otros.

En primer lugar, podemos evaluar los resultados del Informe Pisa, realizado por la OCDE en 2012. En él encontramos la puntuación media realizada por el informe, y podemos ver que los países europeos que obtienen mejor puntuación media son Liechtenstein, Suiza, Países Bajos, Estonia y Finlandia. En cuanto a los países de la Europa meridional encontramos a Portugal con 487 puntos, Italia con 485, España con 484, y finalmente Grecia con 453, situándose todos por debajo de la media de la OCDE que se sitúa en 494 puntos.

A continuación, vamos a analizar algunos datos característicos de los países a tratar en cuanto a sus sistemas educativos para comprender mejor sus problemas y ventajas. En primer lugar hablaremos sobre Portugal. Destacamos que el artículo 74 de la Constitución portuguesa garantiza una enseñanza universal y gratuita a todos los ciudadanos de entre 6 y 15 años. Los principios generales del sistema educativo se establecen en una Ley de bases con sus posteriores modificaciones. La ley Orgánica del Ministerio de Interior portugués pretende consolidar la educación en la fase pre-escolar, el desarrollo de la educación básica y secundaria y la mejora de la evaluación, así como mejoras en materia pedagógica. Por último destacamos que en 2009 se amplió la educación obligatoria hasta los 18 años.

En cuanto a Grecia, podemos decir que el marco legislativo en materia educativa se compone con la Constitución que garantiza en su artículo 16 el acceso gratuito a la educación de todos los ciudadanos; además de diversas leyes que regulan la orientación profesional. Además, la enseñanza educativa en Grecia persigue el desarrollo de los alumnos y el desarrollo de capacidades emocionales, cognitivas y mentales.

Por otro lado y centrándolos en Italia, podemos decir que se establecen los principios fundamentales a través de los que se articula la educación mediante la Constitución italiana de 1948, que garantiza la libertad de enseñanza; el deber del estado de poner a disposición de los ciudadanos centros de educación de diferentes niveles, de garantizar la educación a todos los ciudadanos independientemente de su procedencia y de ofrecer la enseñanza pública gratuita; el derecho de cualquier persona a crear centros docentes privados; y la libertad de cátedra. Todos estos principios garantizados en la Constitución italiana se han articulado a través de la legislación publicada en materia de educación.

Además, cabe destacar que la administración de la educación en Italia se caracterizaba por su carácter centralizador, aunque a finales del siglo XX se inició un primer paso de descentralización. Así pues, esto se manifiesta en que las diferentes oficinas de educación provincial y regional realizan alguna tarea a nivel local, aunque es el Ministerio de Educación el que establece los objetivos generales y su aplicación. Destacamos también la creación en 2004 de un servicio para la evaluación del funcionamiento del sistema educativo para mejorar su calidad.

Por lo que respecta al sistema educativo francés, destacamos que la educación está basada en la Declaración de los Derechos Humanos y establece unos derechos que garantizan la libertad de educación, neutralidad, laicismo e igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos, comprendiéndose en unos valores republicanos. Además, Francia posee un marcado carácter centralizador basado en la idea de la unidad del Estado aunque se han implantado medidas descentralizadoras, así pues la principal autoridad en materia educativa la posee el Ministerio de Educación aunque se han trasmitido una serie de poderes a algunos poderes territoriales. Además, los resultados del país en los diversos informes PISA dejan a Francia en un lugar medio ya que está alrededor de la media de la OCDE e invierte en educación un 6% de su PIB (España, por ejemplo, invierte un 4,9%).[6]

Por último y centrándonos en el caso español, podemos decir que entre sus peculiaridades se encuentra en el cambio permanente de sus normas educativas. Actualmente, la ley aplicada en el país es la LOMCE (Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa) y los principales cambios que supuso fueron, entre otros, la realización de pruebas de evaluación al finalizar Primaria, ESO y Bachillerato realizadas por la Administración Central; la función del gobierno de pagar por adelantado la cuota de la escolarización privada de esos alumnos a los que no se garantice el aprendizaje de castellano en centros públicos; y la asignación de la asignatura de religión como voluntaria, pero con las alternativas obligatorias de Valores Sociales y Cívicos en Primaria y Valores éticos en Secundaria.

Además, algunos de los principales problemas que presenta la educación española son el nivel de educación, debido a la dictadura que sufrió el país hasta el año 1975; el gasto público que se invierte en esta materia, ya que España posee un porcentaje de PIB invertido en la enseñanza por debajo de la Unión Europea; el debate entre la enseñanza pública y privada; y la escolarización en la educación infantil de los niños de 0 a 3 años, ya que en España no es una educación obligatoria.

En conclusión, destacamos que Europa es muy diversa, no tiene una única unidad étnica sino que presenta variedad en el ámbito lingüístico, educativo y cultural. Terminando con unos datos, hoy en día hay seis veces más jóvenes escolarizados que los que había hace medio siglo, no obstante, el principal problema que tienen los países del sur de Europa son las elevadas tasas de fracaso escolar, principalmente en España, Italia y Portugal. Por otro lado, una tendencia general en toda Europa es la de la descentralización de los sistemas educativos, en países como Francia y España con prácticas muy centralizadoras se observa también esta tendencia.

Otras diferencias fundamentales entre el norte y sur de Europa son el porcentaje de población entre 25 y 64 años que ha conseguido superar solo la educación primaria, en países como Alemania o Suecia la media es de un 2% y 8%, la media de la OCDE se sitúa en un 14%, sin embargo en España o Portugal las tasas van de un 37% a un 67%; añadido a esto, también existe diferencia en el gasto educativo con referencia al PIB del país, en la posición más alta encontramos a los países escandinavos con un 8,5% en Dinamarca y un 7,3% en Suecia, en España por ejemplo la cifra se sitúa en un 4,9%. De este modo, se hace necesario una nueva forma de organizar la educación para obtener mejores resultados y formar capital humano de mejor calidad. [1]

Ana Belén Perales. Estudiante de segundo curso de la Universidad Rey Juan Carlos del doble grado en Periodismo y Ciencia Política y Gestión Pública. Interesada en la política y lo que pasa alrededor del mundo para intentar mejorarlo.

Imagen obtenida de pixabay.com

[1] Prats. J y Raventós, F. (2005) Los sistemas educativos europeos ¿crisis o transformación? Colección Estudios Sociales. Obra Social Fundación “La Caixa”.

 

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