La verdad os hará libres: La bomba H y Corea del Norte

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Por: Jaime Gallut

Hace ya unas cuantas décadas, dijo José Ortega y Gasset, filósofo español, “Hay tantas realidades como puntos de vista. El punto de vista crea el panorama”. Hará ya unos cuantos días que un amigo me recordó esta cita y con ella me hizo reflexionar, tras un tiempo me di cuenta, la realidad, aunque pueda ser ocultada, manipulada u olvidada, es una de las pocas cosas que, en este mundo fugaz, posee la extraordinaria cualidad de sobrevivir al paso del tiempo, ella siempre está ahí, observándonos, aunque en ocasiones no podamos verla… Sin embargo, no siempre nuestro punto de vista nos deja apreciar auténtica verdad en una situación determinada.

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Hará ya unos cuantos días, Corea del Norte anunciaba jubilosa el éxito de la prueba de una bomba H. Al mismo tiempo, el resto del mundo gritaba de horror ante la posibilidad de que un régimen autoritario, beligerante y atroz pudiese declarar la guerra al mundo  libre generando una situación un tanto peligrosa para la paz y seguridad internacional.

Hace ya años que todos nosotros conocemos, gracias a los medios de comunicación, lo terrible de la situación norcoreana. Hace ya unos cuantos años que consideramos que el estado de Corea del Norte pretende invadir hasta el último resquicio del mundo libre, en tanto que no solo no ha firmado el tratado de no proliferación de armas nucleares, sino que, además, sigue desarrollando su fuerza nuclear.

Pudiera ser que los medios de comunicación tuvieran razón, podríamos contemplar esa posibilidad. Sin embargo, en una situación tan desconocida como la del estado aislacionista de Corea del Norte, considero sensato no tomar como completamente cierta ninguna información que llegue a mis oídos por parte de ninguna de las partes implicadas en el conflicto, esto es, ni de los medios de comunicación norcoreanos ni de los occidentales.

Así que, en un ejercicio de empatía -O de intentar ver las cosas de otra manera, si así lo prefieren- me gustaría proponerles, queridos lectores, que recordemos las palabras con las que he comenzado este artículo: “Hay tantas realidades como puntos de vista. El punto de vista crea el panorama”.

En virtud de estas bellas y ciertas palabras de José Ortega y Gasset, intentemos contemplar, dejando a un lado lo que sabemos por los medios de comunicación occidentales, la realidad del estado de Corea del Norte.

Desde este punto de vista, las cosas cambian, desde este punto de vista vemos el desarrollo de armas nucleares y la militarización del estado norcoreano con otros ojos. En este preciso instante comenzamos a analizar la historia de los estados que, como nosotros, tienen o han tenido un pensamiento político socialista o comunista y que, por lo tanto, no han querido aceptar las políticas económicas capitalistas de los estados occidentales. Mirando hacia atrás en la historia, tan solo unos pocos años, empezamos a darnos cuenta de que en estados con políticas socialistas como Libia, Irak o Siria, justo cuando se tomaban medidas económicas que perjudicaban a los intereses de las grandes empresas occidentales –Y especialmente estadounidenses-, en ese preciso instante, comenzaba a crecer una oposición armada, en el país en cuestión, que trataba de tomar el poder del estado.

Si bien es cierto que el surgimiento y posterior crecimiento de una oposición armada, en contra del gobierno, en todos esos estados podría ser una mera casualidad, nuestra percepción de los casual y lo intencionado varía ligeramente en el instante en el que analizamos como actuó en consecuencia el gobierno estadounidense en dichas situaciones: El gobierno libio tras nacionalizar los oleoductos fue bombardeado por la OTAN –Quién apoyó a los rebeldes-, Irak fue invadido por EEUU –Por el uso de unas armas de destrucción masiva que nunca aparecieron- y Siria está siendo bombardeado por la Coalición Internacional, quien quiere que Bashar Al Assad abandone el poder –Para, de este modo, acabar con una serie de grupos terroristas que, en un inicio, fueron financiados por EEUU-.

Sin embargo hay una ligera diferencia entre estos estados socialistas y Corea del Norte, las armas nucleares. Desde este punto de vista norcoreano, desde el que estamos intentando comprender los actuales acontecimientos, el desarrollo de armas nucleares no supone una intención beligerante, sino una mera herramienta de defensa frente al intervencionismo extranjero. De hecho, desde esta perspectiva, la mejor manera en la que podemos observar que la intención norcoreana al poseer estas armas no es otra que la defensa es el hecho de que hace unos días, tras el éxito en la prueba de la bomba de hidrógeno, Corea del Norte planteó a EEUU la esperada oferta de firmar un armisticio entre ambos estados.

Como hemos podido ver en esta versión de la historia, al contrario que en cualquier largometraje de Hollywood, Los Estados Unidos de América son el malo de la película, el estado que no respeta la legalidad internacional interviniendo en otros estados y el que intenta imponerse al resto por la fuerza. Ahora hemos comprobado que desde el otro lado del paralelo 38 la realidad es otra, y la verdad parece ligeramente más clara que antes, ahora vemos las cosas de otro modo, ahora somos… Un poco más libres…

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Soy plenamente consciente de que ciertos lectores podrán escandalizarse ante esta visión de los acontecimientos, siento que así sea, pero nuestra labor como personas libres, en este mundo repleto de desinformación, es la de no dejarse manipular e intentar descubrir la verdad aunque nos resulte duro ya que, como dijo Denis Diderot, “Engullimos de un sorbo la mentira que nos adula y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga”.

Con este análisis, un tanto peculiar, mi propósito no es el de defender a un régimen dictatorial, ni siquiera lo es catalogar estas palabras como “la auténtica verdad”; mi único propósito con este artículo es el de incitaros, queridos lectores, a valorar qué información debemos considerar como cierta, recordando siempre que para conocer la verdad sobre una discusión, debemos escuchar a las dos partes implicadas. Y si bien algunos, haciendo caso omiso del verdadero significado de este texto, pudieran considerar esta valoración sobre el conflicto coreano como un acto antisistema o demagogo, me gustaría acabar este artículo recordándoles unas palabras de George Orwell que dicen así: “En una época de engaño universal decir la verdad es un acto revolucionario”.

Imagen obtenida de cnnespanol.cnn.com

Jaime Gallut. 24 horas del día dedicadas a intentar arrojar luz sobre las sombras de la mentira. Estudiante de relaciones internacionales, escritor periodístico y literario. Redactor del blogspot maximeclare. Humanista, toda una vida dedicada a defender lo justo.

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