Auguste Dupin no nació en una isla

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Por: Elik Germán Troconis Martínez[1]

Peter Burke establece con decisión que “ninguna cultura es una isla”[2] en el sentido de que toda sociedad —y por lo tanto cada uno de sus individuos— sostiene relaciones con otras culturas del mundo y se ve afectada por éstas. El estudio de cualquier asunto demuestra esto; así por ejemplo, en este artículo trataremos el surgimiento del género policiaco en la literatura y comprobaremos que en el mundo no existen hechos aislados, pues para explicar este tema deberemos transitar incluso por distintos continentes.

Partiremos de una sencilla definición del relato policiaco: toda aquella narración que presenta en primer plano la investigación de un crimen de manera metódica. Sin embargo, debemos concebir el tipo de pesquisas que encontraremos en los relatos policiacos como propio —si no es que único— de un sistema de investigación muy particular, aquél que se gestó en el plano histórico con la institución de la policía criminal como un órgano del poder judicial del gobierno formalmente instituido. Esto es justamente lo que nos lleva a analizar el surgimiento del género.

Es necesario comenzar por declarar que existen dos orígenes del género policiaco: el literario y el histórico. En el primer caso, hay un acuerdo generalizado sobre la atribución de la paternidad del género a Edgar Allan Poe, declarando que Los crímenes de la calle Morgue (1841) constituye el primer relato policiaco. Muchos intentos se han realizado por hablar de historias de detectives con anterioridad, pero resulta indiscutible que fueron los escritos de Poe, maestro emérito de muchas generaciones de artistas, los que iniciaron con la tradición policiaca en la literatura. Recordemos que se cuentan tres relatos policiacos entre las obras de Poe: Los crímenes de la calle Morgue (1841), El misterio de Marie Rogêt (1842) y La carta robada (1844). Las tres historias son protagonizadas por el Chevalier C. Auguste Dupin y acontecen en Francia. Acerca de los orígenes literarios del género se ha escrito mucho —aunque sin un sustento verdadero—, pero es inevitable alcanzar la conclusión de que Poe se sitúa en el primer lugar de la lista. Sin embargo, el surgimiento histórico del género ha sido escasamente trazado, motivo por el cual nos disponemos a esbozarlo a continuación.

Como lo mencionamos, el sistema de investigaciones que se presenta en los relatos policiacos es propio de los aparatos policiacos que actualmente conocemos; se trata de policías criminales especializadas que trabajan en la resolución de delitos de manera metódica, haciendo uso de determinados recursos y herramientas. Esto nos obliga a llegar a una conclusión ineludible: para que el género policiaco surgiera en la literatura, fue necesario que existiera la policía en la realidad. Cualquiera podría intentar negar esto, pues dadas la cualidad ficticia de la literatura y la capacidad imaginativa de Poe, bien pudo él haber inventado este sistema de investigación. Aquél que piense así deberá aguardar a hallar en este texto todas las relaciones existentes entre Poe y la policía.

Evidentemente, debemos explicar con brevedad un poco de la Historia de la policía, pues necesitamos tener presente que ésta no siempre ha existido y que durante sus periodos de existencia ha sufrido importantes transformaciones. Podemos calificar la policía, bajo el concepto actual, como una invención de la Edad Contemporánea; antes de esta etapa no se puede hablar en los mismos términos. Haciendo un rápido recorrido por los periodos previos, encontraremos que en lugares como Egipto, la Antigua Grecia y Roma los cuerpos encargados de mantener la seguridad de los ciudadanos estaban constituidos por tropas militares. De la misma manera, durante la Edad Media hallamos en Europa un sistema de impartición de justicia regido por los soberanos y por la Iglesia católica, en el que la Santa Inquisición fungió un papel importante.

De acuerdo con Frank Arnau, sería hasta la Edad Moderna cuando comenzarían a darse ciertos intentos por crear cuerpos más semejantes a los actuales organismos de policía. Así por ejemplo, podemos notar que bajo el imperio de Carlos V, para “mediados del siglo XVI, ya se inspeccionaba el lugar del hecho y se practicaba el examen forense del cadáver”; y en Prusia para 1731 “existían ya <<listas de malvados>>, auténticas y oficiales listas de personas anotadas por la policía”. Francia en particular presentó un rápido desarrollo de su cuerpo policial; Joseph Fouché, por ejemplo, trabajó en el sistema de <<Dossiers>> y en el de los informes secretos. Pero sería hasta las primeras décadas de la Edad Contemporánea que se daría la necesidad de institucionalizar los cuerpos de policía, siendo las guerra napoleónicas, de acuerdo con Arnau, un catalizador de este proceso.[3]

En esta época se destacó un personaje en Francia que a menudo es referido cuando se habla de la Historia de la policía: Eugène François Vidocq (1775-1857). Acerca de este hombre se sabe que fue un criminal durante muchos años hasta que se vio acorralado por la justicia; sin muchas opciones, decidió ofrecer sus servicios a la policía con tal de salvar su vida. De esa manera, comenzó a laborar como un agente encubierto, pues acudía a los lugares donde se reunían los delincuentes y averiguaba sus planes sin que nadie sospechara de él a causa de su larga trayectoria criminal. Paulatinamente fue abriéndose camino en la policía y ocupó cargos importantes en los que debió desarrollar determinadas estrategias que le granjearon prestigio.

Como se ha visto, gradualmente se hizo notoria la necesidad de un cuerpo especializado en la resolución de crímenes separado de la policía de seguridad, motivo por el cual fue indispensable su institucionalización como un órgano separado de cualquier otro. La culminación de este proceso la encontramos con la policía de Berlín:

El 11 de marzo de 1850 entró en vigor la nueva <<ley policíaca de Prusia>>[…]. Esta ley preveía también la formación de tropas policíacas especializadas que ya no tendrían solamente funciones estatal-policíacas, sino que deberían estar entregadas enteramente a la investigación criminalista. La primera jefatura policíaca según nuestros actuales conceptos, la tenía Berlín.[4]

A pesar de esto, es necesario notar que no en todos los espacios geográficos del orbe se dio el mismo desarrollo en los cuerpos policiacos. Así, al otro lado del océano Atlántico, Estados Unidos presentaba condiciones dispares:

En 1833 se formó en Philadelphia la primera policía municipal uniformada por iniciativa privada. En 1844 organizaron los ciudadanos de Nueva York una policía comunal, con un servicio nocturno y diurno por turnos. Su sistema sirvió como base para la planificación de todas las importantes policías municipales. Chicago lo imitó en 1851, Cincinnati un año más tarde, poco después de New Orleans y Philadelphia, en 1854 Boston Baltimore y en 1857 Newark. La uniformación general empezó por el año 1855.[5]

De esta manera, podemos percatarnos de que la policía existente en Estados Unidos todavía para mediados del siglo XIX era una policía comunal integrada por voluntarios, que además constituía un cuerpo de seguridad, no una policía criminal especializada.

Una vez realizado este breve recuento, lo que haremos ahora será explicar la manera en que estas circunstancias históricas posibilitaron el surgimiento del género policiaco. Hemos establecido anteriormente que lo determinante de este género literario es la presencia en primer plano de la investigación metódica de un crimen; como hemos visto, esta manera de conducirse se desarrolló en la Historia a lo largo del siglo XVIII cuando se crearon herramientas como el sistema de Dossiers y los informes secretos.

De esta manera, resulta evidente que la policía que Edgar Allan Poe retrata en los tres cuentos protagonizados por Auguste Dupin refleja el sistema policiaco histórico del que hablamos; no se trata de una invención, no es mera ficción ni un adelanto de circunstancias futuras. Por el contrario, los escritos de Poe indudablemente parten de la policía existente en su época. El próximo punto que debe ser explicado radica en la siguiente pregunta: ¿en qué policía se basó Poe? Sin conocimientos acerca de la Historia de la policía, la primera respuesta que vendría a la mente de quien contesta esta interrogante sería la policía del país de Poe, es decir, la de Estados Unidos. No obstante, como hemos visto, la policía existente en Estados Unidos durante mediados del siglo XIX no era de ninguna manera la policía que Poe plasmó en sus escritos.

Entonces, ¿en qué policía se basó? Queda remontarnos al continente europeo, en donde el grado de desarrollo de los cuerpos policiacos sí se asimila al retratado por Poe. Pero, ¿cuál de todas las policías es el modelo directo de la policía de los escritos del autor estadounidense? La respuesta podría ser encontrada en los mismos textos literarios; con sólo recordar en dónde se desarrollan los tres cuentos, damos con un país: Francia. Esto podría rectificarse porque incluso es posible encontrar una descripción crítica de la policía de la capital hecha por el mismo Auguste Dupin en Los crímenes de la calle Morgue.

Sin embargo, no olvidando la cualidad ficticia de la literatura, podría creerse que Poe bien pudo haber ubicado sus historias en cualquier otro lugar y que por motivos absolutamente subjetivos decidió localizarlas en Francia; igualmente, pudo haber escrito cualquier cosa acerca de la policía parisiense, meras ocurrencias que tal vez coincidieron con la verdad. Así pues, esto no es prueba suficiente. Lo que sí confirma en buena medida lo que postulamos es la mención de un personaje en Los crímenes de la calle Morgue que también referimos nosotros anteriormente: Vidocq. El simple hecho de que Poe mencione su nombre nos indica que estaba familiarizado con su persona. El párrafo del cuento en el que se habla de él también es un diálogo de Dupin: “Vidocq, por ejemplo, era hombre de excelentes conjeturas y perseverante. Pero como su pensamiento carecía de suficiente educación, erraba continuamente por el excesivo ardor de sus investigaciones.”[6]

Así, comprobamos que Poe estaba al tanto de las actividades de Vidocq en la policía francesa y por lo tanto, del funcionamiento de ésta. De esa manera, nos percatamos de que sin lugar a cuestionamientos fue la policía francesa el modelo que Poe tomó para escribir sus relatos policiacos. No nos queda duda de que el hecho de que el escritor haya situado sus historias en París no fue mera coincidencia o capricho de su genio creador: Poe ubicó sus narraciones en París porque ese tipo de investigaciones no podía suceder más que en dicho lugar. No obstante, con esta decisión obligada Poe ganaba algo más: el sistema policiaco que describía era totalmente novedoso para su público estadounidense; lo que en Francia sólo sería novedoso porque Dupin representaba una especie de policía ejemplar, en Estados Unidos era novedoso primero porque introducía un sistema policiaco sumamente desarrollado y después, todavía más novedoso por la presentación de un policía ejemplar.

Es así como llegamos a las raíces históricas del género policiaco, percatándonos de lo necesario que fue el desarrollo de la policía misma para su invención. Queda claro también que fue gracias a los conocimientos que Poe tenía acerca de Europa que fue capaz de tomar un modelo de policía que le permitiera crear un personaje que sobresaliera aun dentro de ese sistema de investigaciones tan avanzado. De esta manera, advertimos que el episodio del surgimiento del género policiaco no es, como diría Peter Burke, de ninguna manera una isla y que al contrario, presenta múltiples relaciones con otros episodios de la Historia. Auguste Dupin, téngase por seguro, no nació en una isla.

Imagen obtenida de www.huffingtonpost.co.uk

REFERENCIAS:

Arnau, Frank, Historia de la policía, Barcelona, Luis de Caralt, 1966, 355 pp.

Burke, Peter, “La Nueva Historia Socio-Cultural”, Historia Social, España, n. 17, 1993, pp. 105-114.

Poe, Edgar Allan, Cuentos completos, edición comentada, traducción y prólogo de Julio Cortázar, prefacios de Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa, edición de Fernando Iwasaki y Jorge Volpi, México, Páginas de Espuma, 2009, 960 pp.

[1] Elik Germán Troconis Martínez es un historiador en ciernes y escritor mexicano. Es autor de la novela policiaca Asesino por religión (Grupo Rodrigo Porrúa, 2014) y actualmente cursa la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México; igualmente, es miembro del Consejo Editorial del Centro de Programas Estudiantiles de la misma facultad.

El presente artículo se deriva de una investigación en curso para la materia Teoría de la Historia bajo el título Origen y desarrollo históricos del género policiaco.

[2] Peter Burke, “La Nueva Historia Socio-Cultural”, Historia Social, España, n. 17, 1993, p. 113, ils.

[3] Frank Arnau, Historia de la policía, Barcelona, Luis de Caralt, 1966, pp. 49; 50; 53.

[4] Ibíd., p. 59.

[5] Ibíd., p. 205.

[6] Edgar Allan Poe, “Los crímenes de la calle Morgue”, en Cuentos completos, edición comentada, traducción y prólogo de Julio Cortázar, prefacios de Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa, edición de Fernando Iwasaki y Jorge Volpi, México, Páginas de Espuma, 2009, p. 426.

Discussion3 comentarios

  1. David Morales Zavala

    Como decía el filósofo francés, Jean Paul Sartre: “No se es escritor por haber elegido decir ciertas cosas, sino por la forma en que se digan”. Yo agregaría: ¿para qué y por qué se dicen? A esta interrogante responde éste artículo, por un lado tenemos el genio fantástico de Edgar Allan Poe, y del otro sus circunstancias. Basta nombrar a su personaje Auguste Dupin que bien es producto de un literato sin igual, sin embargo; lo que es más asomhorso aún es que está basado en Vidocq, policía francés decimonónico. Es decir, es un sujeto histórico: vivió, actuó, amó, sufrió y además ayudó a crear un personaje de novela; cosa que jamás se hubiera imáginado. En suma, Edgar Allan Poe no se puede desprender de su persona, de su realidad para crear literatura, más bien la fuente de la misma es la vida diaria de un oficial de la ley, que además es ajeno a su país, sin embargo no menos importante. Toda historia es la vida y toda vida es histórica. Excelente artículo.

  2. Excelente investigación Elik.
    Me da mucho gusto encontrar en tu trayectoria este complemento entre la práctica y el conocimiento, o mejor dicho, autoconocimiento. Ya nos mostraste tus habilidades como escritor de literatura con la publicación de tu libro, ahora, con esta breve investigación sobre el origen del género policíaco, pones de manifiesto que no sólo te interesa el “hacer” sino también te preocupas por el “saber qué estoy haciendo”, algo que me parece esencial.
    Respecto al contenido del texto, me parece importante hacer algunas anotaciones que, desde mi punto de vista, podrían enriquecer tu investigación. Utilizas la postura del historiador inglés (Peter Burke) para mostrar que los cuentos policíacos de Edgar Allan Poe tienen como referente el sistema policíaco francés, sin embargo, a lo largo del texto no mencionas cómo es que el escritor norteamericano llegó a conocer dicho sistema, algo que me parece importante y que además me lleva a cuestionar ¿qué es lo determinante para la creación de los tres cuentos mencionados en tu texto? Esto lo planteo porque, como bien sabes, nuestras investigaciones empatan en más de un elemento y es un problema que yo no he sabido resolver. En tu investigación colocas la creación de una policía especializada en la investigación criminal como determinante para la creación del género policíaco, sin embargo, de ser así, le estarías dando más importancia al horizonte cultural de Allan Poe que a su propio trabajo. Además, me parece que al usar la misma postura de Burke, sería bueno que mostraras por qué las culturas no son islas, en este caso, cómo es que un individuo de la cultura norteamericana pudo encontrarse con un elemento particular de la cultura francesa.
    Como lo mencioné sólo son algunos puntos que creo que podrían enriquecer tu investigación, dando pauta para cambiar, reformular o afirmar tus ideas.
    Saludos.

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