Michoacán al borde de la barbarie

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Por: Alvaro Céspedes

Según la teoría política clásica, el Estado es el único actor capaz de hacer uso de la fuerza, misma que debe de ser justificada para resguardar los intereses de la nación. Esta atribución se concede con la voluntad de la ciudadanía para lograr el bien común. En el transcurso de las primeras semanas del año 2014 se ha puesto en evidencia al Estado Mexicano como un actor totalmente incapaz de ejercer el monopolio de la fuerza en el estado de Michoacán, llevando a esta entidad federativa al punto de poder ser considerada un estado fallido. Éste es un término ambiguo y polémico, que se refiere a un Estado débil en el cual el gobierno central tiene poco control sobre su territorio y en el que actores civiles terminan por sustituir las atribuciones propias del gobierno.

 Es importante realizar un recuento del contexto general del estado para intentar comprender la situación actual. Un total de 59,928 kilómetros de tupidos bosques, volcanes, montañas, ríos y numerosos lagos cubren el territorio de Michoacán. También se trata del estado con mayor producción agrícola y cuenta con uno de los principales puertos en densidad industrial y comercial. De igual manera, Michoacán es de los principales estados productores de marihuana y drogas sintéticas, situación que ha llevado a una peligrosa inestabilidad gubernamental y a alcanzar uno de los índices delictivos más altos a nivel nacional.

 El principal grupo delictivo presente en el estado, Los Caballeros Templarios, ha sabido aprovechar el abandono político, social y económico en el cual se encuentra sumergido Michoacán para controlar la mayoría de los municipios. Por otro lado, los llamados grupos de autodefensa nacieron como un conjunto de ciudadanos que proclamaron estar en contra de las actividades y abusos perpetrados por los grupos criminales. Es importante recordar que otros grupos de autodefensa también operan en otros estados, como Guerrero y Chiapas. En Michoacán, dichos grupos pretenden defender a la sociedad civil contra los abusos de los Templarios.

 Servando Gómez, “La Tuta”, líder del mencionado cártel, ha sabido aprovechar medios digitales como Youtube para deslegitimar a estos grupos de autodefensa, argumentando que están armados por, y trabajan para, los grupos delictivos rivales, el cartel Jalisco Nueva Generación y Los Zetas. Si bien la versión de uno de los capos más buscados por el gobierno de México y Estados Unidos es cuestionable, tampoco queda claro de dónde es que los grupos de autodefensa logran acceso a tanto armamento y munición.

 Los grupos de autodefensa han estado ganando más fuerza durante los últimos meses. Su táctica ha sido anunciar su despliegue y avance desde redes sociales hacia diferentes cabeceras municipales. De esta manera, entran armados en conjunto a un pueblo, intercambian tiros con los Caballeros Templarios presentes y al alcanzar la cabecera municipal, desarman a los cuerpos de seguridad locales, proclamándose como el cuerpo legítimo encargado de resguardar la seguridad ciudadana, sin que el ejército o la Policía Federal se atrevan a intervenir. En el transcurso de los últimos días, grupos civiles antagónicos a la presencia de los grupos de autodefensa han reaccionado quemando camiones y coches, cortando el acceso y la comunicación entre diversos pueblos de la región.

 El  8 de enero del presente año, el Presidente Peña Nieto y el Secretario de Gobernación sostuvieron pláticas con uno de los líderes de las autodefensas de Michoacán, José Manuel Mireles. A partir de este momento, las más altas figuras de autoridad en el país dieron un mensaje de tolerancia a la presencia de los grupos civiles de seguridad en los recónditos municipios michoacanos. Sin mayor explicación, el día 13 de enero, el Secretario de gobernación realizó un viaje a Michoacán para dialogar con las autoridades estatales y se pactó una mayor presencia del ejército y las fuerzas federales para detener el avance de las autodefensas.

Es fundamental destacar que, aparentemente, la incursión de las fuerzas militares en Michoacán no viene acompañada de una estrategia clara a largo plazo para recuperar el control de las instituciones.

 La presencia de dichos grupos de autodefensa, sustituyendo las labores que debería de llevar a cabo el gobierno significa un fracaso del Estado Mexicano frente a la adversidad criminal en Michoacán.

 La llamada “guerra contra las drogas” que atraviesa México ha sido comparada en más de una ocasión con la que vivió Colombia durante las décadas de 1980 y 1990. Durante aquel periodo, a raíz de la desconfianza civil hacia las instituciones del gobierno, numerosos caciques locales entrenaron y armaron a civiles como grupos paramilitares para que actuaran en contra de los cárteles de narcotráfico y guerrilleros de las FARC. A partir del declive de las FARC y los grandes cárteles colombianos, en la actualidad los grupos paramilitares actúan por intereses propios, cometiendo crímenes y causando inestabilidad social y económica en diversas zonas rurales del país sudamericano.

 La poca determinación del gobierno y las instituciones de seguridad para afrontar el problema en Michoacán representan un peligro futuro (como la experiencia colombiana ha enseñado al mundo) y representa una crisis política y social con alcances históricos. Sin menospreciar la importancia de la presencia de los cuerpos de seguridad en región, la solución a un problema tan serio necesita estar acompañado de consideraciones y políticas claras en el campo económico, social y cultural que vayan más allá de un incremento temporal en el despliegue militar.

 Los escenarios previsibles a mediano y largo plazo son dos: En el primero, el Estado continúa la tolerancia a grupos sociales armados que remplacen su labor y extender la situación de inestabilidad en la región, con costos humanos incalculables. En la segunda, el Estado asume su papel y retoma el control de las instituciones en Michoacán con programas estratégicos que incluyan planes a futuro más allá de la incursión militar, que contemplen un incremento y mejora de las opciones laborales y productivas para la población como una opción más atractiva que pertenecer a los cárteles.

Imagen obtenida de media.proceso.com.mx

Referencia

 http://diario.mx/Opinion/2014-01-13_0f569bfe/guerra-en-michoacan/

http://internacional.elpais.com/internacional/2014/01/14/actualidad/1389711668_760495.html

http://internacional.elpais.com/internacional/2014/01/08/actualidad/1389136756_273906.html

http://internacional.elpais.com/internacional/2014/01/13/actualidad/1389648565_199772.html

http://noticias.terra.com.mx/mexico/rene-delgado-desarme-o-rearme,dad497814e183410VgnVCM20000099cceb0aRCRD.html

http://www.vice.com/es_mx/read/con-el-lider-moral-de-las-autodefensas-de-michoacan?fb_action_ids=10151885623642473&fb_action_types=og.likes&fb_source=other_multiline&action_object_map=%5B434092446717924%5D&action_type_map=%5B%22og.likes%22%5D&action_ref_map=%5B%5D

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