Con cariño, de Michoacán.

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Por: Álvaro Céspedes. Con colaboración de Nicole Figot 

El pasado viernes en el cine vi Heli, la última película de Amat Escalante, un joven director mexicano que con el apoyo de Carlos Reygadas, entregó una obra que me hizo reflexionar sobre la delicada situación por la que atraviesa México. Este filme retrata la historia de una familia de clase trabajadora  de un pueblo mexicano que se ve inmiscuida, casi por accidente, con la delincuencia local.

Lo que diferencia a esta obra de las múltiples películas mediocres que nos ha entregado la escena cinematográfica mexicana sobre el tema, es la frialdad y crueldad con la que entrega sus escenas y su discurso general. La manera en la que se retrata al crimen organizado en Heli es completamente distinto. No se trata de narcotraficantes extravagantes y bonachones como fueron retratados en El Infierno, de Luis Estrada. Los antagonistas son los sicarios del pueblo: niños y jóvenes nihilistas en condiciones de pobreza con la oportunidad de hacer un poco más de dinero a través de la venta de droga y el exterminio de sus enemigos.

La inocencia de un joven trabajador desaparece después de vivir un atroz episodio de violencia y de esta manera sus valores se ven cegados por la impotencia de encontrarse desesperado ante la situación. Al mismo tiempo, la película hace una implacable crítica contra el gobierno mexicano y sus fuerzas de seguridad, que se retratan como enteramente coludidos con el narco.

El hecho de que la ubicación exacta de la historia no sea revelada tiene un propósito específico: la idea de que esta situación se puede vivir en cualquier estado de la república. Chihuahua, Durango, Guerrero, el Estado de México, Morelos, Nuevo León, Sinaloa, entre otros, tienen municipios en los que la ley parece no existir. Sin embargo, hay un estado en el que recientes acontecimientos han hecho que se le ponga especial atención: Michoacán.

¿Qué está pasando en Michoacán?

Este estado del suroeste ocupa el 3% del territorio nacional, cuenta con más de 4 millones de habitantes y es uno de los principales productores agrícolas del país. Con poner algo de atención a las noticias, nos podremos haber percatado de una creciente situación de violencia  y crisis en el estado a lo largo de los últimos años, pero más intensamente durante los pasados dos meses. Políticamente Michoacán también tiene dificultades: El gobernador electo, Fausto Vallejo, lleva sin ejercer desde abril debido a problemas de salud y Jesús Reyna, su secretario de gobierno, funge como gobernador interino. Además, los maestros de la CNTE son especialmente (in)activos en esta región, dejando a miles de alumnos sin clases

El asesinato del Vicealmirante de la Marina, Carlos Miguel Salazar, el pasado 28 de julio, supuso uno de los peores golpes por parte del crimen organizado en contra del gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto. Se trató del homicidio del mando de más alto rango de la Marina por autoría de la delincuencia en la historia de México. No mucho antes de esto, un convoy de la Policía Federal fue emboscado por un retén de los Caballeros Templarios. El 22 de julio, en el municipio de Los Reyes, un comando armado abrió fuego contra un grupo de manifestantes que protestaban en contra del crimen organizado. Las incidencias de este tipo se han multiplicado en los últimos días.

Los pobladores de la región conocida como Tierra Caliente exigen a las autoridades federales mayor responsabilidad ante el problema de la violencia. Bajo esta lógica, se habla de un efecto cucaracha, en el que las fuerzas de seguridad abandonan un territorio después de haber llevado a cabo algunas detenciones y requisas, y los grupos criminales vuelven aún más violentos. De esta manera, se crea una espiral de violencia e inestabilidad que hace dudar de la estrategia actual para frenar el crimen en la región.

La extorsión y el secuestro son situaciones frecuentes en contra de la población local de campesinos en esta zona por los grupos delincuenciales, principalmente los Caballeros Templarios y la Familia Michoacana. Los pobladores han decidido levantarse en armas para defender su derecho al trabajo y a vivir libres y seguros por sus propios medios, creando grupos de auto defensa. En un escalofriante testimonio, el líder del consejo comunitario de defensa de Tepalcatepec, Michoacán, relata el porqué del surgimiento de este grupo.

A través de YouTube, diferentes grupos de autodefensa y del crimen organizado han difundido sus discursos e ideas. Los Caballeros Templarios acusan al Cártel de Jalisco Nueva Generación de armar a pobladores para hacerse pasar por grupos ciudadanos de autodefensa y enfrentarse a ellos. Este último reclama a los Caballeros Templarios dejar de exigir cuotas a los campesinos. El portal para compartir videos se ha convertido en la herramienta perfecta para los narcos mexicanos para acusarse mutuamente. Esto deja en claro que las operaciones ilícitas en la región son cosa de todos los días.

Los cárteles del narcotráfico han proliferado de manera fuerte y los grupos de autodefensa han surgido para hacerles frente por una razón muy específica: el gobierno, en sus tres niveles, no ha tenido la capacidad suficiente de cumplir sus funciones y obligaciones. El alcance y la presencia del Estado mexicano no ha sido suficiente para garantizar los derechos fundamentales de sus ciudadanos en Tierra Caliente.

La inseguridad en la región suroeste de México ha llegado a los encabezados de los principales diarios del mundo, proyectando una imagen de inestabilidad política, social y económica sobre el país. La situación de delincuencia en zonas rurales es incompatible con un proyecto económico abierto a la inversión extranjera y a la competitividad internacional.

El asunto de la inseguridad nacional no es una cuestión meramente interna que se puede contener dentro de las fronteras. Una gran parte de la población afectada por las olas de violencia huye de sus hogares buscando una mejor vida; un alto porcentaje llega hasta Estados Unidos. Además, el gobierno de ese país publica en su sitio web una lista actualizada de países que presentan condiciones de largo plazo que hacen que sea inestable o peligroso por lo que aconseja a sus ciudadanos no visitarlos o hacerlo con mucha precaución. En la lista, los únicos países de América que aparecen son Colombia, Honduras, El Salvador y México, con recomendaciones específicas para los estados más peligrosos (casi todos). Como consecuencia de la situación de inseguridad, el flujo de turistas e inversionistas extranjeros se ha reducido, perjudicando aún más a la ya dañada economía mexicana.

México intenta proyectarse hacia el exterior como una economía que crece, un país con miles de trabajadores preparados y comprometidos, futuros líderes, con empresas que utilizan la más alta tecnología, con una riqueza natural envidiable, una diversidad de culturas, lenguas y tradiciones riquísima; la lista puede seguir. Pero no existe una campaña publicitaria lo suficientemente buena para cubrir por completo la realidad del país: uno donde lo que crece es la desigualdad y la violencia, donde miles de niños no tienen otra opción más que recurrir a la violencia para sobrevivir. El gobierno puede intentar presentar sólo lo mejor del país ante el mundo, en cierto sentido es su deber, pero no hay manera de esconder la verdad sin ser cómplices en silenciar a la población que sufre.

Queda claro que el Estado es el único responsable de garantizar la seguridad y el cumplimiento de la ley dentro del territorio nacional, sin embargo, si falla en el cumplimiento de esta obligación y el pueblo no tiene otra opción más que hacerlo por si mismo, queda una reflexión profunda a cerca de la legitimidad de los grupos de autodefensa en zonas violentas. El pasado 16 de agosto fueron consignadas 40 personas en el municipio de Aquila, Michoacán, por formar parte de un grupo de autodefensa armada, bajo los delitos de violencia organizada y violación a la Ley federal de Armas de Fuego. Estamos evidenciando una bola de nieve de inestabilidad.

Por esta y muchas otras razones, el gobierno federal y estatal tienen por delante retos muy importantes para desarmar a los grupos criminales y a los grupos de autodefensa, para devolver la tranquilidad al estado de Michoacán y a los municipios colindantes de otros estados.

 De nuevo comparo la situación actual de la región con la película de Amat Escalante: creo firmemente que la raíz del problema se encuentra en el escaso desarrollo y de oportunidades en regiones históricamente rezagadas del país. Este problema de violencia debe de ser visto como una alarma al Estado para extender su presencia en zonas rurales, no solamente con fuerzas de seguridad, sino con estrategias de desarrollo económico y social, sólo así se podrá solucionar realmente el problema desde la raíz

 

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