Brasil 2014: El Gigante se está viendo enano.

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Por Mtro. Erasmo Zarazúa Juárez

En 2011 así comencé mi primer escrito sobre el Mundial de Brasil, “El 13 de junio del 2014, Brasil inaugurará su segundo Campeonato Mundial FIFA, pero desgraciadamente no se sabe, por ahora, en que estadio ya que el que se tiene planeado construir para la apertura, en Sao Paulo, aun no tiene ni la primera piedra…” ahora en 2013, a un año del evento, y ya con la Copa de las Confederación en proceso, ese estadio aún no está terminado, es más la FIFA emitió un ultimátum, sino se entrega para Diciembre a la ciudad se le quita la sede del campeonato del mundo, seguimos igual que hace dos años, no se puede asegurar donde será la inauguración.

En ese mismo año 2011 según el Instituto Brasileño de Investigación Económica Aplicada (Ipea) nueve de los 13 aeropuertos no estarán listos (construidos o remodelados) para el 2014, incluso el cálculo es que se terminarán los trabajos hasta el 2017, ni siquiera serán operacionales para los Juegos Olímpicos de Río 2016, pues aún estaban en la fase de elaboración del proyecto.

Infraero, empresa pública encargada de la administración de los aeropuertos, utilizó solo el 44% de valor disponible para la inversión, entre 2003 y 2010, es decir el dinero estaba, pero la lentitud de la macroempresa nacional fue obvia, la burocracia se hizo presente, prepárese para el sobre cupo en las terminales aéreas, pues se han cancelado construcciones y remodelaciones.

Desde 2011, aun antes, ya se veía venir grandes problemas para el Campeonato Mundial Brasil 2014, pero desde hoy en la Confederaciones se ven problemas increíbles para el nivel de importancia que tiene el torneo. Al Estadio Nacional de Brasilia, donde fue la inauguración, se le critica que es un enorme inmueble que acabará siendo un “elefante blanco” (otros tres estadios también se cree terminaran igual) ya que la ciudad carece del desarrollo futbolístico como lo tienen las ciudades de la costa.

Además de que igual que otros estadios evidencia los atrasos pues fue abierto en Mayo del 2013, cuando se había planeado hacerlo en 2012. En los pocos encuentros que ha albergado ha habido fallas de agua caliente en vestidores y apagones parciales o totales del estadio.

El Estadio de “Forte Nova” ha presentado filtraciones y la caída de parte del techo, sin duda deja ver un pésimo diseño del estadio, bonito pero no funcional, ya que sufre de encharcamientos en el techo y sin canaletas suficientes hay que quitar el agua con cubetas y, por si eso fuera poco, los espectadores tendrán puntos ciegos, es decir no se ve por completo la cancha.

¿Cómo explicar este escenario? Muy fácil, es porque no le costó ningún trabajo a Brasil obtener la sede, es decir se presentó como candidato único de la región, con una efímera precandidatura de Colombia. Hagamos un poco de historia y entendamos por que casi le cayó del cielo el mundial a Brasil.

Sudáfrica fue candidata al mundial de 2006, era sabido que el Presidente de la FIFA, Blatter, quería que en África se realizara un mundial, pero tanto patrocinadores como los miembros del comité no estaban seguros de llevar la fiesta del futbol a ese continente, posiblemente no resultaría nada bien, según ellos, así que salió ganadora Alemania por un voto, con una enorme sospecha de corrupción al interior ya que el representante de Oceanía no emitió voto, de haberlo hecho por África habría provocado un empate, y Blatter como Presidente habría dado su voto y habría ganado Sudáfrica.

Para que Sudáfrica obtuviera el siguiente mundial en 2010, Blatter estableció una rotación continental de la sede del mundial, así “amarró” el 2010 para África y no se repitiera la fuga que fue Alemania 2006, el cual Blatter ya había prometido a los africanos, a cambio de votos para su reelección como Presidente de FIFA.

En 2008 la rotación continental seguía como sistema en la elección de sede, el siguiente fue América en su región sur, todo se negoció y se arregló al interior de la región y no con la FIFA, por lo que Brasil quedó como único candidato, cumpliendo al mínimo los documentos y lineamientos para la candidatura, es decir no luchó, no se esforzó, no tuvo que convencer al mundo, no aseguró inversiones privadas, ni tuvo desde antes un plan de acción y proyectos ya terminados, solo listos para arrancar con la aprobación de la FIFA a la cual no le quedó ninguna opción más que elegir a Brasil, pues ningún otro país de la región se postuló, y si algún otro país fuera de la región lo hubiera hecho no podía ser elegido debido a la rotación establecida.

Blatter reaccionó tardíamente, nuevamente modifico las reglas, pues entonces la rotación provocaba menos candidatos, haría que todo se negociara al interior de cada Confederación o región y no con la FIFA, además al quitar la rotación se buscó alentar la competencia y que los proyectos sean sólidos ya que Brasil estaba, desde entonces, demostrando todo lo contrario, esa es la herencia de Brasil 2014 a la historia de la Copas del Mundo. Los siguientes Mundiales que se llevarán en Rusia 2018 y Qatar 2022, son resultado de una feroz lucha global entre diez candidaturas y tienen estándares mucho más altos y prometen con sólidos proyectos mucho más que Brasil.

Rusia ya está trabajando en su mundial, reduciendo gastos superfluos desde ahora y reorganizando sus trabajos de construcción o remodelación para no caer en las prisas que tienen Brasil, además Rusia tendrá instalaciones listas para 2014, es decir cuatro años antes de su mundial y tres de su Confederaciones, algo que deja muy mal a Brasil pues mientras estamos a punto de iniciar su campeonato, la próxima sede ya está lista en parte para hacerlo.

Para Qatar 2022 la FIFA le está dando aún más tiempo para preparase, pues no tienen ningún estadio y debe hacer todo, pues una de las ideas de la FIFA es llevar el futbol a los países que no tienen ese gusto tan desarrollado, así como se hizo con Estados Unidos en 1994.

La FIFA ha estado muy preocupada con Brasil y estuvo llamándole la atención desde varios años atrás. El Estado Brasileño tuvo que permitir la entrada del ámbito privado, a lo que se opuso durante varios años, pero conforme fue pasando el tiempo se vio que el Estado no podía con esta responsabilidad, además de que no terminaría a tiempo los trabajos. La privatización no fue ni es la solución absoluta pero si ha ayudado a terminar muchas de las instalaciones para no hacer el ridículo o convertirse en el “Mundial de las improvisaciones” como lo llaman algunos funcionaros brasileños.

Esta participación de los entes privados hace sospechar a los medios locales sobre  corrupción, pues al acelerar los trabajos, se daría un alza impresionante por las horas extras, lo que le daría mayores ganancias a los responsables privados. Podemos deducir que esto presionaría a dar privatizaciones, concesiones o licitaciones a marchas forzadas, estas podrían hacerse  a empresas familiares, fantasmas, amigos de funcionarios o allegados al poder, etc. todo por la premura del evento.

Las criticas serán proporcionales a la fuente de los recursos principales, de parte del Estado o las empresas privadas, además de hacia donde se dirigen y el como se manejan, he aquí el punto de las manifestaciones y el malestar social. Entendamos que esto último nos define si se esta haciendo un gasto, coste o inversión, el gasto es aquello que se paga pero no se verán mayores beneficios, no es recuperable o multiplicable; el coste se refiere a lo que se paga y se obtiene un beneficio mayor o una ganancia inmediata y la inversión es la obtención de ganancias pero multiplicadas a lo largo del tiempo, casi infinitas

En Brasil lo que esta pasando es que con recursos públicos el Estado esta pagando la construcción o remodelación de estadios o instalaciones directamente relacionadas al Mundial, esta participación del Estado es del 90%, es decir, ese dinero de impuestos que en lugar de mandarlos a educación o salud que se pueden entender como coste o inversión, se esta destinando a lo que parece a todas luces un gasto.

La tercera remodelación del Maracaná, si la tercera y aun así no tiene elevadores, esta costando casi tres veces lo que fue construir el moderno estadio de Múnich en el mundial de Alemania 2006, aun si contáramos la inflación, la variación no debería ser tanta, pero como se hizo con retrasos y con prisas el monto final se disparó. En 2008 la revista Veja hacia notar que el atraso provocaría que el estadio Maracaná se terminaría en el año 2038 con el ritmo tan lento que tenia la remodelación. Los trabajos necesitarían acelerase lo que le daría mayores ganancias a los responsables, o sea, corrupción.

Por si esto no fuera poco el Estado pretende ya construidos o remodelados los estadios o instalaciones venderlas, algunas ya las vendió, y a un precio menor. El Maracaná ya fue entregado a Eike Batista, magnate brasileño dueño de IMX que consiguió la licitación para los próximos 35 años. Los ganadores serían empresas privadas por adquirir inmuebles a buen precio y casi de primera pero lamentablemente hechas con recursos públicos, y claro estos extraídos de alzas por parte del Estado en otros sectores como los impuestos y la diminución de inversiones para la sociedad.

Esto genera preguntas: ¿Por qué Brasil no dejó desde un principio a los privados construir estadios y demás instalaciones? ¿Por qué buscó hacer las cosas el Estado? ¿Por qué el Estado que quiso hacer todo no lo hizo con tiempo y planeación? ¿Por qué a final de cuentas el Estado busca vender los estadios para intentar sacar ganancias de un gasto?

Intentaré dar respuesta, Brasil tiene fallas de origen, ha estado creciendo y rápido pero no ha sabido manejar ese crecimiento y convertirlo en desarrollo, lo que ha provocado el malestar social, el Estado parece un nuevo rico.

El Estado se sintió listo para hacer de todo sin estarlo, la burocracia no cambia tan rápido, así mismo el Estado se tropezó con su incapacidades.

En el ámbito de eventos internacionales Brasil fue sede de la Copa del Mundo de 1950, pero esta fue organizada por italianos y personal de la FIFA, la participación local fue poca, entonces Brasil no tiene experiencia y desgraciadamente nuevamente reaccionó lento para pedir apoyo.

La crisis mundial de 2008 si afectó a los países llamados BRICS del cual Brasil es parte, el mito de estos países siguió y el mismo Estado se lo creyó, no vio que sus programas sociales no estaban funcionando del todo, que el Real comenzó a devaluarse, que la inflación seguía creciendo y que las inversiones extranjeras fueron disminuyendo, por que no había dinero para invertir o bien Brasil comenzó a verse menos atractivo, el Estado entonces empezó a tomar el lugar de inversor sin medir las consecuencias.

El cambio de Presidente en Brasil afecto negativamente, la figura de Lula Da Silva fue quien consiguió el Mundial y los Juegos Olímpicos. La forma de hacer política y negocios con Lula fue otra y al parecer mas eficiente, la carencia del líder al llegar Dilma hizo que se perdiera el rumbo.

La venta de los estadios o infraestructuras parece ser el obtener algo de lo gastado por parte del Estado, pero para los brasileños es corrupción pura, darle a empresarios a precio de amigo estadios pagados muy inflados con dinero público y construidos o remodelados con empresas coludidas.

Los Mega-eventos deportivos en un principio eran autofinanciados, dejaban poquísimas ganancias o algo de déficit, conforme fueron siendo más grandes el Estado entro con más apoyo, pero aun con déficit no había despilfarro o bien se conectaba a beneficios sociales o de desarrollo y crecimiento, hasta que llegó el punto casi de quiebre que fueron los Juegos Olímpicos de Montreal ’76 y el cambio de sede del mundial Colombia ’86; En los años 80 las nuevas tendencias económicas vendrían a cambiar las cosas y los patrocinadores absorbieron casi todo y estos eventos desde entonces generaban ganancias, principalmente a las empresas privadas y en un segundo plano a los Estados o gobiernos.

Los eventos deportivos han crecido tanto que se necesitan de ambos, el Estado y las Empresas, pero al parecer Brasil quiso hacer de lado a las Empresas para que las ganancias fueran mayormente del Estado, o de los políticos, grave error pues el gobierno ni los funcionarios públicos pueden ni deben manejar al Estado como si fuera una empresa privada, he aquí lo que considero el grave error de Brasil y de Grecia con sus Olímpicos de Atenas 2004, donde veo que la corrupción es la constante.

El malestar social proviene del despilfarro y la corrupción, y desde hace tiempo, pero la chispa que encendió  fue el aumento de tarifas al trasporte publico, pero no sólo eso sino como se hizo. La población se sintió agredida de dos formas: el aumento lo siente para pagar los despilfarros y la corrupción y lo peor, el insulto a la inteligencia de la gente, como si estuvieran completamente distraídos por la Confederaciones y su Selección Brasileña, y no se dieran cuenta del aumento.

Cabe destacar que sólo hemos visto la situación de estadios, y la infraestructura relacionada directamente. Por otro lado seis ciudades están en problemas de infraestructura para el evento, es decir hoteles, medios de transporte como trenes o aeropuertos, remodelación de calles, autopistas, plazas, lugares turísticos, parques, etc. además del IBC (centro de medios).

Estas situaciones son producidas por problemas de licitaciones, topes jurídicos y medidas ambientales, es decir más burocracia y poca planeación, los recursos económicos están nuevamente puestos por el Estado, pero es lento el andar gracias a los trámites y a que casi todo lo hace el gobierno local o nacional, sin una visión y con la carencia cada vez más notoria del líder Lula Da Silva. Varios de estos proyectos se están cancelando, algunos sin iniciar pues ya no alcanzarán a terminarlos o se dejaron a medias para concentrarse en los estadios, como el de Fortaleza que apenas un día antes del partido Brasil vs México de la Confederaciones se pavimentaron sus alrededores.

¿Qué pasará con la imagen de Brasil en el futuro inmediato? Un Mundial y unos Juegos Olímpicos son el escaparate perfecto para la proyección nacional, pero por ahora le esta dando mala publicidad. Tal pareciera que Sudáfrica, también miembro de los BRICS y visto como el más débil, fue mejor que Brasil para organizarse y para manejar inversiones, costos y gastos. Había un gran temor en que un Campeonato se llevara en África y los resultados no fueron malos, ahora Brasil nos tiene preocupadísimos.

¿Qué pasó con la FIFA? ¿Por qué no reaccionó mucho antes y comenzó a llamar mas la atención? ¿Por qué no hizo algo parecido como con Colombia ’86? Recodemos que en aquella ocasión había también retrasos, pocos patrocinadores y el Estado se encargaría de las cosas, Colombia terminó por renunciar a la sede, la diferencia es que el Estado colombiano no contaba con fondos como los tiene el actual Brasil, además que es mas viable pueda conseguir inversión extranjera, por otro lado no hubo presión por otros países para cambiar la sede como hiciere EE.UU. en aquel entonces. Tal vez la FIFA prefirió esperar y veía que el Campeonato Mundial si saldría a flote, pero el error de cálculo radico ahí, el Estado apoyo pero torpemente, algo que la FIFA nunca se esperaba, con despilfarros y corrupción.

El Mtro. Erasmo Zarazúa Juárez es Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Iberoamericana, Maestro por el CINADE y actualmente estudiante de Doctorado, especializado en temas de política, seguridad internacional, desarme, deporte internacional (Juegos olímpicos y Mundiales FIFA), educación, entre otros. Catedrático universitario. Colaborador en medios informativos impresos, internet, radio y TV.

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