¿Qué está pasando en Turquía? Una crónica

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Por Brenda Martínez

Lo que empezó el lunes 27 de mayo como una manifestación contra la destrucción del parque Gezi, uno de los escasos espacios verdes, situado en la plaza de Taksim en el centro de Estambul, se transformó en una protesta sin precedentes contra el gobierno de Recep Tayyip Erdogan, tras la violenta respuesta de la policía antidisturbios que trató de desalojar a los manifestantes del lugar mediante cañones de agua y enormes cantidades de gas lacrimógeno,

Las protestas se transformaron, la madrugada del 31 de mayo, al darse cuenta que había más descontento hacia el gobierno en otros aspectos y no sólo en cuestiones medioambientales. Las principales quejas se refirieron al instinto autoritario de Erdogan que se ha ido reflejando a lo largo de su gobierno, en cuestiones como las restricciones al alcohol, el número de periodistas encarcelados y, más importante, su  intento por cambiar la jefatura del Estado, ahora básicamente ceremonial, en instrumento con poderes impositivos (El País 2013). Sus logros, éxito económico y pacificación kurda, no han opacado las manifestaciones, sino que al contrario éstas se han exacerbado.

Una semana después del inició de las manifestaciones, el gobierno de Turquía admitió que la policía usó una fuerza excesiva y pidió perdón a los manifestantes que realizaron la ocupación del parque para detener su destrucción. Sin embargo, noche tras noche desde el comienzo de las protestas, y en el intento de los manifestantes de llegar hasta la oficina del primer ministro de Estambul, los policías reprimen y desalojan violentamente a los manifestantes, tanto que varios estudiantes llevan consigo frascos con una solución blanquecina que contiene leche y agua por si alguno de sus compañeros resulta intoxicado (Sanz 2013).

En el séptimo día de protestas, se retiraron las fuerzas de seguridad y los ciudadanos tomaron la plaza adyacente a Taksim como lugar de victoria, la cual, junto con el parque se ha convertido símbolo de un movimiento civil de resistencia (Calatayud and Sanz 2013). El mismo día se presentaron en Ankara unas 80 ONG’s y colectivos que habían participado en la manifestación del 27 de mayo, los cuales empezaron con la iniciativa sobre el parque, pero que ahora ha ido más allá debido al disgusto de la gente con el Gobierno.

Era de esperar que dichas protestas llegarán a las redes sociales debido al gran descontento que ha causado la detención de jóvenes acusados de incitar a causar disturbios en la ciudad, según el gobierno turco. Asimismo, grupos de hackers como Anonymous se han dado a la tarea de atacar las páginas web del Gobierno en donde los cuales aseguran que han robado información de importancia (Calatayud y Sanz 2013).

El 6 de junio, el primer ministro turco, Erdogan, que habría hecho un viaje oficial por el Magreb, regresó a Estambul, en donde le esperaban miles de sus partidarios cantando diversas insignias de apoyo, entre ellas “Estamos dispuestos a morir por ti, maestro” (Sanz, El País 2013). Mientras que en el centro de Estambul, numerosos opositores exigían su dimisión. No obstante, Erdogan llamó a la unidad de sus seguidores y exigió darle fin a las manifestaciones “violentas” en lo que declaró que algunos de los detenidos están vinculados a un grupo ilegal de extrema izquierda acusado del ataque cometido el 1 de febrero contra la Embajada de Estados Unidos en Ankara.

Sin embargo, el mensaje anterior fue modificado al día siguiente, tras agregar al discurso una invitación a escuchar sus exigencias democráticas. Esto después de que la Unión Europea, transmitiera su rechazo al uso excesivo de violencia contra los manifestantes, y luego de que la Bolsa de Estambul se desplomara cinco puntos, que tras el discurso conciliador del primer ministro turco acabó cerrando con un alza del 3.2% (Sanz, El País 2013). El jefe de gobierno aseguró que la destrucción del parque sólo afectará una docena de árboles. Sin embargo, el punto actual de las manifestaciones ya no radica tanto en la cuestión del parque, sino en el descontento con las políticas de gobierno de Erdogan, y en que el movimiento civil se ha expandido más allá de Estambul, trascendiendo como un primer frente de oposición, el más significativo en los 11 años del AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo).

No obstante, las protestas no han significado el comienzo o desarrollo de una “primavera turca”, ya que las primaveras fueron revueltas con dictaduras prolongadas y Turquía disfruta de elecciones desde 1950, en donde Erdogan se encuentra en el poder desde el 2002, siendo el primer ministro más popular en 50 años de democracia, paradójicamente también el más odiado, lo que podría deberse a las marcadas y profundas divisiones culturales, religiosas y por supuesto políticas (Akyol 2013).

Después de poco más de 12 días de protestas, por la mañana los alrededores de la ciudad de Estambul, específicamente la plaza Taksim, dejaban ver un poco de calma la (Calatayud, El País 2013). Sin embargo, para esa misma tarde cientos de policías antidisturbios ya habían intentado en numerosas ocasiones desalojar mencionada plaza, teniendo una larga jornada de enfrentamientos, en los que los manifestantes acusaron al gobierno de haber infiltrado a policías provocadores de violencia durante la protesta.

Horas más tarde, una intensa intervención policial puso fin a la ocupación en la plaza Taksim.  Sin embargo, al día siguiente (13 de junio) se observó un clima tenso con una importante presencia policial en el centro de Estambul, mientras en Ankara, el primer ministro se reunía con representantes de algunos de los grupos que iniciaron las protestas (Calayatud 2013). Tras la reunión, se dijo que el primer ministro estaría dispuesto a someter el proyecto a referéndum . Sin embargo, al anochecer Erdogan dio un ultimátum y advirtió, por última vez, que su paciencia se ha terminado, siendo mejor que se retiren los manifestantes del parque.

Después de acordar, el 14 de junio, detener temporalmente el proyecto y pedir a los manifestantes marcharse, los activistas no aceptaron su discurso y decidieron quedarse mostrando su desconfianza al gobierno turco y demandando cambios en el mismo. Al día siguiente, se desarrolló una escalada de violencia cuando los policías, sin avisar, entraron al parque y persiguieron, no sólo  a los manifestantes, sino a mujeres y niños que se encontraban en el lugar, causando pánico en los alrededores. La noche terminó con más de 500 detenidos, no obstante, los indignados volvieron confirmando que iban a proseguir la ocupación en el parque(Calatayud, El país 2013). A lo cual, el primer ministro ha respondido, en resumidas cuentas, que las protestas no son un asunto de libertad, ya que la libertad debería estar dentro de la ley. Y concluyó el discurso indicando que “si quieres poner una tienda de campaña, vete al campo”(Catalayud 2013).

A pesar del discurso y el intento de solución por medio del diálogo, la crisis política aún se ve lejos de finalizar, Turquía nunca parecía haber estado tan dividida desde el golpe de Estado de 1980. La atroz represión ha causado ya 5 muertos y miles de heridos y detenidos.

En un contexto en donde Turquía aspira entrar a la UE y organizar los Juegos Olímpicos 2020, parece ser que su modelo de entendimiento, entre democracia e islam, ha comenzado a tambalearse tras involucrar términos en sus discursos semejantes a los que empleaban los dictadores en la primavera árabe (Akyol 2013).

Las protestas no tienen líderes definidos ya que surgieron de manera espontánea y siendo anti partidistas. Sin embargo, pequeños grupos, principalmente de izquierda han asistido a las protestas con banderas rojas y amarillas, lo cual ha dado pie a que el gobierno turco exacerbe los enfrentamientos entre policías antidisturbios y manifestantes. Quizás el poder centralizado de Erdogan debería encontrar de alguna forma un equilibrio y control sin involucrar amenazas a su propio pueblo en el ámbito  militar.

Imagen obtenida de www.melty.es

Bibliografía

  • Calatayud, José Miguel. «El País.» Los indignados retoman Taksim tras ser desalojados por la policía turca. 12 de junio de 2013. http://internacional.elpais.com/internacional/2013/06/11/actualidad/1370930895_754392.html (último acceso: 13 de junio de 2013).
  • Calatayud, José Miguel, y Juan Carlos Sanz. «El País.» Los indignados turcos bajan los humos a Erdogan. 5 de junio de 2013. http://internacional.elpais.com/internacional/2013/06/05/actualidad/1370458703_752593.html (último acceso: 13 de junio de 2013).
  • Calayatud, José Miguel. «El País.» El Gobierno turco ofrece un referéndum sobre la reforma del parque Gezi. 12 de junio de 2013. http://internacional.elpais.com/internacional/2013/06/12/actualidad/1371061779_880965.html (último acceso: 13 de junio de 2013).
  • Akyol, Mustafa. «El País.» ¿Primavera turca? 7 de junio de 2013. http://elpais.com/elpais/2013/06/08/opinion/1370712814_133212.html (último acceso: 13 de junio de 2013).
  • «El País.» Desafio a Erdogan. 4 de junio de 2013. http://elpais.com/elpais/2013/06/03/opinion/1370286931_063931.html (último acceso: 13 de junio de 2013).
  • Sanz, Juan Carlos. «El País.» Estambul se echa a la calle tras las disculpas del Gobierno de Erdogan. 5 de junio de 2013. http://internacional.elpais.com/internacional/2013/06/05/actualidad/1370388343_674342.html (último acceso: 13 de junio de 2013).
  • —. «El País.» Erdogan da marcha atrás y dice que escuchará las “exigencias democráticas”. 7 de junio de 2013. http://internacional.elpais.com/internacional/2013/06/07/actualidad/1370613415_691772.html (último acceso: 13 de junio de 2013).

 

Discussion1 comentario

  1. Felicidades Brenda. Se ve que aprendió mucho en la clase jajajaja. En verdad me da gusto que le interesen estos temas y los trate con seriedad profesionalismo. Sabe que cuenta conmigo para cualquier ayuda que necesite. Un saludo

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