Haití: las secuelas de una catástrofe

0

Por: Paulina Candia Gajá

Ya lo dijo el periodista, escritor y novelista Eduardo Galeano: “la democracia haitiana nació hace un ratito. En su breve tiempo de vida, esta criatura hambrienta y enferma no ha recibido más que bofetadas”. La desgracia histórica del pueblo haitiano, primer país de América Latina y el Caribe en independizarse en 1804,  ha permeado desde un inicio. Esclavitud, colonialismo y explotación han sido factores que -aunque camuflajeados y modernizados-  siguen marcando el destino de la población que habita la isla.

Gobernado por las dictaduras Duvalier durante varias décadas, los ciudadanos de Haití sufrieron graves violaciones a sus derechos humanos y un constante y promovido saqueo económico por parte de sus líderes políticos.  Bajo las presiones de organismos internacionales como el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), la recuperación en el sector económico del país ha sido un proyecto irrealizable, ya que el pago de las deudas ha frenado la capacidad de crecimiento y desarrollo social, lo que lo ha convertido en el país más pobre del hemisferio occidental.

Golpeado por terribles desastres naturales, el terremoto ocurrido en el año 2010 -considerado una de las catástrofes humanitarias más graves de la historia- tuvo como resultado la muerte de más de 316 000 personas, 350 000 heridos y más de 1,5 millones de haitianos desplazados y sin hogar. Múltiples países latinoamericanos y europeos se sumaron al grupo de ayuda internacional para la reconstrucción y atención humanitaria junto con organizaciones como la Cruz Roja, ONU, Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y organizamos multilaterales como la UNASUR y el ALBA.

Tres años han pasado desde la desgracia ocurrida en Haití y hasta ahora no ha habido cambios significativos en la situación:

  1. Poco tiempo después de la intervención humanitaria de los casos azules de la ONU,  se registró un brote de cólera que afectó a 800 mil personas teniendo como consecuencia la pérdida de múltiples vidas. Actualmente el gobierno haitiano ha entregado una misiva al Secretario General de la ONU para solicitar una audiencia en donde los afectados por la epidemia tendrán que ser indemnizados. Lo anterior, se basa en evidencias científicas que apuntan a que los cascos azules fueron los que ingresaron esta bacteria al país. Hasta ahora la ONU se ha negado a responsabilizarse sobre lo sucedido
  2. En 2010 se celebraron las elecciones presidenciales, las cuales se presume estuvieron repletas de irregularidades. Con un alto índice de violencia y choque entre distintos grupos políticos que alegaban su poca legitimidad y legalidad, sube Michel Martelly al poder
  3. En 2011 Jean Claude Duvalier “Baby Doc” regresó durante la campaña electoral que se estaba llevando a cabo en plena crisis humanitaria después de 25 años de exilio del país. Fue detenido por las autoridades y acusado por corrupción y malversación de fondos, así como crímenes de lesa humanidad cometidos en su mandato: tortura, asesinato, desapariciones, persecución política, entre otras. Aunque permaneció algunos meses en arresto domiciliario, hasta el día de hoy los cargos en su contra siguen pendientes y aún no se ha dictaminado ninguna sentencia
  4. Amnistía Internacional (AI) ha denunciado que más de 350 000 haitianos siguen viviendo en campos de refugiados donde las condiciones son muy precarias y no existen mecanismos de acceso de agua y saneamiento. Actualmente existen un millón de niños menores de 5 años, de los que el 24% tienen malnutrición crónica, desnutrición aguda y severa. Por otra parte, el 80% de la educación en Haití es privada, por lo que para la mayoría de los padres resulta imposible pagar los altos costos, como consecuencia 500.000 niños no están escolarizados

Al parecer, las consecuencias que este país ha sufrido después del terremoto ocurrido en el 2010 no pueden ser entendidas como un hecho aislado. El derrumbe de Puerto Príncipe y la miseria en la que viven sus habitantes responden a un sin número de causas históricas. El constante saqueo, la falta de políticas públicas de desarrollo, la ausencia de programas de atención social, la falta de medidas preventivas sobre posibles desastres naturales, y una población pobre completamente desvalida y vulnerable, fueron algunas de las causas multifactoriales por las cuales Haití, hasta el día de hoy no ha logrado recuperarse.

La población haitiana debe dejar de percibirse a sí misma como una nación que únicamente puede sobrevivir a través de la ayuda internacional que recibe y de la buena voluntad de los demás. Valdría la pena cambiar el paradigma y empezar a percibirse a si mismos como una nación que no sólo debe reconstruir sus estructura urbana, sino la manera de tomar en sus propias manos la misión de crear su futuro. El reconocimiento de la deuda histórica con todos aquellos actores internos y externos que lo han condenado a repetir irremediablemente los mismos errores, podría empezar condenado a Duvalier para resignificar la dignidad y memoria de un pueblo tan dolido.

Leave A Reply