La migratoria reforma

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Por: Mar Lamas

Change comes about because people are activated, people are involved. People shape the agenda. People determine the framework for debate. People let their members of Congress know what it is that they believe. And when those voices are heard, you can´t stop it. That’s when change happens.”  Barack Obama

Para bien o para mal, el segundo mandato del Presidente Barack Obama, iniciado el pasado 21 de enero, estará pintado por matices liberales en todas las tonalidades. El carismático presidente goza de la emancipación de unas siguientes votaciones, por lo que su nación tendrá tanto movimiento político y social como él decida. Indudablemente, el movimiento más turbulento es la reforma migratoria que impulsa en sus elocuentes y palpitantes discursos. El que, por qué y para quién de esta propuesta debatida en todo el país merecen un análisis detallado para saber que tan alta será la marea en los países que exportan personas de manera legal o ilegal a Estados Unidos. Aunque nuestro respetabilísimo embajador en Washington, Eduardo Medina Mora calificó este debate como un asunto interno de Estados Unidos, las implicaciones que va a tener para nuestro país alertan una marea alta, por lo que debemos pensar en sus significados.

En el lanzamiento de la reforma migratoria desde Las Vegas, Nevada, en enero[1], el presidente Barack Obama trazó las directrices y objetivos principales de ésta para que se puedan regularizar los cerca de 11 millones de indocumentados que ya están en Estados Unidos y al mismo tiempo,  inicie un proyecto a largo plazo que sea beneficioso para su país en general. Mayores especificaciones se dieron el 12 de febrero en su mensaje sobre el Estado de la Unión, en donde Obama implícitamente señaló que el propósito de todas sus reformas es el fortalecimiento y la ampliación de la clase media. Su principal tarea y el sol entorno al cual giran todas sus políticas es parar y revertir  la fase prolongada de declive relativo de Estado Unidos[2] y sólo mediante el fortalecimiento del sector social más numeroso, recayendo directamente en el trabajo, lo puede lograr.

Asertivamente en ese discurso, Obama dijo que este es el momento para introducir la reforma migratoria, ya que Estados Unidos está pasando por un cambio demográfico. Los 80 millones de  baby boomers[3]  están alistándose para el retiro. En enero de 2011, los primeros miembros de esta generación que abarca los nacimientos entre 1940 y fines de la década de 1960, cumplieron 65 años, y 10,000 más lo harán diariamente hasta 2030[4] (O’Neil 2013). Esto hace que sea imposible llenar los espacios vacantes en el mercado laboral sin la importación de personal. Por este simple hecho, que conflagra en la coyuntura actual del país con el déficit fiscal, es inminente que Estados Unidos se prepare para recibir nueva mano de obra, capital intelectual y financiero para seguir siendo la potencia mundial en el siglo en curso.

Los 10 elementos principales que conforman la reforma migratoria que expidió el presidente Obama son: 1) otorgamiento a la Patrulla Fronteriza de las herramientas necesarias para reforzar la capacidad de expulsar del país a criminales en cárceles y arrestar a quienes suponen una amenaza para la seguridad nacional, 2) mejorar la infraestructura en todos los puertos de entrada, 3) fortalecimiento del combate contra el crimen organizado trasnacional, 4) agilización de la deportación de personas que tengan visas vencidas o representen una amenaza, 5) el registro de los indocumentados ante el gobierno, someterse a revisión de antecedentes, pagar una multa e impuestos, aprender inglés e historia cívica, y esperar junto a los demás extranjeros que tramitan la residencia permanente, 6) legalización de trabajadores agrícolas y jóvenes que llegaron a Estados Unidos cuando eran menores, si éstos prestan servicio militar o continúan los estudios universitarios, 7) incremento de sanciones contra empresas que contraten a indocumentados, 8) aprobación de visas temporales, 9) agilización de la emisión de visas a estudiantes con posgrado en universidades estadounidenses, y 10) mejores protecciones para inmigrantes que son víctimas de la violencia .

Las necesidades inmediatas que derivan de estos puntos son en primer lugar, la eficacia de las fronteras tanto en materia de control de salida e ingreso como en agilidad de procesos.  Ante esto, la secretaria de Seguridad Nacional Janet Napolitano, aseguró que la frontera sur es más segura que nunca y más ágil, ya que el nivel de recursos humanos, tecnologías y presupuestos inyectados a la frontera, así como los resultados obtenidos, no tienen precedente[5]. Estas declaraciones son indicio de que la reforma migratoria permitirá a Estados Unidos concentrar su atención en combatir al crimen transnacional y la amenaza terrorista sin arremeter contra migrantes que sólo buscan mejores oportunidades.

Esta reforma es un reto no sólo político sino también social, por lo que la imagen de los migrantes ante los ojos de los estadounidenses debe estar libre de racismo, discriminación o xenofobia. Los estadounidenses deben estar conscientes de que más que una negociación intergubernamental, la reforma migratoria es una necesidad interpersonal para el beneficio mutuo a corto, mediano y largo plazo en términos económicos y electorales.

Ya sea por la derrota de Mitt Romney en las últimas elecciones presidenciales, el entendimiento del importante rol que juegan los inmigrantes en su país o por la convincente y emotiva retórica de Obama; en la última revisión de la estructura del Partido Republicano, el 18 de marzo, los republicanos anunciaron oficialmente que apoyarían una reforma migratoria integra[6]l. De igual modo, informaron de la creación de una dirección política enfocada en todas la minorías del país que iniciará el 1 de mayo, la creación de departamentos de comunicación específicos y contactos regulares con las principales organizaciones hispanas como la Liga de Ciudadanos Latinos o La Raza. Aunque aún falta la postura positiva del Tea Party[7], es prácticamente un hecho que al reforma se aprobará.

La reforma migratoria, más que una propuesta, es el marco legal que regirá las relaciones laborales y gran parte de la agenda bilateral en temas humanos y políticos de México y Estados Unidos. Los mitos sobre el supuesto peligro que esta reforma supondría de ser aprobada, están fuera de lugar. Los mexicanos no inundarán los Estados Unidos, ya que desde 2005 el flujo ha disminuido hasta llegar hoy a tener una sumatoria de entradas y salidas rondando el 0[8]. De igual forma, el fenómeno demográfico por el que atraviesa nuestro país indica que el exceso de jóvenes mexicanos que hubo entre 1990 y el 2000 se ha reducido considerablemente. La clase media de México se está fortaleciendo. De acuerdo a un reporte del Banco Mundial de 2000 al 2010, 17% de mexicanos se unieron a la clase media[9], convirtiéndose ésta en un estrato social sólido y un mercado cercano de bienes y servicios a Estados Unidos sin la necesidad de que los mexicanos migren de manera ilegal para tener oportunidades atractivas.

De igual modo, la aprobación de visas temporales, quizá uno de los puntos más pragmáticos de la reforma aquí analizada, agilizará el proceso de entrada y salida de trabajadores que sólo quieren trabajar por un período corto en Estados Unidos. Sabiendo que en los 26 años desde que el Congreso aprobó el Control Act, ahora insuficiente, pero que llegó a trazar un camino a la legalización, menos de un tercio de los 2.7 millones de mexicanos con posibilidad de naturalizarse lo hicieron[10], se entiende que los mexicanos no quieren volverse estadounidenses, quieren tener un mejor calidad de vida.

Nuestro país se ha caracterizado por tener una política exterior de reacción. Tenemos ahora la oportunidad de ser propositivos, proactivos y de entablar una mesa de negociación simétrica con Estados Unidos. La autoestima de una persona se define por la libertad de movimiento que ésta tiene de acuerdo al número de decisiones que puede tomar. Lo mismo sucede a nivel país. La identidad nacional mexicana que se forjaría tras el posicionamiento como cooperadores de Estados Unidos y no como simples afectados de los daños colaterales de sus decisiones, depende en gran medida de que existan los cambios necesarios para mover al país hacia esta actitud. La efectividad y rapidez de los mexicanos, tanto a nivel gubernamental como social, para crear el capital intelectual, laboral, comercial y financiero que la reforma migratoria estadounidense va a pedirnos definirá si este cambio trascendental en la política interna de Estados Unidos va a representar un beneficio o una afectación para México. De no encontrar la mano de obra que necesita en México, Estados Unidos va a buscar en otras partes de el mundo las cuales, gracias a la comunicaciones actuales, pueden reemplazar o disminuir nuestro lugar como socios importantísimos de nuestro vecino del norte.  Del mismo modo México debe fortalecer su postura y su marco jurídico para que el flujo de migrantes ilegales de Sur y Centroamérica sea regulado.

Desde la firma del Tratado Guadalupe Hidalgo, en 1848, la Secretaría de Relaciones Exteriores se ha preocupado por la investigación de las condiciones de vida de los mexicanos en Estados Unidos[11]. El honorable Matías Romero en su papel de diplomático en Washington nos dejó desde entonces al valiosa enseñanza de no quitar el dedo del renglón ante la situación de nuestros connacionales en el exterior. 11 millones de individuos viven en las sombras del sistema estadounidense, de los cuales casi un tercio son mexicanos. Es momento de que todos los trabajadores, sin importar su etnicidad, jueguen bajo las mismas reglas y que nuestro país, de manera endógena y exógena se prepare para esta reforma que no se quedará en su país de origen, sino que sus efectos migraran a otras partes volviéndola una migratoria reforma en asuntos de relaciones comerciales, laborales y bilaterales de alcance internacional.

Mar Lamas es estudiante de la Licenciatura en Relaciones Internacionales en la Universidad Iberoamericana y pasante en Global Policy Strategies, consultoría de vinculación internacional. 

Imagen obtenida de media.telemundo47.com

Fuentes

Booth, William, and Nick Miroff. «As Mexico claws toward prosperity, somein middle class slide back.» Washington Post, diciembre 2012.

Chacón, Susana. La relación entre México y los Estados Unidos (1940-1955). Entre el conflicto y la cooperación. México: Fondo de Cultura Económica, 2008.

EFE. «Frontera de EU y México es segura: Napolitano.» El Universal, febrero 2013.

Lajous, Roberta. Las relaciones exteriores de México (1821-2000). México: El Colegio de México, 2012.

Meschoulam, Mauricio. «La guerra fría multipolar.» El Universal, septiembre 2012.

Morales, Yolanda. «Crece clase media en México: Banco Mundial.» El Economista, noviembre 2012.

Obama, Barack. «Full Transcript of President Obama’s Remarks on Immigration Reform.» The New York Times. 29 de enero de 2013. http://www.nytimes.com/2013/01/30/us/politics/full-transcript-of-president-obamas-remarks-on-immigration-reform.html?pagewanted=all&_r=0 (accessed 6 de marzo de 2013).

—. Organizing for action. 2013. http://www.barackobama.com/immigration (accessed 2013).

O’Neil, Shannon. «Thin Again: Immigration.» Foreign Policy, enero 2013.

Parker, Ashley. «Paul Spells Out His Plan for Immigration Overhaul.» The New York Times, marzo 2013.

Reuters. «Partido Republicano de EU lanza plan para reposicionarse entre miniorías.» Excélsior, marzo 2013.

 


[1] Vídeo completo del evento disponible en: http://www.barackobama.com/immigration

[2] Meschoulam, Maricio. La guerra fría multipolar”. El Universal, 2 de septiembre de 2012.

[3] Término usado para describir a las personas que nacieron durante la explosión de natalidad sucedida en algunos países anglosajones entre los años 1940 y fines de la década de los 60.

[4] O Neil, Shannon. “Think Again: Immigration” Foreign Policy, enero 2013.

[5] EFE. “Frontera de EU y México es segura: Napolitano”. El Universal, 5 de febrero de 2013.

[6] Reuters. “Partido Republicano de EU lanza plan para reposicionarse entre minorías”. Excélsior, 18 de marzo de 2013.

[7] Ver: Parker, Ashley. “Paul Spells Out His Plan for Immigration Overhaul”. The New York Times, 19 de marzo de 2013.

[8] O Neil, op.  cit.

[9] Morales, Yolanda. “Crece clase media en México: Banco Mundial”. El Economista, 13 de noviembre de 2012.

[10] [10] O Neil, op.  cit.

[11] Lajous, Roberta. Las relaciones exteriores de México (1821-200). México: El Colegio de México, 2012. Pág 132.

Discussion1 comentario

  1. Preciso y serio artículo, da claridad sobre las decisiones que se deben tomar en este asunto, e informa acertadamente sobre situaciones previas que forman parte del momento en que se encuentra hoy la inmigración en Estados Unidos.

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