El Anhelo por la Igualdad

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Por: Jon Paul Mathias

La desigualdad de género es uno de los aspectos de nuestras sociedades que debemos buscar eliminar o por lo menos aminorar lo más posible. A pesar de ser un problema que está presente en todo el mundo, hay regiones en donde se acentúa más que en otras. Este es el caso del Sur de Asia, también conocido como el subcontinente indio. Según su reporte anual del Foro Económico Mundial denominado Global Gender Gap (Informe Global de la Brecha de Género) del 2012, los tres países principales de la región (Bangladesh, India y Paquistán) se encuentran en 86º, 105º y 134º posiciones respectivamente. Cabe mencionar que el reporte toma en cuenta 135 países. Se trata, por lo tanto, de una de las regiones con mayor desigualdad de género en el mundo. A continuación se presentan dos casos que ejemplifican este hecho.

Nueva Delhi: Capital India de Violaciones

Era la noche del 16 de diciembre del 2012 y una pareja de jóvenes, una estudiante de 23 años y un ingeniero de software de 28 años, acababa de salir del cine y buscaban regresar a casa en taxi. Mientras la pareja esperaba a que apareciera algún de éstos, un autobús blanco con los cristales ahumados se paró en frente ellos y les ofreció llevarlos a su destino. La pareja decidió aceptar el traslado y subieron al camión; sin embargo lo que les esperaba era algo mucho más siniestro. El autobús iba ocupado con sólo cinco hombres pasajeros, además del chofer. Una vez a bordo la pareja fue atacada por los cinco hombres. El joven quedó inconsciente tras la golpiza que recibió, mientras que la joven fue golpeada y violada por los pasajeros. El ataque y la violación fueron de tal magnitud que los médicos que atendieron a la joven declararon que sólo le quedaba el 5% de sus intestinos intactos.

A pesar de los grotesco e inhumano de este caso, lamentablemente no es un incidente aislado en la India, y mucho menos en Nueva Delhi. En la India es bien sabido que su capital presenta la mayor cantidad de casos de violación en la nación. Lo verdaderamente sorprendente es que presenta más casos que la suma las otras cinco ciudades más grandes e importantes del país. Se trata de una epidemia con un sin fin de factores que la alimentan, pero que sin duda está enraizada en la cultura de machismo característica de la región y la falta de educación y oportunidades, en especial para las mujeres. La magnitud del acto se debe en gran parte a la impunidad y la falta de interés de las autoridades por los crímenes sexuales, pero los motivos de dicho crimen se deben a la cultura misógina y patriarcal de la India.

Su sociedad, sin embargo, busca cambiar esta situación. Ante la falta de acción de parte del gobierno y la gravedad del caso, la sociedad india no tardó mostrar su indignación. Las primeras protestas ocurrieron ante los poderes federales en la capital poco después de la violación. Para el 23 de diciembre las protestas se habían vuelto violentas y el gobierno eligió la represión a través de sus Fuerzas de Acción Rápida (Rapid Action Force) en lugar de la comunicación con la sociedad. Además de las protestas en Nueva Delhi, hubo muestras de descontento en varias ciudades del país, en especial en las ciudades de Bangalore y Kolkata. Los manifestantes han demandado cambiar la ley y buscan que se aplican sanciones más duras para aquellos que cometan crímenes de esta naturaleza; además de que las autoridades los tomen en serio y dejen que queden impunes dichos actos.

Más allá de que se busque castigar la violación y otros crímenes de naturaleza sexual, la sociedad también busca un cambio de paradigma en cuanto al rol de las mujeres en la India y el resto de la región. La región se encuentra dividida entre sus tradiciones y costumbres milenarias, y el deseo por el progreso social en donde mujeres y hombres tienen las mismas oportunidades sin importar sus diferencias. No es suficiente que el gobierno busque implementar castigos más severos para la parte más visible de la violencia de género, es necesario que haya cambios paradigmáticos; y para eso hay que apostarle a la educación, pues de otra manera no se logrará un cambio sustancial.

Malala y su Lucha por la Educación Universal

Dos meses antes del crimen cometido en Nueva Delhi y al otro lado del subcontinente, una joven de 14 años llamada Malala iba a la escuela como todos los días. De repente el camión que la llevaba se detuvo y abordó un hombre armado preguntando por Malala. Al verificar la identidad de la joven se acercó, le disparó en la cabeza y se salió como si nada. El hombre armado pertenecía al Talibán, grupo armado que alguna vez controló la región en donde vive Malala, las Áreas Tribales bajo Administración Federal (FATA por sus siglas en inglés) en Paquistán. La explicación que dio el Taliban ante el caso fue que Malala había atacado el Islam al promover la educación para las niñas y mujeres, y eso se debía castigar con su muerte.

Para contextualizar este hecho, es importante conocer la historia de esta valiente joven. Malala vivía en el Valle de Swat en las áreas tribales de Paquistán, las cuales se encontraban bajo el dominio Talibán hasta el 2009. El Talibán es conocido por estar compuesto por miembros de tribus pastunes de Afganistan y Paquistán, en donde han impuesto una visión radical del Islam que impide el acceso a la educación para las mujeres, entre otras cosas. Es en este entorno que Malala empieza escribir, a los 11 años, un blog para la BBC en donde describe su vida en el Valle de Swat. Lo hace con el apoyo de su padre, Ziauddin, quien siempre abogó por la educación universal y por la equidad de género. Gracias al blog su fama se dispara y es reconocida por su lucha a favor de la educación y los derechos de la mujer. En octubre del 2011 el Reverendo Desmond Tutu la nominó para el Premio Internacional de la Paz para Niños/as por su activismo. Poco después fue galardonada con el Premio Nacional Juvenil de la Paz por parte del gobierno paquistaní. Lamentablemente dicha fama la enemistó con el grupo Talibán de la región.

La reacción ante el intento de homicidio fue en su mayoría por parte de la comunidad internacional. Por ejemplo, el primer ministro de Canadá, Stephen Harper, apoyo la nominación de Malala para recibir el Premio Nobel de la Paz. Una multiplicidad de actores internacionales ha condenado el ataque, y han demandado la justicia al gobierno paquistaní. Éste ofreció una recompensa de $105,000 dólares por información que ayude a la captura de los responsables, sin embargo se ha hecho poco para resolver el caso a fondo.

El intento de homicidio a Malala Yousafzai ha puesto la atención sobre el maltrato que reciben las mujeres en esta parte del mundo, sin embargo ha habido pocos cambios para combatirlo. El caso de Malala es uno de los tantos que ocurren en las zonas dominadas por el Talibán, y seguirán sucediendo si no se busca mejorar la situación. Además de la cultura machista que impone el Talibán, es importante tomar en cuenta las causas sociales y económicas de esta problemática. Si se mejora el contexto económico y social de la región habrá mayores oportunidades para las mujeres en todos los ámbitos.

Otro Mundo nos Espera…

A pesar de la indignación que han causado estos dos casos, son sólo una pequeña muestra de lo que acontece a diario en el subcontinente indio. Es alentador que la población salga a las calles y proteste estos tratos más que inhumanos, y sin duda traerán buenos cambios como consecuencia. La desigualdad de género es uno de los aspectos más aberrantes de la sociedad humana y si no visibilizamos el problema y buscamos cambiar el paradigma; no lograremos vivir en un mundo al que todos aspiramos tener: uno incluyente y plural.

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