Cassez: ¿Avance o retroceso?

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Editorial de El Internacionalista

El miércoles 23 de Enero, Florence Cassez fue liberada tras cerca de 7 años de estar detenida en México. La decisión de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia llegó tras varios años de controversia y deliberaciones, dejando sin efecto la sentencia determinada previamente que la condenaba a 60 años de prisión. La decisión se tomó porque los jueces determinaron que los derechos humanos de la prisionera fueron violados y que el ‘montaje televisivo’ contaminó el proceso legal.

En 2005 el arresto de Cassez y su novio Israel Vallarta, líder de una banda de secuestradores, fue presentado en vivo en las noticias. Poco tiempo después salió a relucir que el supuesto operativo había sido un montaje solicitado a la policía por las televisoras y que el verdadero arresto había ocurrido un día antes. Por ende, el proceso legal estuvo sujeto a un considerable número de irregularidades, rayando en la ilegalidad. Florence fue declarada culpable, principalmente con base en los testimonios de unas personas que se encontraban secuestradas en el rancho donde fueron detenidos Cassez y Vallarta. Las victimas declararon que si bien nunca habían visto a la mujer en persona, distinguían claramente su voz.

El juicio provocó polémica entre México y Francia, donde los medios y los políticos aclamaban la inocencia de su compatriota. Incluso Sarkozy prácticamente centró su visita oficial a México en 2009 alrededor de esta cuestión y pidió a Calderón que fuera repatriada. El gobierno mexicano se negó a ello argumentando que el crimen fue cometido en México y aquí se debía de cumplir la condena. Esto demuestra el carácter político que había tomado el asunto, ya que la ley mexicana sí permite el traslado de prisioneros a sus países de origen. Además, en 2011 el gobierno mexicano canceló los festejos del año de México en Francia tras el anuncio del gobierno francés de que todos los eventos serían dedicados a Florence Cassez.

Las reacciones divergentes ante la decisión de la corte demuestran la falta de consenso que hay en el asunto. Sarkozy declaró esta semana estar “muy muy feliz” por su liberación. En México, algunos exaltan que se haya respetado el debido proceso que marca la ley, mientras que otros critican la decisión como un retroceso de la ley, como Isabel Miranda de Wallace, reconocida activista y excandidata a la jefatura de gobierno del Distrito Federal, quien afirmó que “le abren la puerta a la impunidad”.

Esta controversia proviene del supuesto de que algunos opinan que es necesario mantener el Estado de Derecho respetando los debidos procesos y derechos humanos de todos aquellos sujetos al mismo. Sin embargo, otros opinan que es necesario castigar las acciones delictivas una vez probada la culpa. En cierto sentido, es un caso lleno de política y moral y que ha tocado puntos sensibles para la población gracias a la enorme cobertura mediática a la que se ha visto sometido. Lo que es cierto es que nuestro país sienta un buen precedente al darle la importancia, sea discursivo o no, a los procesos judiciales, anotando un punto positivo a nuestro sistema. De hecho, ahora muy pocos recuerdan que hace muy poco, México estuvo involucrado en una situación similar con los condenados a muerte en el estado de Texas durante el caso Avena, donde algunos connacionales mexicanos fueron condenados por la ley texana por diversos delitos, siendo de los más sonados uno de violación a menores, y donde se comprobaba la culpabilidad de muchos de los condenados. Sin embargo nuestro país alegó de igual manera, que el proceso legal presentaba irregularidades, por lo que fue presentado ante la corte internacional de justicia.

Por lo pronto podemos ver este caso, desde la perspectiva legal, como un avance para nuestro país. Sin embargo, todo lo que rodea al caso en materia política, e incluso quizás moral, podría opacar esta perspectiva. ¿Usted que opina?

Imagen obtenida de lesoir.be

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