Migración Centroamericana: la sangre de América Latina.

0

Por: Marco Castillo

La región centroamericana es una de las más dinámicas en términos de movilidad humana: cientos de miles de centroamericanos circulan cada año entre las fronteras de los países de la región en varias direcciones, incluyendo, pero no limitadas, a llegar a los Estados Unidos. Miles de centroamericanos son empleados temporalmente en campos de Costa Rica como uno de los principales nodos económicos de la región.

Uno de los preceptos básicos de la legislación internacional es el reconocimiento de la portabilidad de los Derechos Humanos, asegurando que hombres y mujeres, independientemente del territorio en que hayan nacido y en el que residan, gocen de los mismos derechos, y obligando a los países que han refrendado estos acuerdos internacionales a construir legislaciones armonizadas entre países de origen, tránsito y destino.

Centroamérica es en este sentido una parte de América Latina que ha venido construyendo una región plurinacional con claros acuerdos de movilidad interna, incluyendo legislaciones y comisiones regionales.

Así, ejemplos como el Parlamento Centroamericano y el Sistema para la Integración Centroamericana, dan cuenta de las posibilidades que se levantan sobre el piso de la confianza, solidaridad y complementariedad entre países, y que han resultado en la posibilidad de viajar en este territorio sin necesidad de visa entre países.

Sin embargo, es claro que al mismo tiempo, muy poco de estos acuerdos han podido generar mejores condiciones para los migrantes de la región, debido a que la Agenda de Derechos Humanos no ha tomado el lugar que le corresponde y a que la Seguridad Nacional ocupa mucho de los espacios de diálogo regional, con Estados Unidos detrás.

Como otra referencia, la Sociedad Civil en Centroamérica está igualmente mucho más integrada que otras regiones, y ha generado una plataforma de diálogo y solidaridad internacional que otras regiones no tienen, y es este mismo sector el que ha dado cuenta de el largo camino que aún no se ha recorrido en la colaboración gubernamental de la zona. La Confederación de Familiares Desaparecidos (COFAMIDE), con sede en el Salvador, es un claro ejemplo de cómo la cooperación entre ONG de los países vecinos han permitido la identificación, pero sobre todo la denuncia regional de violaciones a los Derechos Humanos básicos.  Resultado de ello ha sido la Caravana de Madres Centroamericanas buscando a sus hijos, donde decenas de mujeres de todo Centroamérica se han organizado para construir bases de datos y presionar a Centroamérica y México a proteger los derechos de los migrantes.

Es así que, mientras más de 400 mil centroamericanos cruzan su territorio sólo para tratar de llegar a México, en la mayoría de los casos por falta de condiciones en sus lugares de origen, aunque cada año crece el número de migrantes que buscan la reunificación familiar más allá de la situación económica, los países de Centroamérica tienen una posibilidad real de convertirse en una región ejemplar, donde los Derechos de las personas en movimiento no se vean modificados en su tránsito, bajo argumentos nacionalistas.

Centroamérica tiene hoy, el desafío de seguir esta posibilidad, o escuchar el canto de la sirena que demanda mayor seguridad y vigilancia, a costa de la erosión de los derechos conquistados con el dolor y, en muchas casos, con la sangre de la población.

Imagen obtenida de estudiosfronterizos.org

Leave A Reply