Cambio de Guardia en el Este de Asia

0

Por: Jon Paul Mathias Sigg

En las elecciones de esta semana en Corea del Sur y Japón salió victoriosa, en ambas naciones, el ala conservadora. En el caso de Corea del Sur, sus ciudadanos decidieron elegir al partido Saenuri y su candidata Park Geun-hye, hija del dictador Park Chung-hee. En Japón, las elecciones marcaron el regreso del hegemónico Partido Liberal Democrático tras una turbulenta gestión del Partido Democrático de Japón. Ambos países buscan fortalecer su posición en la región y, ante una situación marcada por un creciente número de disputas territoriales, el futuro pinta incierto.

Cara nueva, pasado oscuro

En Corea del Sur acaba de ser elegida con aproximadamente 53% del voto, Park Geun-hye del partido Saenuri como la primera presidenta en la breve historia de esta democracia asiática,; frente a 47% de su contrincante Moon Jaen-in, del Frente Unificado Progresista. A pesar de la histórica victoria de la primera mujer presidenta en un país ubicado en el puesto 108 de 135 países en el Reporte Anual de la Brecha de Género del Foro Económico Mundial, su victoria marca la continuidad del partido Saenuri en el poder, el cual se ha caracterizado por exacerbar la tensión con su rival, Corea del Norte. El actual presidente de Corea del Sur y miembro de Saenuri, Lee Myung-bak, ha sido más crítico del régimen norcoreano: ha demandado a su vecino del norte que revele los detalles de su programa nuclear y ha apoyado el retiro de ayuda humanitaria por parte de Estados Unido. Además de mantener una línea dura frente a Corea del Norte, el actual gobierno ha emprendido acciones que han diluido las relaciones diplomáticas con Japón, su mayor aliado en la región, entre ellas, la visita que lllevo a cabo a las islas conocidas como Dokdo en Corea y Takeshima en Japón.

Frente a las políticas conservadores de la última administración, la continuidad del partido Saenuri en el poder podría agravar las ya tensas relaciones en el este de Asia. Además de los tintes conservadores y nacionalistas del partido, Park Geun-hye es hija del dictador Park Chung-hee, quien llego al poder por medio de un golpe de estado en 1961 y gobernó el país hasta su asesinato en 1979. Su gobierno se caracterizó por ser autoritario, en especial a partir de 1972 cuando declaró la ley marcial y aprobó una nueva Constitución, con la cual se auto-otorgó casi todos los poderes. Durante su mandato hubo tortura y ejecuciones a quienes se oponían al régimen. Curiosamente, uno de los disidentes encarcelados durante su mandato es el actual candidato del Frente Unificado Progresista, Moon Jaen-in, quien en esa época trabajaba como periodista.

Sin embargo, a pesar del oscuro pasado de Park Geun-hye y el duro discurso de su partido ante los vecinos de este país, existe la posibilidad de que la política exterior surcoreana se emblandezca con la nueva administración. Tanto Park Geun-hye como Moon Jaen-in han expresado su deseo de tener un mayor acercamiento con Corea de Norte, a pesar de que dicho país haya lanzado un misil de largo alcance para poner en órbita un satélite. Afortunadamente ninguno de los candidatos quiere poner en riesgo la paz en una región cada vez más volátil. Además de esta promesa, Park Geun-hye ha prometido combatir la desigualdad social que ha surgido en el país a partir de su impresionante crecimiento económico de los últimos años.

El retorno del (partido) rey

Tras haber gobernado Japón durante los últimos tres años, el Partido Democrático de Japón (PDJ) perdió las elecciones el pasado 16 de diciembre ante el eterno Partido Liberal Democrático (PLD), que gobernó Japón entre 1955 y 2009, con un pequeño lapso de 11 meses entre 1993 y 1994 cuando formó parte  de la oposición. Al igual que Saenuri en Corea del Sur, el PLD es un partido conservador tanto en la esfera económica, como en la política. Además, su candidato Shinzo Abe se ha caracterizado por ser crítico de la política exterior del gobierno anterior por no tener un discurso más duro ante sus países vecinos, en especial China y Corea del Norte. Actualmente existe fricción entre estos dos países y Japón por cuestiones de seguridad y soberanía nacional. En el caso de China, el mayor reto que enfrenta Japón es la lucha que ha emprendido por el control de una serie de islas pequeñas, conocidas como Senkaku en Japón y Diaoyu en China. Ambos países han enviado buques de guerra a las aguas que rodean las islas. Shinzo Abe y su partido buscan fortalecer la posición japonesa ante dicha situación, así como llevar a cabo un mayor número de ejercicios y operaciones militares conjuntos con Estados Unidos.

Aunado a la aspiración de tener un mayor acercamiento con Estados Unidos, el PLD busca cambiar la Constitución de Japón para incrementar el rol del ejército. Después de la Segunda Guerra Mundial este tipo de discurso solía ser bastante impopular en Japón, sin embargo, la situación ha cambiado: la región es cada vez más volátil debido a la creciente influencia de China y el régimen norcoreano parece ser más temerario.

Además de las amenazas provenientes del exterior, la economía japonesa se encuentra estancada desde hace más de veinte años y está de nuevo hundida en una recesión. El PLD ha prometido cambiar el sistema financiero japonés para acelerar el crecimiento económico a partir de un alza en la inflación. A pesar de sus ambiciones, la situación demográfica del país no favorece el crecimiento. En promedio, Japón es uno de los países más viejos del mundo y la decreciente población joven debe mantener una población anciana que aumenta rápidamente. Esto no pinta bien para el futuro de un país con una edad media de 44.8 años; y además, con una migración neta de 0 migrantes por cada 1,000 habitantes. Ante este panorama no es de extrañarse que una población cada vez más vieja y con un futuro económico incierto decida elegir un gobierno de “mano dura” para hacer frente a las amenazas.

Lo que sigue

Las tres potencias económicas más importante del este asiático (China, Corea del Sur y Japón), han elegido nuevos gobiernos ante una creciente tensión en la región y un horizonte económico poco alentador. Los habitantes de Corea del Sur y Japón han decidido optar por partidos conservadores con discursos más duros en el ámbito de su política exterior debido al amago de China y  Corea del Norte. Sin embargo, ambos países deben buscar ampliar la cooperación, tanto con China como entre sí, para hacer frente al régimen norcoreano y buscar una solución pacífica. Además, los tres países se encuentran entre las diez economías más grandes del mundo, por lo que deben ampliar  su cooperación económica para asegurar un crecimiento económico a futuro y amainar la creciente tensión en la zona. Tras la elección de gobierno conservadores, sus siguientes pasos son aún difíciles de predecir.

Leave A Reply