¿Y donde están los soviéticos?

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Por: Fernando Pacheco Vences

Cómo han de extrañar los dirigentes de la casa blanca la época de la Guerra Fría. Aquellos tiempos donde la única preocupación hacia el exterior era la Unión Soviética y la política exterior de los Estados Unidos se definía en una dinámica de dos jugadores colocando sus fichas alrededor del mundo para asegurarse mutuamente algo de estabilidad y seguridad, cuando menos en cuanto a lo político se refiere. Sin embargo, actualmente el juego en el que participan las naciones ha dejado entrar a un número mucho mayor de jugadores y la política exterior de todos ellos se define, en su mayoría, de manera independiente y autodeterminante.

El presidente Barack Obama ha salido victorioso en su esfuerzo por continuar su gestión otros cuatro años más en una contienda reñida en su proceso aunque abrumadora en su conclusión. Dentro de este contexto, el panorama en cuanto a la política exterior de Estados Unidos se nos antoja complicado y lleno de retos para este segundo periodo de gobierno del presidente Obama.

Los eternos pendientes: Retos Regionales

Primero, dentro del hemisferio, esta nueva gestión tiene los mismos pendientes de siempre: el tema migratorio, el tráfico en la frontera con México y el crimen organizado transfronterizo en general.

En cuanto al tema migratorio,  presente en las promesas de campaña y en el dialogo con el nuevo gobierno mexicano, el presidente demócrata se ha comprometido a buscar las vías de diálogo pertinentes que generen resultados concretos para la situación migratoria actual, sobretodo a la luz de leyes estatales más rígidas en contra de los migrantes indocumentados provenientes tanto de México como de Centroamérica.

El tráfico y el crimen organizado son temas que también se han quedado en el discurso y que requieren una definición inmediata dados los altos índices de violencia del lado mexicano de la frontera.  Durante el gobierno saliente de Felipe Calderón, no fue suficiente el acercamiento de Estados Unidos hacia el problema de seguridad transfronterizo con México y, con excepción de los escándalos de rápido y furioso y el atentado contra supuestos miembros del cuerpo diplomático estadounidense, las acciones conjuntas no han dejado dilucidar una política de seguridad integral que beneficie a ambas partes. Se esperaría que pasada la crisis económica, tema que ocupó buena parte de la agenda del presidente Obama en su primer mandato, Estados Unidos se pueda enfocar más atentamente hacia su vecino del sur en pos de una región más comprometida con el desarrollo y la seguridad.También se espera que el gobierno entrante de México, encabezado por el presidente Enrique Peña Nieto, tenga una política exterior más dinámica que establezca diálogos y acciones de manera rápida y contundente. Así que lo que ocurra en los siguientes meses será determinante para la relación México-Estados Unidos en el periodo presidencial de ambos mandatarios.

Extrañando a la Guerra Fría: Retos Mundiales

Por otro lado, el mundo está en fuego. Las crisis económicas europeas, el crecimiento de China y sus tensiones bélicas con Japón, el viento que aviva las llamas en Medio Oriente y el norte de África con la mal llamada primavera árabe, junto con los problemas interregionales de salud, crimen organizado, migraciones y medio ambiente, tienen a la aún potencia política y económica más importante del mundo con una agenda llena de pendientes.

Por un lado se encuentran los pendientes particulares propios de la gestión de Obama: el conflicto de Siria, el ataque a la embajada de Benghazi y sus implicaciones, las tensiones con Pakistán sobre su papel en la guerra contra el terror y el posicionamiento de Estados Unidos frente a las naciones que se alzan con una bandera ideológica independiente de occidente en Medio Oriente como lo son Egipto, Libia, Túnez y Yemen.  Por el otro, están los temas heredados de administraciones pasadas, particularmente de la administración de George W. Bush: La guerra contra el terror en general, la lucha contra Al-Qaeda en particular, el tema de las retiradas de las fuerzas estadounidenses de Irak y Afganistán, la presión sobre el tema nuclear con Irán, así como la reciente inclusión de Palestina como miembro observador en la asamblea general de las ONU.

Respecto a Siria, el mundo en general se ha visto tibio en sus reacciones (como bien se ha analizado en anteriores publicaciones en este portal), lo que ha hecho que el conflicto esté escalando y la violencia haya rebasado la frontera siria pasando a Turquía, por lo que la OTAN ha anunciado recientemente la instalación de un sistema de defensa anti-misiles que proteja a este país, al tiempo que intenta calmar las tensiones entre Turquía y Siria.

Cerrando los pendientes de su antecesor, el presidente Obama puede presumir de haber terminado con el personaje más buscado de nuestros tiempos: Osama Bin Laden. Por otro lado ya se han establecido planes de retirada para dar fin a las ocupaciones de Irak y Afganistán y por ende, poner un punto final a la mayoría de los pendientes dejados por el ex-presidente Bush. Sin embargo, los temas iniciados ahora han escalado y Estados Unidos incluso ha llegado a replantearse la relación que mantiene con Pakistán.

Es por todas estas razones que, tras el dulce sabor de la victoria y los festejos pertinentes, se reclama la urgente atención de Obama y su equipo para ponerse a trabajar sin dilación. Son muchos y muy grandes los retos que vienen con la victoria de la presidencia de Estados Unidos y el margen de maniobra cada vez es menor para un país que, hasta hace apenas algunos años, podía actuar casi sin restricciones en la arena internacional. Es por ello que este es el momento en que el presidente Obama tiene la oportunidad de dejar en claro por qué fue el candidato victorioso y cómo puede ayudar su liderazgo a resolver cuando menos algunos de esta larga lista de temas irresueltos.

Es justo un momento de retos para Estados Unidos. El mundo ha seguido su camino más allá de etiquetas y modelos teóricos, es justo el tiempo de un mundo clamando por un lugar en la historia y es en ese lugar donde las potencias tienen que encontrar también el suyo para seguir siendo tales. Esperemos que los cambios de gobierno en nuestros países ayuden al crecimiento de la región y a la perspectiva de un mundo un tanto más pacífico cuanto más y mejor se trabaje para ello.

Imagen obtenida de cbc.ca

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