El mensaje detrás del Nobel

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Por: Jessica Beitman Maya

Recientemente se anunció que el ganador del Premio Nobel de la Paz 2012 sería la Unión Europea en reconocimiento a “más de seis décadas contribuyendo al progreso de la paz y la reconciliación, la democracia y los derechos humanos”[1]. La decisión del Comité Noruego ha generado controversia en Europa y el resto del mundo, pero, ¿en realidad debería sorprendernos?

El premio de la paz es una excepción entre el resto de los Premios Nobel: es el único que no es deliberado y otorgado por la Fundación Nobel en Estocolmo, sino que lo administra un comité de cinco personas elegidas por el Parlamento de Noruega. Sin embargo, este no es el único elemento que lo diferencia del resto de los premios. Generalmente, quien es galardonado con un Premio Nobel de Literatura, por ejemplo, lo recibe en reconocimiento a logros consolidados y una larga trayectoria como autor de obras que son consideradas entre las mejores en su tiempo.

El caso del Nobel de la Paz es distinto y al analizarlo brevemente puede resultar en hallazgos que contrarrestarían muchas de las críticas que han surgido ante el anuncio de galardonar a la Unión Europea.

La paz no es una disciplina de datos duros como la física o la química. Es más bien el estado de la relación entre dos o más actores, el cual por naturaleza no es definitivo sino cambiante. Entendiendo esto, se justifica que en muchos casos el Premio Nobel de la Paz se entregue por esfuerzos y no logros.

Existen varios ejemplos de esta lógica pero el que resulta más emblemático es el Premio de 1994 a Yasser Arafat, Shimon Peres e Yitzhak Rabin. La entrega del premio se dio poco después de la firma de los Acuerdos de Oslo, casualmente en la capital noruega, y en ésta se propició un ambiente esperanzador respecto a la situación del Medio Oriente. Sin embargo, han pasado 18 años desde que se otorgó el premio y la paz en la región no se ha logrado consolidar.

Por otro lado, se podría decir que en diversas ocasiones este reconocimiento se ha otorgado como incentivo y no sólo en reconocimiento a hechos pasados. Si la naturaleza de los Premios Nobel debiera usarse con este fin o no, es un debate aparte, pero no es la primera vez en la que el premio se asigna a un actor que tiene la capacidad de propiciar cambios importantes en su ámbito y el premio se otorga como un incentivo para lograrlos.

Ejemplos de esta situación fueron el Premio Nobel de la Paz de 2009 al Presidente Barack Obama o el de 2007 al Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático y Albert Arnold (Al) Gore, actores con potencial para aportar a la paz pero que fueron galardonados en etapas tempranas de sus carreras.

Al Gore fue vicepresidente de los Estados Unidos durante toda la Administración del Presidente Clinton. Tras ser derrotado por George W. Bush en las elecciones presidenciales del año 2000, se dedicó a luchar por concientizar al mundo sobre los peligros del cambio climático. En 2006 presentó un documental llamado “La verdad incómoda” sobre los efectos del cambio climático en el planeta y las consecuencias que tendría para la humanidad que no se tomaran medidas drásticas para detenerlo. Cuando se le otorgó el Premio Nobel de la Paz en 2007, el cambio climático seguía siendo un problema global y en realidad no se había llegado a una solución a largo plazo. El premio sólo se puede interpretar como un incentivo para que continuara luchando por la causa.

Un caso similar lo encontramos dos años después. En 2009 Barack Obama tenía menos de un año de ser Presidente de los Estados Unidos. Su país estaba inmerso en una guerra en Irak que a los ojos de muchos resultaba cuestionable e insostenible. Durante su campaña, Obama dijo que de ser presidente sacaría a las tropas de Irak y a principios de 2009 anunció que todas las unidades de combate se retirarían para el siguiente verano y el resto para finales de 2011[2]. Para cuando el Nobel se estaba decidiendo, las tropas estadounidenses seguían en territorio iraquí. Sin embargo,  el comité decidió otorgárselo al Presidente Obama, lo cual sólo puede ser interpretado como un incentivo a cumplir con su palabra.

Me parece que en el caso de la Unión Europea, el comité intentó plantear un incentivo similar. Es una realidad que este organismo ha fomentado la paz en una región que históricamente sufrió de sangrientas y constantes guerras, pero esta situación se percibe desde hace muchos años, ¿por qué otorgarle el Premio ahora?

Es claro que Europa está en crisis. Los problemas económicos han mostrado algunas actitudes defensoras de la Unión pero también en ocasiones separatistas[3], y los problemas económicos han encendido otros aspectos de conflicto interno en la Unión como son los desacuerdos con su sistema democrático[4].

En un escenario de protestas constantes, el Premio Nobel de la Paz llega para recordarle a los ciudadanos europeos que la Unión logró detener conflictos que cobraron millones de vidas y en sus últimos años desembocaron en dos guerras mundiales, por lo que se debe hacer todo lo posible por protegerla y darle continuidad a la paz que Europa encontró a partir de la segunda mitad del siglo XX.

 Imagen obtenida de contrainjerencia.com


[1] Comunicado de prensa del Comité Nobel. 2012.

[2] The Guardian, 2009.

[3] “As the Italian government struggled to borrow and Spain considered seeking an international bail-out, British ministers privately warned that the break-up of the euro, once almost unthinkable, is now increasingly plausible. Diplomats are preparing to help Britons abroad through a banking collapse and even riots arising from the debt crisis.” (The Telegraph, 2011)

 

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