Minería a cielo abierto: la nueva herida en América Latina

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Por: Paulina Candia Gajá

La minería a cielo abierto es una de las actividades económicas que causan más conflictos actualmente en América Latina. Argentina, Perú, Bolivia y Ecuador, son algunos de los países que se han visto envueltos en enfrentamientos con su población como consecuencia de dicha explotación de recursos naturales.

La industria minera ha retomado gran importancia en los últimos 10 años y las ganancias generadas por la explotación de los territorios que cuentan con estos recursos naturales se ha exacerbado. Lo anterior no solo provoca consecuencias graves a nivel medio ambiental, sino que también profundas crisis sociales.

Empresas multinacionales -provenientes en su mayoría de Canadá-, han implementado un mecanismo de mercado que transgrede los derechos humanos de comunidades indígenas y rurales. Dentro de las violaciones a los derechos colectivos o comunales se encuentran la violación del derecho al desarrollo y al de un medio ambiente sano. Esto a su vez, tiene como consecuencia la violación de los derechos económicos, sociales y culturales. Estas empresas, no brindan condiciones dignas de trabajo, y los Estados no han podido responder a la emergencia social y medio ambiental, al no contar con un sistema de salud con capacidad para atender las nuevas necesidades que tendrá la comunidad a raíz de la masiva creación de contaminantes. Aunado a lo anterior, las migraciones y desplazamientos forzados conllevados por la explotación minera transgreden el derecho a una vivienda y alimentación adecuada. A nivel regional, se estima que 161 conflictos se han desencadenado entre gobiernos, empresas multinacionales y sociedad civil. Aproximadamente unas 212 comunidades han exigido que se les consulte antes de comenzar la explotación de 173 proyectos mineros.

El choque impacta en lo político, económico y social. Los costos humanos y ambientales son irreparables. Las relaciones entre sectores se complejizan, provocando una batalla entre cooperativas mineras, sindicatos, gobierno y empresas multinacionales. En Bolivia, los enfrentamientos en el yacimiento de estaño de Colquiri han provocado ya, la muerte de un minero. En Perú la situación se agudiza. Organizaciones internacionales como Human Rights Watch han intervenido pidiendo al gobierno de Ollanta Humala que respete los derechos humanos de los ciudadanos que viven en Cajamarca, lugar donde se quiere construir una mina de oro y cobre al aire libre. El uso de la fuerza armada injustificada y la utilización del Ejército en contra de estas comunidades se ha vuelto la norma.

En Ecuador se ha pretendido regular los procesos de explotación implementando altos impuestos a dichas empresas sin lograr solucionar el problema de fondo. En Argentina se han desarrollado complicadas controversias judiciales federales en el tema, tal es el caso de las denuncias interpuestas por daño ambiental al proyecto de explotación “Minera Alumbrera”. Desafortunadamente muchas han sido desestimadas y pocos proyectos han sido frenados. Aunque la búsqueda de diversificación del mercado sea necesaria para la supervivencia económica de un país, valdría la pena cuestionarse ¿A qué costo? ¿Cuánto tiempo podrá durar esta explotación de recursos? ¿Cómo se pretende contener y resolver los conflictos creados? ¿Quiénes y cuántos son los responsables?

Este tipo de iniciativas no pueden ser comprendidas sin considerar que son parte de una respuesta a la crisis económica que ha golpeado a los países a nivel global, así como a la enorme demanda que Estados como China tienen que abastecer internamente. Ante la negación de reconocer que la explotación minera a cielo abierto no sólo afecta al medio ambiente, sino que crea tensión en las relaciones entre actores sociales y violenta las costumbres, tradiciones, subsistencia y vías de comunicación de las comunidades que se encuentran en la periferia de éstas; se destruye el tejido social de los países que conforman la región y no se avanza en cuestiones de crecimiento económico y desarrollo sustentable.

Aunque América Latina ha demostrado ser una región que está trabajando en la construcción de una autonomía económica y política, diversificando su mercado y buscando distintas alternativas para evitar una exagerada dependencia económica, se deben buscar con urgencia alternativas de utilización de recursos naturales que contengan más conciencia medio ambiental, y que sean inclusivos y legítimos. Al destruir zonas naturales, también se destruyen tradiciones milenarias y se violenta a las comunidades que forman parte de nuestra identidad latinoamericana. Bajo la lógica de la degradación ambiental, cultural e identitaria: ¿Qué raíces quedarán para seguir construyéndonos a nosotros mismos?

 Imagen obtenida de EFE

Discussion1 comentario

  1. me1s alle1 de cuuqalier cosa, de cuuqalier diferencia como personas, como sea que fuere, somos seres humanos (creo) y como parte de la sociedad en que nos toco vivir por lo que fuera que fuese, creo que estas ime1genes son muy fuertes, en el sentido no de lo que se puede ver gre1ficamente (que de por si es revelador) sino en lo que hay detre1s de las mismas: un paeds vilipendiado por las mafias que caminan libremente por las calles, haciendo sus propias leyes a cada paso que dan, sin preocuparse por las consecuencias, por que a casi 6 af1os de la llamada guerra contra el narco parece ser que los me1s afectados hemos sido nosotros: la gente comfan, la gente de a pie, los ciudadanos que tratamos de mantener a flote este barco que llamamos Me9xico y que parece no tener tripulacif3n alguna tristemente el origen de todo este tren de sucesos no es nuevo, no es reciente y si tratamos de arrancarlo, como lo han intentado los poderes de la federacif3n, solo estamos atacando una porcif3n, la me1s visible, la me1s superficial, por que la base del iceberg esa, creo casi con seguridad, todos la podemos ver, pero nadie la puede medir.Como bien mencionas, son af1os y af1os y af1os de corrupcion, de que las clases gobernantes se alejaron de sus gobernados, de que dejamos el camino de la modernizacif3n y tomamos el camino de los compadrazgos, y no quiero sonar demagogo aqued, puedes tener un re9gimen monarquico, pero buscar que la nacif3n sea moderna y avance contra todo lo que le avienten, aunque sean, bombas atf3micas. son af1os que dejamos que el paeds corriera pre1cticamente como una anarqueda encabezada por un grupo de monos salvajes estos son algunos de los resultados y el panorama no pinta a que esto se resolvere1 maf1ana no con marchas y si con me1s cade1veres en las calles.

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