El Mar de China, más que un nombre

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Por: Jon Paul Mathias Sigg

El acelerado crecimiento económico del país más grande en términos demográficos viene, necesariamente, acompañado de un incremento en su poderío militar. Esta ampliación de las fuerzas armadas chinas ha tenido como consecuencia el aumento de tensiones por disputas territoriales con sus vecinos, puesto que la República Popular China busca extender su dominio territorial en busca de recursos naturales que seguirán alimentando el desarrollo de su economía.

 Es en este contexto que podemos observar un enfrentamiento territorial entre Japón y China por las islas las islas Senkaku o Diaoyu que, aunque no es un caso sin precedentes, tiene el potencial de desencadenar cambios que marcarían de manera muy importante a la región.

La contienda por el Mar de China Meridional

La zona marítima que presenta mayor tensión en las relaciones bilaterales de China con sus vecinos es el Mar de China. Dicho mar se encuentra limitado por las costas de Brunei, Camboya, China, Filipinas, Indonesia, Malasia, Singapur, y Taiwán, lo cual le dota  una importancia estratégica importante debido a la cantidad  de comercio actual y potencial que hay en la zona. Además del comercio, se ha especulado que existen grandes depósitos de petróleo y gas natural debajo del lecho marino de este mar. Varios de estos depósitos se encuentran en zonas que son disputadas entre China y sus vecinos, y la mayoría de estos países han estado experimentado un crecimiento económico inusitado durante las últimas dos décadas, por lo que la demanda de estas materias primas va en aumento.

 

  Fuente: El Economista. “Japón comprará islas en

disputa del Mar de China”. En línea, 11/09/2012

http://eleconomista.com.mx/internacional/2012/09/05/japon-comprara-islas-disputa-mar-china

Como se puede observar en el mapa anexo, China reclama la mayor parte del mar bajo su soberanía, a pesar de que dicho reclamo viola los derechos de los estados vecinos sobre una Zona Económica Exclusiva, la cual se extiende desde el límite exterior del mar territorial hasta doscientos millas náuticas mar adentro. Entre los derechos del estado ribereño, están la explotación de los recursos que se encuentran dentro de la zona, en este caso el petróleo y gas natural. Además de estos recursos, existen también grandes extensiones con importantes zonas pesqueras.

Ante esta cantidad y diversidad de recursos es de esperarse que surjan conflictos entre los diferentes actores dentro y fuera de la región. Las disputas más tensas se han dado entre China y Filipinas, Malasia, Vietnam y, en menor medida, Brunei. En el caso del conflicto entre China y Filipinas, ambos estados reclaman los archipiélagos de las Islas Spratly y las Islas Pratas; y un banco de arena conocido como Banco Scarborough. Según lo establecido sobre la extensión de la Zona Económica Exclusiva en la Convención de la Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, la cual fue firmada y ratificada por ambos países, la mayor parte de estos territorios se encuentran bajo la soberanía de Filipinas. China le ha negado este derecho y bajo su reclamo de las “nueve franjas” el único territorio marítimo que le pertenece a Filipinas es el de su mar territorial, el cual se extiende a 12 millas marinas de su costa. Debido a las tensiones entre ambos países, el actual presidente de Filipinas Benigno Aquino decidió proponer la expansión de las fuerzas armadas filipinas. A pesar de que el gobierno filipino niega que esta decisión se deba a la disputa en el Mar de China, lo más probable es que dicha acción sólo empeore la situación entre ambos países.

Además de Filipinas, China también tiene conflictos con Malasia y Vietnam debido a la disputa de territorio en el mar. La contienda por las Islas Spratly también se da entre China y Malasia, aunque el territorio en cuestión es mucho menor que aquel que está en disputa con Filipinas. En cuanto a Vietnam, la disputa es por el arrecife Mischief, así como por las Islas Paracel, al este de este país. La construcción de estructuras sobre el arrecife por parte de China ha desatado varias protestas del gobierno vietnamita sobre la ocupación ilegal de este territorio. El gobierno chino parecer estar sordo ante dichas demandas y ante la declaración del premier Wen Jiabao de que China “no cederá ni una pulgada” de su soberanía territorial, es probable que siga ignorando futuros reclamos de estados vecinos.

Tensiones en la relación bilateral China-Japón

La creciente hegemonía china en el Este Asiático ha tensionado la relación con Japón, la cual ha estado repleta de enfrentamientos violentos a lo largo de la historia de ambos países. A pesar de contar con una estrecha relación económica, ambos estados se han atrincherado en sus posiciones en el reclamo de su soberanía sobre un pequeño archipiélago a doscientos kilómetros de Taiwán; conocido como las islas Senkaku en Japón e Islas Diaoyu en China. Taiwán también reclama las islas, aunque China, a su vez, considera Taiwán como parte íntegra de su territorio.

De manera oficial estas islas se encuentran bajo el control del gobierno japonés desde 1972 cuando se le fueron cedidas por Estados Unido, aunque esta acción nunca fue reconocida por el gobierno chino. Desde principios de los setenta las islas le pertenecen a un propietario japonés de la prefectura de Okinawa, aunque actualmente se encuentran deshabitadas.

El 5 de septiembre del presente año el gobierno japonés anunció que compraría las islas al propietario por 2,050 millones de yenes (aprox. 26 millones de dólares). El gobierno del Primer Ministro japonés Yoshihiko Noda ha declarado que de no haber tomado esta medida las islas hubieran sido compradas por el gobierno nacionalista de la ciudad de Tokio; esto debido a una declaración hecha en abril por  su gobernador, Shintaro Ishihara, en la que afirmó que adquiriría las islas por medio de donaciones privadas. Según el gobierno japonés, si esta decisión se hubiera cumplido las consecuencias serían más graves que las que actualmente enfrenta la relación bilateral sino-japonesa.

Ante la declaración del gobierno japonés para obtener las islas de sus actuales propietarios, el 11 de septiembre el gobierno chino decidió enviar buques patrulleros al archipiélago para establecer su presencia en las islas. Esta acción sólo servirá para provocar al gobierno japonés, el cual se niega ha retractarse de adquirir las islas. Mientras ambos países sigan en pugna por esta serie de islas, la posibilidad de un enfrentamiento armado sólo irá en aumento.

Un futuro incierto

Si se toman en cuenta el acelerado desarrollo económico de la región y la necesidad de obtener acceso a la explotación de recursos naturales para mantener dicho crecimiento, es probable que las tensiones por el control del Mar de China sólo sigan creciendo. Como es bien sabido, China es una superpotencia en desarrollo y, como ocurrió con Estados Unidos en las Américas hace aproximadamente un siglo, lo más seguro es que buscará aumentar su poderío territorial en Asia y el resto del mundo. Sin embargo, tendrá que enfrentar una fuerte resistencia de los países vecinos, quienes a su vez buscan ampliar su dominio en las zonas marítimas aledañas para sostener su acelerado desarrollo. Ante este contexto queda al aire el futuro del dominio sobre el Mar de China.

 Imagen obtenida de china.org.cn

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