El Conflicto de la Región del Sahel

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Por: María Emilia Torres

El pasado 22 de marzo del 2012, se perpetró un golpe de Estado en Malí que destituyó del poder al presidente Amadeu Toumani Touré. Las razones expuestas por los golpistas fueron que el gobierno no estaba actuando para detener propiamente a la rebelión Tuareg que actualmente está ganando terreno en el norte del país. Las revueltas se están llevando a cabo de forma cada vez más frecuente desde enero, pero se remontan a hace ya varios años y son consideradas una fuerte amenaza en la región.

En estos últimos meses, cuando temas como la situación en Siria e Irán han tomado prioridad en la agenda internacional, África regresa a ser un tema olvidado. Las pláticas en torno al continente se llevaron a cabo con mayor frecuencia con la llamada Primavera Árabe; sin embargo, desde principios de este año se han visto relegadas. No obstante, el último episodio en Malí, pone a África Occidental en la mira internacional, en especial a la región del Sahel, zona de conflicto y de crisis humanitaria desde hace varias décadas.

La región del Sahel se encuentra en la zona marginal del desierto del Sahara y cruza el continente Africano desde el Océano Atlántico hasta el Mar Rojo. Está región también cruza grandes secciones de territorio de Mauritania, Senegal, Gambia, Mali, Níger, Chad, Sudán, Eritrea, Burkina Faso, Nigeria y Etiopía. Contrario a lo que muchos puedan pensar, aún cuando existe migración africana al resto del mundo, la mayoría de la migración es interna, por lo cuál la región es conocida cómo una zona de tránsito de migrantes provenientes principalmente del Norte y del Este de África.

La región del Sahel es conocida como una zona en conflicto, donde las condiciones de pobreza y desestabilización social han permitido que se conduzcan actividades relacionadas con la delincuencia organizada internacional, perjudicando la paz y seguridad en África Occidental. Desde la antigüedad, ésta ha sido una zona comercial  de bienes como el oro, sal, marfil entre otros. La colonización, y más tarde los procesos de independencia de los países, agudizaron aún más los problemas estructurales de la región. Adicionalmente, en los últimos años, la situación ha sido sumamente precaria debido a la hambruna que se vive en esos países, el tráfico de drogas y armas y el surgimiento de grupos armados.

Grupos armados en Mali, Níger, Nigeria y Burkina Faso

En el siglo XIX se trazaron las líneas de lo que hoy son las fronteras de los países independientes africanos, sin tomar en cuenta las etnias y las culturas que distinguían una familia de otra o una comunidad de otra. Como se mencionó anteriormente, los procesos de independencia trajeron consigo años de restructuración en los países, proceso que los Estados del Sahel todavía no han logrado.

Uno de los problemas más cruciales, es el descontento social que se vive debido a las líneas de territorio trazadas en años pasados. Un ejemplo de ello es la lucha por liberar la zona de Azawad, un territorio en disputa y motivo por el cual se han llevado a cabo las rebeliones en el norte de Mali. El Movimiento Nacionalista para la Liberación de la región del Azawad (MNLA), es el principal movimiento de combate contra el gobierno de Mali por la lucha de la independencia de este territorio. El movimiento está conformado principalmente por rebeldes Tuaregs “hombres azules”, etnias fulani, songhai y otros combatientes que estuvieron en Libia durante varios años y que han regresado a luchar por la causa. El movimiento se consolidó el año pasado y muchos de sus arsenales provienen del tráfico de armas como consecuencia de la Primavera Árabe en Libia.

El MNLA se extiende a países cómo Argelia, Níger, Nigeria y Burkina Faso y, además,  no es la única agrupación que está combatiendo en esa zona. El grupo salafista Ansar Dine también está participando en la lucha e incluso ya ha tomado la ciudad de Tombuctú (Norte de Malí). Se conoce desde hace tiempo, que el grupo Ansar Dine está coludido con Al Qaeda y que se han encargado de secuestrar a varios extranjeros en la región.[1] 

El MNLA ha repetido en muchas ocasiones, inclusive en su página de internet, que no tiene los mismos objetivos que el grupo Ansar Dine. Sin embargo, estas declaraciones han tenido poca credibilidad en la comunidad internacional, debido a la creencia de que algunos Tuaregs se han visto beneficiados por su relación con el crimen organizado, además de lo más visible: estos dos grupos han estado trabajando en la misma área durante las últimas semanas en contra del gobierno y de la junta militar.

Los próximos meses

Es difícil predecir lo que puede suceder en la región en los siguientes meses, pero es eminente que si el conflicto escala, afectará directamente a los demás países del Sahel. En los últimos días se dieron varios pasos de alerta importantes; después del golpe de Estado y la suspensión de la constitución por la Junta Militar en Malí, la comunidad internacional dio un ultimátum para que ésta se restaurara y amenazó con imponer un embargo al país. Días después, se reanudó la constitución, pero de todas maneras se llevó a cabo el embargo, seguido por fuertes recomendaciones de Estados cómo Bélgica y Francia donde pedían a sus nacionales salir de los países de la región.

Uno de los elementos más importantes en el análisis de este movimiento es la situación que lo alimenta. Como ya lo he mencionado, la región sufre de una hambruna mal atendida, condiciones que no han permitido que las personas se sientan conformes con su entorno y que ha fortalecido el enojo de manera significante. Es cierto que esto viene acompañado de una lucha por el reconocimiento Tuareg y, en el caso del grupo Ansar Dine, seguramente de un gran deseo por instaurar la ley islámica en el territorio. De ser así, sería vital estudiar el lazo que acompaña este grupo con Al Qaeda y dar a luz información concisa sobre la relación que mantienen.

Resulta inevitable pensar en la población que no ha participado en el conflicto y que corre gran peligro de estar, inmerso en un problema aún mayor. El escenario económico empeorará como consecuencia del embargo, y la población no va a tener otra opción que huir a los países vecinos, cosa que ya está sucediendo.

La región del Sahel, cuna de grandes imperios por su gran riqueza natural y espacio de consolidación de la escuela islámica en África, pasa por un momento de poca previsibilidad, una gran división social y poca gobernabilidad.


 [1]Tuaregs e Islamistas codo a codo”. El País sección internacional. 1 de abril del 2012.

Imagen obtenida de www.unicef.es


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