Los Gigantes Asiáticos (Parte II)

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Por: Carlos Tornel

La geopolítica de China e India

Con base en los datos mencionados en la primera parte, es necesario cuestionarnos en dónde se encuentran posicionadas las nuevas economías más grandes del mundo. Además de formar parte del grupo “BRICS” por su increíble desarrollo económico, China e India son también parte de los Estados que tienen una capacidad nuclear. En términos de geopolítica, ambos países están lo suficientemente armados como para destruirse a si mismos más de una vez y al mismo tiempo, este ejercicio de poder deja en claro que su desarrollo y crecimiento están también enfocados en su empresa militar. Sólo en este año, el gobierno chino anunció un incremento del 11.2% en su presupuesto militar. Esta inversión en defensa ha preocupado a los países vecinos, en especial Japón y los Estados Unidos, quienes han lanzado al aire el mayor número de estas preocupaciones.

A pesar de las similitudes que ambos países comparten, como son sus tradiciones perennes que permean al resto de los países de Asia y el mundo, los auges y caídas de sus respectivos imperios y reinados tuvieron siempre un distanciamiento clave, lo cual hoy puede representar una enorme ventaja. El ultimo conflicto entre China y la India tuvo lugar hace 50 años debido a conflictos con la frontera del Himalaya, la cual hoy representa parte del territorio autónomo del Tíbet. Este distanciamiento (probablemente también estratégico) ha generado que la creciente relación estratégica de ambos países se centre en la rivalidad tecnológica y comercial que ha marcado el crecimiento de ambas naciones en los últimos 50 años.

La barrera de los Himalayas impidió una relación estrecha entre ambos países, la única fuente de influencia que valdría la pena citar sería el budismo; el cual, a demás de verse limitado a las zonas cercanas a Nepal y el sur de China se adapto perfectamente con la filosofía de Confucio, la cual no sólo logró asimilarse al Budismo, sino que en algunos casos complementó y desarrolló las enseñanzas de ambas filosofías a niveles de mayor trascendencia y espiritualidad. Esta es probablemente una de las interacción culturales más importantes a nivel histórico entre estos países. Sin embargo, las intenciones imperialistas de occidente en el siglo XIX trajeron a China e India, junto con el resto del continente asiático en contacto con el resto del mundo. La apertura comercial a partir de la llamada “diplomacia de los cañones” sería la base para el papel globalizado que hoy juegan ambas potencias.

Actualmente China y su increíble desarrollo militar han puesto a India en un terreno de influencia limitada. El apoyo de los Estados Unidos, incrementado con la guerra contra el terrorismo desde 2001, ha traído un fuerte apoyo a India y ha impulsado su presencia como líder regional. Sin embargo, la creciente tensión con China se ha hecho evidente al menos en el ámbito militar y tecnológico. Los satélites chinos e indios están en constante vigilancia uno del otro y al mismo tiempo las esferas de influencia de ambos Estados colisionan lentamente.

El contexto de este enfrentamiento es diferente al resto de las hostilidades que se han generado entre ambos países. A diferencia del conflicto entre la India y Pakistán o los enfrentamientos entre Japón y China, las limitaciones culturales, religiosas e incluso “intimas” son realmente limitadas entre ambos países. Por lo que un enfrentamiento entre estos países sería un enfrentamiento sin ideologías y sin un contexto histórico tan rico como el de otros conflictos como el de Cachemira; sería más bien un enfrentamiento por superioridad comercial, tecnológica y militar en la región.

Las estrategias geopolíticas serán puestas a prueba para ambos países con el destino de sus vecinos más conflictivos. En el caso de China, será el episodio de Corea del Norte, en donde la reciente muerte del Primer Ministro y Líder Supremo Kim Youg Ill, aún esta poniendo a prueba el desempeño de su heredero y de las posibles estrategias nucleares que este país podrá tener en el futuro cercano. India por su parte, se enfrentará con un Afganistán de posguerra liderado por los Estados Unidos y con la creciente intervención e interés del hegemonía con su vecino más próximo: Pakistán. A pesar de que India y los Estados Unidos no sean aliados formales, ambos Estados buscan evitar que China logre ser una potencia regional en Asia; por lo que la guerra contra el terrorismo y sus efectos en Afganistán y Pakistán probablemente sean un incentivo para el desarrollo de India como una potencia Regional.

El conflicto latente del Tíbet también podría jugar un papel importante en el desarrollo de la geopolítica de ambos países. India le ofrece asilo político al Dalai Lama por lo que el desagrado de China esta implícito. Así, mientras más posibilidades de independencia tenga el Tíbet mayores serán las consecuencias de desestabilización para China en la región fronteriza con India; por lo que a los ojos de India y los Estados Unidos sería una ventaja estratégica aprovechable para reducir la zona de influencia del gigante asiático.

Finalmente, es importante considerar que India superará en población a China en al menos 15 años, por lo que sus intereses de expansión serán cada vez más grandes; así mismo este incremento poblacional y económico no sólo será la excusa de su crecimiento desmedido, sino que también tendrá que innovar políticas de control en casi todos los ámbitos. Tendrá que reducir su impacto ambiental y probablemente ambos países tendrán que replantear sus sistemas políticos, pues el incremento demográfico traerá más fallas a la democracia India y sin duda alguna pondrá mucha presión en la apertura política  del Partido Comunista en China.

Imagen obtenida de securitystrategyrajagopalan.blogspot.mx

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