COP 17: ¨Mucho ruido y pocas nueces¨

0

Por: Adriana Prieto

Si tuviéramos que clasificar a la COP 17, celebrada en Durban, Sudáfrica, como un éxito o un fracaso, me atrevería a decir que fue un fracaso. En la primera semana prácticamente no paso nada, se mantenía la espera por los jefes de Estado para “concretar” los aspectos importantes, y de ahí en adelante, lo único que llegó fue precisamente lo esperado, los jefes de Estado.

Esta COP empezó con el ¨pie izquierdo¨ y Canadá, uno de los países más distinguidos por su multilateralismo, se encargó de dar el primer paso en falso. Japón, EEUU, Rusia y el mencionado país de la hoja de maple tomaron la batuta de la discordia al anunciar una postura renuente a adoptar una segunda parte del Protocolo de Kioto. La controversia no se hizo esperar. Inmediatamente, la Unión Europea subrayó lo inaceptable que sería permitir actitudes de este tipo, pues si un país como Canadá no firma una segunda parte del Protocolo de Kioto, ¿cómo podremos exigirle a una India o a una China que lo haga? En este sentido, la COP 17 que tenía como objetivo principal renovar el Protocolo de Kioto, sufrió su primer gran tropiezo.

Como si no hubiese sido suficiente, otro de los temas que se sumaron a este diagnóstico negativo, fue el paradero del Fondo Verde. Dicho fondo surgió animosamente el año pasado en la COP 16 en los Acuerdos de Cancún; sin embargo, la coyuntura económica mundial es crítica y, como bien apuntaron los países en vías de desarrollo, ese fondo prácticamente no ha tenido gran actividad. La verdad es que, aunque al final de la COP se haya llegado al acuerdo para echar andar el Fondo Verde, la realidad dista mucho de que el medio ambiente sea una prioridad en un mundo envuelto de movimientos de ¨indignados¨ , crisis económicas y levantamientos políticos esparcidos.

No obstante, no todo fue ¨negro¨ en Durban. Algo que llamó mucho la atención fue la postura de China cuando anunció que estaría dispuesta a firmar una segunda parte del Protocolo de Kioto. A través de la COP, China buscó mejorar su imagen internacional al tomar esta postura un poco más flexible en los foros multilaterales, pero no seamos tan ingenuos,  ¿a qué se debe este cambio?, ¿busca el liderazgo de los BRICs? ¿o realmente le preocupa ahora que su economía se ha sobrecalentado?

El balance real al término de la COP es que no se lograron los objetivos esperados y se concretaron únicamente asuntos técnicos. Se llegó a la conclusión que durante este año se tiene que llegar a un acuerdo sobre el futuro del Protocolo de Kioto, pero aunque la Unión Europea esté tomando el liderazgo para poder lograrlo, mientras que Estados Unidos, China e India (los principales emisores de carbono) no formen parte de este acuerdo, estará destinado al fracaso.

Comparando esta COP con la de Cancún, definitivamente fue más exitosa la de Cancún. México fue un gran anfitrión, y aunque se critique que fue una conferencia más bien aplaudida en materia de negociación no en materia de Cambio Climático, comparándolo con Durban, se logró mucho más. De hecho es bien sabido que un aspecto clave para que los resultados en Cancún fuesen sobresalientes, fue que México un año antes hizo diálogos informales con académicos, sociedad civil, iniciativa privada, gobiernos, entre otros.

En suma, el tema de Medio Ambiente a nivel internacional no ha logrado colocarse con la importancia que debería. Todavía hay países que creen que el Cambio Climático no les incumbe, pues mientras lo veamos como algo coyuntural y no estructural no vamos a llegar a ningún lado. No se busca que el Cambio Climático desplace a los asuntos económicos y políticos, pero se pretende incluir al Cambio Climático en ellos. El Medio Ambiente termina siendo un tema económico crucial y por ello, la desaceleración del Cambio Climático termina siendo uno de los temas políticos más delicados y trascendentales.

Necesitamos un acuerdo vinculante para que sea exitoso, sí; pero concuerdo con Christiana Figueres, secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático (Cmnucc),  no necesitamos que exista una segunda parte del Protocolo de Kioto per se, sino replantearnos cómo va a ser esa nueva edición, si existen las dimensiones reales para llevarlo a cabo de manera efectiva o si se debería apostar más por medidas locales donde los esfuerzos focalizados y descentralizados han sobresalido por resultados cuantificables y medibles.

Respecto a las COPs, no podemos esperar que en dos semanas podamos lograr un acuerdo sumamente bien estructurado y que muchos aprovechen la oportunidad sólo para colgarse medallas de posicionamiento político hueco. Hasta que no cambiemos la perspectiva sobre las implicaciones del Cambio Climático, una vez más, el tema de Medio Ambiente será un fracaso. En otras palabras y como ¨dijo mi abuelita¨, la COP 17: “mucho ruido, pocas nueces”.

Adriana Prieto es actualmente estudiante de Relaciones Internacionales en la Universidad Iberoamericana.

Imagen obtenida de: blureport.com.mx

Leave A Reply