Terror en Asia central. Una resistencia ilustrada.

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Por: Fernando Pacheco Vences

Diariamente aparecen en los encabezados de las agencias de noticias internacionales, BBC News, Al-Jazeera, Reuters, cuando menos dos o tres artículos concernientes a los Talibán, ya sea en su vertiente afgana o pakistaní. El nombre de este movimiento es ampliamente conocido y utilizado en los diferentes análisis de la región, en los círculos académicos e incluso en las charlas de café en casi todo el mundo. Cualquiera conoce a ese grupo de “malandrines fanáticos que esconden a sus mujeres, cortan las manos a los ladrones y que, además, ponen en peligro al sistema internacional brindando apoyo a los malos más malos de todos los grupos terroristas, Al-Qaeda, al tiempo que albergan pretensiones nucleares al poner en jaque al gobierno pakistaní mientras se hacen con el norte de su territorio y ponen a temblar al ejército de Estados Unidos”. Bien podríamos cambiar al “coco” de los cuentos que utilizan las madres para asustar a sus hijos por los Talibán. Sin embargo, mientras más aprendemos del origen y naturaleza de este movimiento, más nos damos cuenta de que la verdad puede ser un poco más compleja y menos absoluta.

Un poco de contexto.

El montañoso y árido territorio de Asia Central, se ha visto en conflicto desde antes de que las cabras aprendieran a saltar. Al ser toda esta región de vital importancia para las rutas comerciales en el mundo antiguo y en el moderno se ha visto expuesta a los intereses de diferentes civilizaciones a lo largo de la historia. Esto en si, ya es factor de conflicto y lo seguirá siendo, y es por ello que las estructuras sociales de la región, pese a la modernización y estructura Estatal del sistema internacional, sigue manteniendo una dinámica tribal, donde estas células societales más o menos restringidas a su territorio y tradición, se han visto azuzadas por una dinámica internacional en constante cambio. Esto ha creado una de las mayores inestabilidades en la historia regional. Los grupos étnicos son diversos, tanto a nivel histórico como cultural, lo que hace de su homogenización a nivel estatal aún más difícil. Entre ellos se destacan los Pashtún, etnia musulmana, con particulares locales, que tradicionalmente ha tenido el control de la región, dominando a las demás tribus cuando no han sido dominados por alguna potencia extranjera (persas, mogoles, británicos, soviéticos, estadounidenses, por decir algunos). Es a esta etnia que pertenecen los Talibán.

Particularmente a finales de los años setenta, con la invasión soviética a Afganistán, en el marco de Guerra Fría, se creo un sistema laico e “igualitario” que, para una región cuya estabilidad dependía de la jerarquización tribal y las tradiciones musulmanas en particular, no fue del todo popular para la diferentes tribus y grupos étnicos, y menos aún para los pashtún que dominaban sobre las demás tribus.

Es entonces cuando los grupos de inteligencia estadounidenses, a través del servicio de inteligencia pakistaní (ISI[1]), comenzaron a brindar entrenamiento y recursos a una buena cantidad de grupos muyahidines[2] en Afganistán con el fin de desestabilizar a los soviéticos en la región.

Resistencia “ilustrada”

Mientras este desorden ordenado de política exterior ocurría en las montañas afganas, el joven Estado Pakistaní luchaba por crear instituciones y brindarle a sus habitantes los servicios básicos, principalmente educación. Sin embargo, el modelo utilizado para brindar este rubro en particular fue de fomentar, a través de apoyo económico y legal, a particulares para brindar este servicio y, siendo Pakistán un Estado mayoritariamente musulmán, era de esperarse que muchas de las escuelas que se formarían fueran madrazas [3]cuya educación giraba entorno al modelo musulmán. La educación en estas madrazas  se daba sin ningún modelo centralizado y su programa era impartido por los mullahs[4] locales.

Aunque este modelo pueda escandalizar al occidental, acostumbrado a la laicidad de sus sistemas educativos en general, en el mundo islámico es perfectamente normal ya que en este modelo se engloban todas las demás materias dignas de estudiarse, como la medicina, ciencias(que no son dadas a la luz de la razón sino a los dogmas religiosos), literatura, etcétera.

Es en estas madrazas donde los estudiantes o Talibs (de ahí se deriva la palabra Talibán), comienzan a ser reclutados por los movimientos muyahidines de sus vecinos afganos, o incluso a formar ellos mismos sus propios grupos muyahidines.

Son estos grupos, financiados con dinero, armas y entrenamiento estadounidense, quienes se encargarían de hacerle la vida imposible a los soviéticos hasta principios de la década de los noventa. Para entonces, Afganistán era un Estado sin orden ni seguridad civiles. Se dice que era imposible utilizar las carreteras, ya sea por su poco mantenimiento o por la alta exposición a ser víctimas del alto nivel de bandidaje que existía.

Una vez fuera los soviéticos, el poder y sus arsenales recayeron en los movimientos muyahidines que a su vez comenzaron a disputarse el control del territorio, enfrascándose en una lucha intestina cuya victoria sería obtenida por el movimiento Talibán, compuesto en su mayoría por los orgullosos pashtún, que representan la mayoría étnica tanto en Afganistán como en Pakistán, y se encuentran apostados justo entre la frontera de estos dos Estados.

Tiempos nuevos

Es en este periodo cuando, gracias a la ortodoxa interpretación del islam de este grupo, y a su fuerte apoyo social, el territorio pudo ser controlado casi en su totalidad, dando seguridad y estabilidad a sus pobladores.

Este orden permaneció así aproximadamente desde 1994 hasta la invasión estadounidense en 2002. Donde se proscribió a los Talibán del imaginario colectivo a nivel internacional, satanizándolos y orillándolos a huir hacia Pakistán, mientras organizaban su resistencia y comenzaban a expandir sus horizontes.

Actualmente este movimiento sigue causando bajas tanto al ejercito regular Afgano, como al estadounidense y al pakistaní. Este último frente ha costado al gobierno pakistaní la fuerte crítica a nivel internacional, actualmente en crisis social y política debido al fuerte acoso por parte de los Talibán, quienes cuentan con el control de la mayor parte de las provincias noroccidentales de este territorio y siguen obteniendo apoyo popular y tribal en ambos frentes, el afgano y el pakistaní.

También, a nivel internacional, se habla del riesgo que corre el actual gobierno de Pakistán de ser despojado del poder por este grupo abiertamente hostil a las instituciones occidentales, quienes no sólo se encontrarían con el control de un territorio de gran importancia estratégica, sino también con la posesión de material nuclear que podría poner en riesgo la seguridad regional e internacional. Este discurso cobrará aún más importancia con las elecciones estadounidenses en puerta, ya que este tema ha alcanzado un nivel de securitización importante en el discurso político de la actual administración encabezada por el presidente Obama, quien ha dejado vislumbrar una posición abiertamente hostil hacia el actual régimen político en Pakistán. Lo que puede ocasionar un cambio en cuanto a los siguientes movimientos estratégicos en su política exterior.

De pequeños nuestras madres siempre nos instaron a no aventar piedras a los avisperos o a los panales de abejas porque sabían de las consecuencias que nos esperaban si así lo hacíamos. Una lección que los políticos de la casa blanca al parecer no aprendieron del todo. Si a esto le sumamos la inestabilidad e incertidumbre del régimen sirio, otro actor importante en la región, nos esperan tiempos interesantes y muy dramáticos que serán muy estudiados en un futuro no muy lejano.

Imagen obtenida de ipsnews.net

[1] Inter-Services Intelligence

[2] En el sentido más amplio son “guerreros” musulmanes que basan su lucha en el Corán y en la yihad o defensa del Islam frente a los infieles, esto puede tomar muchos matices e interpretaciones.

[3] Edificios públicos o privados, islámicos o seculares, que sirven como escuelas o universidades.

[4] Especie de sacerdotes, expertos en el Islam.

Discussion3 comentarios

  1. Por lo que uno, como persona medianamente informada, sabe y escucha, los talibanes han dado abundantes muestras de autoritarismo, violencia y brutalidad. Solo es posible simpatizar con esa gente inspirandose en la maxima “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”, una falacia que en esta epoca, asi como en las pasadas, ha engañado incluso alguna de las mentes mas brillantes e ilustradas.

  2. Antes que nada quiero agradecer tu comentario y tu interés pero desde mi análisis, precisamente, esas “muestras de autoritarismo, violencia y brutalidad” son resultado de lo que se escucha, de esa excesiva y muy malintencionada mediatización del tema. Una mediatización que obedece a discursos muy específicos que sólo logran satanizar demostraciones culturales muy particulares que, entendidas de fondo, pueden llevarnos a explicaciones y conclusiones menos maniqueas. No es que esté de acuerdo con estas expresiones antropológicas particulares, y mucho menos creo estar justificándolas bajo ninguna máxima, pero no me creo con la autoridad, por más occidental que sea, de poder juzgarlas.

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