Los apátridas, los fantasmas reales del mundo

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Por: Nicole Figot

“Alrededor del mundo hay millones de personas que no son reconocidas como ciudadanos por ningún país. Oficialmente no existen en ningún lugar. Son personas sin nacionalidad. Son ápatridas”. Así, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) lanzó el pasado agosto, en el marco de la conmemoración del 50° Aniversario de la Convención de 1961 para Reducir los Casos de Apatridia, su campaña mundial para reducir este problema que afecta alrededor de 12 millones de personas en el mundo, pero del que se sabe poco.

Básicamente, un o una apátrida es una persona que no cuenta con una nacionalidad. Es válido preguntar entonces, cuando vivimos en un mundo donde es posible viajar de un lado al otro en menos de 24 horas, tener tres pasaportes de diferentes países, nacer en un país y vivir en otro…  ¿Cómo puede una persona carecer de una nacionalidad?

Mark Manly, Jefe de la Unidad de Apatridia del ACNUR, explica que existen diversas causas de este fenómeno, muchas de estas arraigadas en legalidades. Algunos casos que han generado apatridia masiva son: la disolución o formación de Estados, la transferencia de territorios y el trazo de nuevas fronteras. Éstos han sido causas importantes de apatridia durante las últimas dos décadas. En estos escenarios, si las nuevas leyes no eran adecuadas, muchas personas quedaban excluidas del marco legal. En la década de 1990 la disolución de la Unión Soviética, Yugoslavia y Checoslovaquia tuvo como consecuencia la apatridia de cientos de miles de personas en Europa del Este y Asia Central, donde los grupos sociales y étnicos marginados fueron los más afectados. A pesar de que la mayoría de los casos de apatridia en estas regiones han sido resueltos, decenas de miles de personas continúan siendo apátridas o están en riesgo de convertirse en tales.

El pasado 29 de julio el mundo le dio la bienvenida al nuevo Estado de Sudán del Sur, pero sigue por verse cómo las nuevas leyes de ciudadanía, tanto en el norte como en el sur, serán implementadas, a fin de evitar que se genere más apatridia.

Por otro lado, se encuentran los casos de apatridia particular, que pueden ocurrir tanto por falta de registro de niños al nacer, como por conflicto de normas. Los distintos escenarios que pueden generar apatridia son:

  • Un niño nace en un país que otorga la nacionalidad por ius sanguinis (del latín “derecho de sangre”) y cuyos padres pertenecen a un Estado que sólo reconoce la nacionalidad por ius soli (“derecho del suelo”, es decir, nacer en el territorio).
  • Un niño, cuyos padres son apátridas, nace en un país con un sistema de ius sanguinis.
  • Una persona renuncia voluntariamente a la nacionalidad de un Estado, sin antes adquirir otra, como por ejemplo, antes de contraer matrimonio.
  • Una mujer se casa con un apátrida y pertenece a un país que determina la pérdida de nacionalidad por matrimonio.
  • La mujer, que perdió su nacionalidad, contrae matrimonio y no puede adquirir la nacionalidad del esposo.
  • Un padre de familia que cambia de nacionalidad y su Estado determina que la renuncia a su nacionalidad conlleva a que su familia pierda también esa nacionalidad y no adquiera otra.

La apatridia está fuertemente vinculada con la discriminación étnica y racial que lleva a la exclusión en lugares donde a menudo la voluntad política es insuficiente para resolver el problema. Por ejemplo, grupos que tradicionalmente eran excluidos de la ciudadanía desde que el Estado obtuvo su independencia o fuera establecido incluyen a los residentes musulmanes (Rohingya) de la provincia norteña de Rakhine en el Estado de Myanmar, a algunas tribus en las colinas de Tailandia a los Bidoon en los Estados del Golfo, a los kurdos que habitan en las fronteras entre Irak, Turquía, Irán y Siria, entre muchos otros. Actualmente, uno de los ejemplos más notorios es el de los Roma (conocidos comúnmente como gitanos). Mientras que la mayoría de ellos poseen la ciudadanía de los Estados en los que habitan, otros miles continúan siendo apátridas en diversos países de l mundo, principalmente en Europa. Muchas veces, estos grupos están tan marginados que incluso cuando la legislación cambia para otorgarles el acceso a la nacionalidad, se enfrentan a grandes obstáculos para obtener la ciudadanía.

Otro caso que genera apatridia es la ausencia de un control o registro efectivo de la población. Un ejemplo es el caso de Haití, donde no hay documentación correcta, entonces o no registran a la gente o en caso de perder documentos, quedas sin prueba de que eres ciudadano.

Asimismo, la discriminación contra la mujer es otra situación que agrava el problema, y las coloca entre las personas más vulnerables a ser apátridas. Al menos 30 países tienen leyes de ciudadanía que son discriminatorias contra la mujer. Muchos Estados no permiten que la madre transmita su nacionalidad a sus hijos, de manera que las mujeres y los niños en algunos países se encuentran bajo mayor riesgo de convertirse en apátridas si se casan con extranjeros.

¿Cuáles son las consecuencias de no tener nacionalidad?

Debido a que, técnicamente las personas apátridas no son ciudadanos de ningún país, muchas veces les son negados los derechos básicos y el acceso al empleo, vivienda, educación y servicios de salud. Pueden no ser capaces de poseer propiedades, abrir una cuenta de banco, contraer matrimonio legalmente o registrar el nacimiento de un hijo. Algunos se enfrentan a largos periodos de detención, porque no pueden probar quiénes son o de dónde vienen.

“Estas personas necesitan ayuda desesperadamente porque viven en limbo legal espeluznante”, declaró António Guterres, el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados. “Esto los convierte en algunas de las personas más excluidas del mundo. Además de la miseria causada a las personas mismas, el efecto de marginar a grupos enteros a través de generaciones genera un gran estrés en las sociedades en las que vive y es en ocasiones fuente de conflicto”.

Mientras que el alcance de la apatridia en el mundo apenas se empieza a conocer,  ACNUR ha encontrado que el problema es especialmente grave en el Sudeste Asiático, Asia Central, Europa del Este, y en Medio Oriente. Cabe resaltar que America Latina, por otorgar la nacionalidad principalmente por ius soli, es la región con la menor incidencia de apatridia en el mundo.

Hay apátridas en todo el mundo y es un problema que cruza todas las fronteras y estilos de vida. No obstante, a la cuestión se le considera como de poca importancia en muchos países debido a las sensibilidades políticas que la rodean. El número de miembros que conforman las dos convenciones sobre apatridia es un indicador del nivel de compromiso internacional. Para el 25 de agosto, sólo 66 Estados eran signatarios de la Convención de 1954 sobre el Estatuto de los Apátridas, el cual define quién debe ser considerado como una “persona apátrida” y establece los estándares básicos de trato, mientras que sólo 38 Estados son parte de la Convención de 1961 para Reducir los Casos de Apatridia, el cual provee los principios y el marco legal para ayudar a los Estados a prevenir los casos de apatridia. El número total de Estados miembros de la ONU es 193.

Mientras que hay algunas historias de éxito de Estados que han respondido positivamente a la apatridia, queda mucho más por hacer. Se debe colocar el tema en la agenda pública, alentar a los Estados a que se adhieran a las dos convenciones sobre apatridia, reformen las leyes de nacionalidad y tomen medidas adicionales para poner fin a la apatridia.

Nicole Figot es estudiante de Relaciones Internacionales en la Universidad Iberoamericana. Le gusta el chocolate, el cafe, la buena comida y leer un buen libro cada vez que puede. 

Imagen obtenida de: txingu.blogspot.com/

Discussion1 comentario

  1. Interesantísimo tema, Nicole. A veces no se dimensionan las consecuencias de un mundo aún organizado a partir de la figura del Estado- Nación y las fronteras. Pretexto de muchos gobiernos para evadir responsabilidades y dar respuesta simplistas a un problema que de ser legal pasa a ser poco humano, cuando hablamos de todos los derechos humanos que pueden llegar a privarse sólo por no cumplir con una condición de nacionalidad.

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