Entre la Corrupción y el Desarrollo

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Por: Jon Paul Mathias

Anna Hazare y su lucha

 Todo inició con el activista Anna Hazare, un ex soldado, y su deseo por mejorar la vida de sus compatriotas. La mayoría de ellos habitan pequeños pueblos rurales a lo largo del país, con pocos recursos disponibles. Para Hazare se volvió primordial promover el desarrollo del campo y de India en general. En consecuencia dedicaría el resto de su vida luchando por mejorar la vida de millones de personas que viven oprimidos por la pobreza en su país.

 Después de luchar en la guerra entre Pakistán e India en 1965, decidió dedicar su vida “al servicio de los demás”, como se afirma en su sitio oficial. Al regresar de la guerra conoció a Vilasrao Salunke, quien había iniciado un proyecto para mejorar el manejo del agua en un pueblo con problemas de sequía. Después de haber visitado dicha comunidad, Hazare decidió implementar el proyecto en Ralegan Siddhi, su pueblo natal. El proyecto tuvo tanto éxito que ha sido utilizado en el resto del país como modelo para mejorar el manejo del agua en varias comunidades. En poco tiempo se convirtió en el modelo ideal de una comunidad rural sustentable en la India.

 Tras el éxito obtenido con su modelo ideal, Hazare decidió enfocar sus esfuerzos en erradicar la corrupción.  La corrupción del sistema indio había impedido el desarrollo de millones de personas en el país, y para Hazare era necesario combatirla para propiciar dicho desarrollo. En 1991 fundó la organización Bhrashtachar Virodhi Jan Aandolan (BVJA) o movimiento popular en contra de la corrupción. En una de sus primeras manifestaciones, Hazare acusó a varias autoridades forestales de haber cometido fraude. Además de las autoridades forestales, se descubrió que uno de los involucrados era un ministro del partido dirigente. Para presionar al gobierno Hazare decidió llevar acabo una huelga de hambre, la cual tuvo éxito. Estas huelgas de hambre se repetirían a lo largo de su historia, y es el método que actualmente usa para ejercer presión.

 Actualmente su lucha se extiende a lo largo y ancho de este enorme país. Todo empezó con la creciente inconformidad de la sociedad con la corrupción del sistema. Durante el 2010 se revelaron varios casos de corrupción en los altos niveles del gobierno, desde los manejos corruptos de los Commonwealth Games en Delhi, hasta la entrega de casas para viudas de guerra a funcionarios públicos. En abril del presente año Hazare llevó acabo una huelga de hambre para que el gobierno aceptara la inclusión de un “ombudsman ciudadano”, conocido como Jan Lokpal en la India, dentro de la propuesta de la ley anticorrupción. El Jan Lokpal tendría la facultad de investigar casos de corrupción gubernamental. Su huelga tuvo éxito y se incorporó dicha figura jurídica dentro de la propuesta de ley. Sin embargo, cuando el parlamento inició sesiones en julio se decidió exentar al primer ministro y a los magistrados de la Suprema Corte de las investigaciones del Jan Lokpal. Hazare respondió con otra huelga de hambre, pero esta vez sería arrestado por las autoridades.

 Su arresto iniciaría una serie de manifestaciones masivas en Delhi. Actualmente las protestas se han extendido a otras ciudades importantes como Mumbai, Chandigarh, Hyderabad, Bangalore, Ahmedabad, Amritsar, Bhubaneshwar y en el estado de Assam. Lo que empezó como una lucha en contra de la corrupción local, ha devenido en un movimiento nacional. Algunos lo han denominado como la segunda lucha de independencia, e incluso equiparan la figura de Hazare con la de Gandhi. Tal es el grado de inconformidad con el sistema, que se han logrado unir varios sectores de la sociedad que anteriormente voceaban sus demandas de manera individual. Este desconcierto se ha vuelto histórico y es probable que sirva de parte aguas para futuras reformas al sistema indio.

 México lindo… y corrupto

 India no es el único país en donde la corrupción es endémica, y tampoco es la nación más corrupta. Según el último reporte (2010) de Transparencia Internacional, India ocupa el 87º de 178 países en su Índice de Percepción de Corrupción. En cambio México ocupa el 98º lugar, y ha ido empeorando ya que en el reporte del 2006 ocupaba el 70º lugar. A pesar de ocupar un puesto más bajo en dicho índice, no han habido manifestaciones masivas en contra de la corrupción en nuestro país.

 Es evidente que la población percibe en México un sistema que es altamente corrupto, y aún así no parece haber un descontento generalizado al respecto. Podría ser que aún no ha habido un escándalo de corrupción lo suficientemente grande como para crear un gran desconcierto entre la población. Pero, ¿a qué magnitud tendría que ocurrir un acto de corrupción para que la gente se indigne y demande cambios? Ha habido varios escándalos que por sí solos deberían alentar la creación de un gran movimiento anticorrupción, como ha ocurrido en India. Entre estos escándalos están la red de pederastia encubierta por el ex gobernador de Puebla Mario Marín “El Gober Precioso”; los fraudes y el desvío de recursos durante el gobierno de Ulises Ruiz en el estado de Oaxaca; los famosos “video escándalos” de  René Bejarano y Carlos Ahumada; entre otros delitos de gran alcance.

 ¿Será que nos hemos resignado y vemos a la corrupción como un elemento más de nuestra vidas? Es paradójico que un país como India, con menos desarrollo y con una percepción de corrupción más baja que en México, la gente logré unirse para crear un movimiento nacional en contra de la corrupción, y nuestro país no ocurra esto. A pesar de la situación que actualmente enfrenta México, no debemos olvidar que la corrupción alienta la criminalidad e impide el desarrollo económico y social de millones de personas. Es hora de rechazar esa realidad y luchar por la erradicación de la corrupción, tanto en el gobierno como en la sociedad.

Imagen obtenida de http://blogs.wsj.com/indiarealtime/2011/08/18/live-blog-the-anna-hazare-standoff/

Discussion1 comentario

  1. La comparación entre la India y México me pareció muy interesante, ya que, aún cuando nuestro país cuenta con mucho menos heterogeneidad étnica y cultural, y carece de conflictos del perfil de Paquistán o Cachemira, la sociedad civil no se une a una causa común como es la erradicación de la corrupción. Es preocupante, ¿Qué está pasando con la ciudadanía mexicana? ¿Será que ya no hay una identificación nacional con el -ser mexicano- y por lo mismo vemos los problemas del Estado como algo ajeno a nosotros? Sería bueno tener un debate al respecto…
    Muchas felicidades por el artículo!!!

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