ISRAEL Y EL DESCONTENTO POPULAR

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Por: Manuel Férez

El reconocido columnista israelí Gideon Levy en su artículo titulado Wanted: Israeli leaders who understand the people (Haaretz 04/082011) toca un tema muy bien conocido (y sufrido) por los latinoamericanos en general y los mexicanos en particular: el alejamiento y enriquecimiento de la clase politica en relación al grueso de la población.

Levy, al cual tuve como maestro en el 2007, afirma que “Our political and economic leaders – and to some extent our defense leaders – are mostly people unfamiliar with the Israeli experience and the Israeli lifestyle.”

Seguramente el párrafo anterior sonará familiar para todos aquellos que vivimos en México y la mayor parte de América Latina, donde la brecha entre ciudadanos y políticos parece un abismo insalvable; sin embargo, Levy se refiere a los políticos israelíes que hablan y legislan sobre un sistema de salud al cual no acudirían ni para revisarse un diente; votan leyes sobre bienes raíces y propiedades que afectan a la clase media mientras ellos viven en edificios y casas de lujo; discuten sobre un sistema educativo público al cual, por supuesto, no asisten sus hijos y nietos y regulan un sistema de transporte público al cual sólo miran desde sus automóviles de lujo con chofer.

Me parece que Levy toca un tema muy importante en estos tiempos de huelgas, manifestaciones e inestabilidad interna del estado de Israel, el cual se había caracterizado a lo largo de su historia por tener políticos en contacto permanente con su sociedad y con la vida cotidiana de sus compatriotas y no es que esté hablando desde una perspectiva socialista o comunista radical, es simplemente que llega un punto en el que las discrepancias e injusticias sociales, económicas y educativas son escandalosas y ofenden.

Ben Gurión, Eshkol, Begin, Dayan, Meir entre otras figuras históricas israelíes vivieron modestamente y muy lejos del lujo, la sofisticación e incluso la corrupción que han caracterizado a los Olmert, Barak, Katzav, Sharon y Netanyahu de los últimos 10 años y esto es, en mi opinión, un reflejo de los cambios negativos que ha sufrido el Estado judío.

Muchos y complejos son los problemas que enfrenta Israel en estos momentos en la arena internacional. Los levantamientos sociales del mundo árabe que han alterado un status quo en el cual Israel se sentía muy cómodo, un mes de septiembre que se acerca lentamente y en el cual los palestinos han puesto sus esperanzas nacionales, un enfriamiento en las relaciones con los Estados Unidos y una enorme presión internacional en cuanto a los asentamientos israelíes en Cisjordania (Judea y Samaria).

A lo anterior se han sumado en las últimas semanas: la huelga de los doctores y enfermeras, los miles de estudiantes y jóvenes de clase media que buscan mejores condiciones de vida, una coalición de gobierno que se sostiene en alfileres y amenaza con disolverse en cualquier momento, unos radicales (encabezados por Avigdor Lieberman) que han logrado hacer de Israel una isla en el ámbito internacional y unos ciudadanos árabes cada vez más alienados de su propio país. En resumen, hemos visto las grietas profundas que marcan a la sociedad israelí y que generalmente son opacadas por el conflicto con los palestinos y la amenaza iraní.

¿Un mayor contacto de los políticos israelíes con su sociedad y sus problemas resolvería alguno de estos problemas en el corto plazo? ¿Una moderación en los ingresos de los líderes políticos tendría un impacto profundo en la economia nacional? Seguramente no, sin embargo, me parece que es momento que la clase dirigente israelí reflexione y retorne a los fundamentos sionistas de las décadas de los cincuenta y sesenta, años en los cuales la búsqueda de una sociedad igualitaria y sin diferencias económicas, educativas y sociales era el objetivo primordial a pesar de las amenazas y desafíos exteriores.

Manuel Ferez es Profesor de Medio Oriente en la Universidad Iberoamericana y Director del Centro de Investigación y Docencia para América Latina y Medio Oriente (CIDAM).

Imagen obtenida de cciu.org.uy


Discussion3 comentarios

  1. Giuliana Rodarte

    Por el útlimo párrafo que nos comparte en su artículo, me parece entonces que ¨un mayor contacto de los políticos israelíes con su sociedad y una moderación en los ingresos de los líderes políticos¨ tal vez no tendría un impacto profundo en la economia nacional, pero SÍ en resolver a corto plazo los problemas de polarización que vienen surgiendo, ¿no?. Finalmente son pequeños pero concretos pasos a regresar a esa sociedad igualitaria de la que habla…
    Gracias Profesor.

  2. A lo que me refería es que dada la situación actual de nada serviría que los politicos empezaran a usar el autobus, bajar sus sueldos, salir sin guaruras a todos lados pues ahora se tienen que tomar medidas claras y suficientes para mejorar la situación. Se debe crear y buscar otro tipo de liderazgo desde las bases. Hace muchos años (desde que Israel en los noventa se volcó a la economia de mercado) que la situación se ha ido deteriorando y creo qeu tambièn tomará años mejorarla. Gracias por opinar Giuliana (aunque me debe una tarea)

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